12 de diciembre en Notre Dame de París

Texto y fotos por Héctor Leyva Olivo

 

PARÍS.– Hace cinco años que vivo en París y solamente visité dos veces  la Catedral de Notre Dame.

 

El pasado 12 de Diciembre minutos antes de las 18:15, fue la segunda vez que entré a ese imponente monumento que ha sido testigo de más de 850 años de historia parisina. Tal vez sólo por ese hecho debería haberme interesado un poco más.

 

Es tan famosa esa catedral en el mundo entero, que resulta tedioso entrar, pues si lo quieres hacer, debes considerar una larga espera tomando en cuenta que 38 mil 357 visitantes vienen a contemplarla cada día.

 

 

 Mi primera visita fue casi un milagro porque cruzando la plaza desde donde los turistas sacan fotos y selfies o simplemente la contemplan, me di cuenta que por primera vez en cuatro años, no había una fila interminable, ni gente aglutinada en la entrada.

 

Aquella ocasión vi con mis propios ojos lo que ya me habían prevenido. En la cuarta capilla a la izquierda, se encuentra una imagen de la patrona de México, de la Virgen de Guadalupe, motivo para muchos mexicanos de orgullo nacional. Me pregunté cuántos de los 14 millones de visitantes al año que tiene Notre Dame, sabrán que esa virgen es idolatrada por todo un país, a poco  más de 9000 kilómetros de distancia.

 

 

Como mexicano, el 12 de Diciembre es una fecha a considerar seas o no católico practicante. Se trata del Día de la Virgen de Guadalupe.

 

 

 

Cuando al indio San Juan Diego, en 1531, se le apareció una virgen, quien le dio rosas en pleno invierno y su imagen quedó plasmada en el ayate que portaba, dando con este hecho, el comienzo a la adoración de la virgen morena, misma con la que los habitantes de aquellas nuevas tierras conquistadas, bautizadas como La Nueva España, se identificarían totalmente.

 

En París, lejos del fervor que provoca la virgen morena en todo México, se le dedica una misa en español. Este año unos 700 asistentes, entre mexicanos y franceses, se dieron cita en Notre Dame.

 

Antes de dar inicio a la misa, la cantante Laura Zapata, recién desembarcada de México, canto las mañanitas acompañada de 8 mariachis elegantemente vestidos. Por las características arquitectónicas de la catedral fue muy emotivo escuchar la interpretación, pues la acústica es muy buena. La gente se aglutinó en torno a los mariachis y no faltaron los celulares grabando y fotografiando.

 

En plena misa pude ver a tres asistentes que se diferenciaban de los demás. Llevaban puestos unos sarapes de colores vivos que resaltaban entre los abrigos y bufandas de colores oscuros y pardos tan característicos de la gente que vive en París.

 

 

Al mismo tiempo, los turistas asiáticos miraban con curiosidad a la gente que escuchaba la misa en español. Ese momento tan solemne que es la celebración de la fe hacia la virgen de los mexicanos se rompía con las miradas curiosas de los grandes grupos de asiáticos que desfilaban sin cesar alrededor de los mexicanos quienes escuchaban con suma atención al padre.

 

Al final de la misa, el padre y otras personas, a manera de procesión se dirigieron a la capilla, la cuarta a la izquierda, y ahí bendijo a los pocos niños que asistieron a la celebración. Uno solo entre ellos estaba vestido como San Juan Diego, llevaba puesto un sombrerito rojo estilo mariachi.

 

Después de este acto, lleno de cámaras y reflectores, los mariachis salieron a las puertas de Notre Dame y después de interpretar Sigo siendo el Rey, Cielito Lindo y Guadalajara se despidieron.

 

Aunque nunca he sido muy adepto a las iglesias, durante todo el acto sentí una energía intensa. Mariachis, huipiles, una misa en español y sarapes coloridos durante dos horas se apoderaron del monumento mas visitado de la Ciudad Luz. Como dijo el padre al iniciar la misa, la Virgen de Guadalupe nos convocó y Notre Dame de París nos recibió.

 

 

 

Related posts