Atentado contra tres alumnos

Crónica urbana

Por Iván Alberto Rivas Peralta

 

Atentado contra tres alumnos y una maestra por un joven de quince años, todos se preguntaron ¿cómo consiguió el arma? Pero sólo dentro de la conciencia del lector comienza a efervescer la pregunta sobre las motivaciones del joven.

 

Aviso importante: la siguiente crónica toma datos reales. Sin embargo, es una ficción literaria que, con respeto aunque con explícito lenguaje, busca retratar un ángulo de la realidad humana.

 

Nuevo León, México. 18 de Enero del 2017, 20:00hrs.

 

Regresó de la peda. Tonaya, cigarros, bazukos y marihuana. Enfiestado no tenía idea de sus realidades. Los problemas en la casa, con sus amigos y la escuela parecían a los ojos de cualquiera un pétalo arrancado del rosal pero era su vida y sus problemas. Él era el único que sufría cada pena las veinticuatro horas del día. Solo, con el dolor de la gota de agua que perfora el cráneo de la víctima.

22:00hrs.

Los golpes en la ventana lo despertaron. Era costumbre recibir a los amigos en cualquier momento del día entre cabronazos y chingaderas pero esa noche le trajo otra sorpresa. Una pistola que consiguió por suerte en el barrio. Era un juego de niños, amenazas e insultos aunque sobre todo estaba la sensación de sentirse dueños del mundo, uno que su realidad ya le había arrebatado.

24:00hrs.

La noche transcurrió entre tutoriales en internet que explicaban paso a paso cómo preparar el arma.

 

19 de Enero del 2017, 1:00 hrs.

Pudo ser la venganza lo primero que atravesó por su mente. No. Jugaba e imaginaba paisajes ordenados, acciones tomadas y decisiones certeras, era la vida que su instinto más profundo le exigía.

2:00 hrs.

El arma entre sus manos le daba el control de la vida y la muerte. Sentía calma porque en su vida comenzaba a dibujarse el orden de las cosas. Con felicidad pudo conciliar el sueño.

8:00 hrs.

El tiempo pasaba lento frente a sus ojos. Por primera vez descubrió el ajetreo que acompaña a las escuelas. Los maestros buscando alumnos y los otros escondiéndose de las clases. Gente por todos lados buscando sus propios intereses que los hacía olvidar dónde se encontraban. Cruzar la puerta con un arma en el bolsillo era una imagen imposible apenas un día antes mas no hubo quien se interesara en él, simplemente cruzó la puerta como uno más sin alma o individualidad.

11:00 hrs.

En el receso lo bulleaban como todos los días. El arma le daba fortaleza para resistir pero fue un pensamiento lo que desató la tragedia. Lleno de confianza supuso que podía reordenar su mundo. Sacó el arma y no hubo muestras de terror. Todos estaban muy acostumbrados a la violencia y cuando lo vieron, creyeron que era una broma más. Gritó y amenazó, estaba convencido de que en la escuela podía ganar respeto. Cada vez tomaba el arma con más seguridad, su cuerpo se erguía en busca del poder que nadie le dio. Fijó la mirada y disparó.

12:00 hrs.

Vio gente corriendo, caras aterradas y gritos sin control. Él había sido el autor de semejante caos y dolor. Él con el movimiento de un dedo había destrozado la realidad, jamás encontraría el orden en su vida. Cuando el sol estaba en el punto más alto, su miedo le hizo accionar de nuevo el gatillo para sepultar su vida con unos gramos de pólvora.

 

Fuente:

http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/01/19/1140810

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