Noticia de un secuestro, la plenitud del Gabo periodista

Por Jessica Ivette Calderón Martínez.

El escritor y periodista Gabriel García Márquez revela en el prólogo que en el año 1993 su colega, la periodista Maruja Pachón y su esposo Alberto Villamizar, le pidieron que escribiera un libro específicamente sobre los seis meses que ella pasó secuestrada, pero el escritor entró en su papel de periodista y se dio cuenta de que no podía hablar sobre este lamentable hecho sin involucrar otros nueve secuestros que sucedieron al mismo tiempo en su país, Colombia.

Márquez publicó este libro tres años después, debido a la gran investigación que hizo sobre este suceso, gracias a los relatos personales y entrevistas de Pachón y Villamizar, las familias de Marina Montoya y Diana Turbay, Nydia Quintero de Balcázar; a la periodista Luzángela Arteaga, quien rastreó y capturó datos importantísimos para este libro y a su secretaría –y prima– Margarita Márquez, quien le ayudo con la transcripción, el orden, la verificación y base de datos de el drama bestial que se vivió durante ese año.

Comienza relatando cómo varios hombres del “M-19” de la guerrilla privan de su libertad a Maruja Pachón y Beatriz Villamizar, su cuñada y asistente personal. Cuando se dirigían a casa fueron perseguidas por un automóvil muy sospechoso, los conductores de ese coche se bajaron y mataron a su chofer, les quitaron sus pertenencias, las sometieron, las amenazaron y las subieron a un automóvil en donde iban con las cabezas agachadas para no ver el camino que las llevaría a la casa en donde las mantendrían ocultas.

Ya en esa casa las advirtieron nuevamente de que si intentaban algo para pedir auxilio, les dispararían sin piedad, luego los secuestradores se enteraron por la radio de que las autoridades ya estaban al tanto secuestro y que la policía estaba actuando para poder recatarlas, así que decidieron huir de esa casa metiendo a las mujeres en el baúl de un coche para trasladarlas a otra locación, en donde lamentablemente se encontraba Mariana Montoya, hermana del ex secretario general de la República y a quien habían dado ya por muerta poco tiempo atrás.

En el lugar de los hechos la policía se da cuenta de que en el auto de las secuestradas estaba la libreta de Beatriz  en donde se especificaba que llamaran a su esposo, el doctor Pedro Guerrero en caso de emergencias, luego Alberto Villamizar se enteró y, preocupado por su esposa, llamó al presidente César Gaviria para que tomara control del asunto y lo mantuviera informado, pues sabía que el secuestro era con fines políticos debido al las ocupaciones profesionales de Villamizar.

Pasaron diez días del secuestro y Maruja, Beatriz y Marina se encontraban cansadas, hambrientas, sucias, asustadas y confundidas. Marina era la peor de todas, pues ya estaba muy mal de salud, casi no quería levantarse y tenía delirios, lo que hizo que Maruja y Beatriz dudaran sobre lo que ella decía sobre Francisco Santos y Diana Turbay, que al parecer se encontraban encerrados en otra habitación cerca de la de ellas.

Después de tres meses se enteraron que en ese mismo lugar tenían a más rehenes y que quien estaba a cargo de este mega secuestro era Pablo Escobar, el narcotraficante.

Se revela que la reacción del presidente Gaviria por el secuestro de periodistas y gente importante era crear una alternativa jurídica a la terrorífica guerra contra el narco con una fórmula para que los narcos les confesaran sus delitos a cambio de que el Estado les diera seguridad para ellos y sus familias.

A quienes aceptaran esto, se les daría el beneficio de la no extradición a Estados Unidos y hasta una reducción en su condena. Este era el objetivo principal por el que Escobar había encabezado el secuestro de estas personas para llamar la atención de la opinión pública a favor de su lucha, la no extradición.

Tiempo después de el secuestro los guardianes o trabajadores de Pablo Escobar comenzaron a dejar en libertad a algunos de los secuestrados y también a matar a los que seguían de rehenes. Marina sería la primera en morir, después Richard Becerra, Beatriz, Maruja, Diana y Pedro Santos, como una represalia por la muerte  de los priscos y, efectivamente, comenzaron con Marina. Tiempo después mataron a Diana.

Villamizar, al enterarse de las muertes, preocupado y desesperado por no saber en realidad sobre su esposa, decide enviarle a Escobar una carta en donde le dio la razón sobre su lucha y sobre la insistencia que tenía sobre pedir garantías para él y su familia cuando fueran a entregarse, además esta carta iba acompañada de otra para Maruja. Escobar le contestó.

En el mes de marzo Alberto se enteró de que Escobar había enviado una carta en donde amenazaba con explotar toneladas de dinamita en Medellín si no se sancionaba a los policías y políticos corruptos. Poco después liberaron a Beatriz y, Maruja, no tenía otra compañía que un simple radio en donde se enteró de la muerte de Marina y en donde supo que Beatriz estaba bien y junto a su familia.

Poco después el Padre Guerreros Herrerías funcionó como un mediador entre Villamizar, el gobierno y Escobar para poder llegar a un aguardo sobre “los extraditados”, nombre que se le dio al grupo de narcos que luchaban contra la extradición a Estados Unidos. Gracias la padre, quien se mantuvo en contacto con Pablo y hasta lo visitó en su lujosa mansión, se llegó a un acuerdo en donde aprobaban la petición del narcotraficante y a cambio liberaría a los últimos rehenes que quedaban en sus manos, Pancho y Maruja.

Escobar fue detenido y estuvo en prisión, aunque no por mucho tiempo, pues poco después de su captura se escapó y murió en 1993 tras su re captura.

Tal vez fue por eso que en ese mismo año le pidieron a Márquez que escribiera el libro, porque muerto Escobar ya no había tanto peligro hacia Maruja, Alberto, los demás secuestrado que quedaban vivos y las familias de todos y cada uno de ellos.

A pesar de que este reportaje se publicó hasta 1996, tres años después de la petición y seis años después de el suceso, que se dio en 1990, vale la pena leerlo, releerlo y aprender de su narración, de su pasión por relatar lo qué pasó y de una parte fundamental que es el investigar, el cumplir una verdadera función como periodista.

En realidad esta obra es un gran documento, una crónica periodística de tinte político y social, un relato desgarrador, lleno de tensión, en donde gracias a un excelente trabajo periodístico y de investigación, las experiencias humanas, los hechos reales y un poco de la ficción de Márquez nos cuentan una gran parte de la historia que un día vivió un país que sobrevivió al máximo auge del narcotráfico, con uno de los delincuentes más famosos a nivel mundial, Pablo Escobar Gaviria, y su ya conocido régimen del terror.

 

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