Cuando los papás se separan

Por Astrid Perellón.

 

El amor incondicional es amarse primero a sí mismo y nunca quedarse en una relación que le haga sentir a cualquiera de los dos infeliz, atrapado, injustamente tratado o dañado. Si amas a la otra persona, tratas de hacer acuerdos o te alejas para que cada uno pueda tomar una decisión diferente en vidas separadas. Nadie puede obligarte a quedarte en una situación que te hace olvidar quién eres realmente y que todos estamos conectados.

Como todos estamos conectados, aún cuando dos esposos se separen, siempre llevarán algo en común por la vida que compartieron pero pueden rehacer vidas diferentes y tomar decisiones distintas siempre que quieran. Pueden decir que se dejaron de amar o creer que se amarán para siempre pero no tiene nada que ver con conservar o romper un matrimonio. El matrimonio no tiene nada que ver con el amor incondicional; es un acuerdo legal que algunos deciden tomar para establecer reglas y otros hacen sus propias reglas aunque no se casen.

Aunque una pareja que ya no se soporta tenga hijos, tiene derecho a separarse. Por supuesto es cierto que los niños quisieran ver a sus padres amándose para toda la vida y se sienten mejor cuando es así pero tú ahora sabes que tú puedes sentirte bien cuando tú quieras. Tú solo puedes decidir cuándo empezar a sentirte mejor. Tú solo puedes decidir qué creencias te son útiles aunque tus papás decidan cosas que tú no entiendes.

 

“El amor incondicional es amarse primero a sí mismo y nunca quedarse en una relación que le haga sentir a cualquiera de los dos infeliz…”: Astrid Perellón

 

Los papás tienen ese mismo derecho. Pueden elegir sentirse bien y, al sentirse bien, algunos prefieren vivir separados. Ese es su derecho, es una creencia que les parece útil. Los niños pueden sentirse heridos, rechazados, abandonados pero también pueden elegir sentir respeto por ser parte de una familia que ama incondicionalmente. Pueden elegir valorar a su papá que se ama incondicionalmente y por eso prefirió hacer lo que le hace feliz para poder dar un ejemplo a sus hijos. Una mamá que ama incondicionalmente, puede preferir enamorarse de otra persona. Puede amar incondicionalmente a sus hijos pero eso no significa que hará lo que los niños quieran. Tiene derecho a pensar lo que le hace sentir mejor a ella. Nadie tiene obligación de quedarse atrapado en una vida que lo hace sentir miserable con tal de tener contentos a otros.

Los hijos de padres separados pueden sentirse como ellos quieran, cuando quieran. Los esposos separados pueden sentirse como ellos quieran, cuando quieran. Cada uno elige sus creencias útiles, todos queremos recordar quién somos realmente y que todos estamos conectados aunque vivamos en casas separadas y nos veamos una vez al mes; aún así estamos conectados.

Ésta es una fábula del aquí y del ahora sobre el divorcio, extracto de mi libro infantil “Todos los Porqués”. Te invito a leer más al respecto, siguiendo éste y otros temas de interés en el Facebook Niñoscopio.

 

 

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