19/S: Los otros colapsos

Por Daniela Valdés Cravioto

Foto: Rivelino Rueda

El martes 19 de septiembre de 2017, a 32 años del gran terremoto que sacudió a la Ciudad de México, encendí la radio del coche para escuchar qué pasaba. Tan solo 20 minutos después, aproximadamente a las 13:14 horas, un sismo de 7.1 en la escala de Richter había sacudido nuevamente a la Ciudad de México.

En un intento fallido de documentar los daños que mi departamento había sufrido, mi celular se quedó sin pila. Desde ese momento la solidaridad de la gente se hizo notar cuando cualquiera que tuviera a la mano un teléfono celular estaba dispuesto a prestarlo, ya que eran pocos los afortunados con señal de celular.

Whatsapp estaba saturado de mensajes sobre información urgente de lo que acababa de suceder. “Derrumbe en Escocia y Gabriel Mancera. Hay gente atrapada”, se leía en uno de los mensajes.

En tan solo un par de horas, en la zona de derrumbe de las calles de Escocia, Edimburgo y Gabriel Mancera, ya habían instalados un puesto médico, un centro de acopio, una carpa de voluntarios, y los civiles tenían puestos de trabajo que sirvieron hasta que las autoridades se hicieron presentes esa noche de martes.

***

La plataforma Verificado19S fue una herramienta para comunicar información verdadera y urgente a través de las redes sociales, ya que el caos, la desorganización y la desinformación habían tomado el control de la ciudad.

Verificado19S surge como respuesta a la emergencia humanitaria que se vivía en esos momentos.

Activistas, periodistas y programadores reunidos en el Centro Cultural Horizontal, desarrollaron un mapa y una base de datos con información verificada, certera y actualizada sobre el terremoto y sus consecuencias en la Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Puebla, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, para agilizar la ayuda y evitar situaciones como aquella en la que durante la madrugada del miércoles, debido a la difusión de falsa información sobre un supuesto derrumbe se desviaron en vano víveres, brigadistas y herramientas desde el derrumbe en la calle de Torreón y Viaducto hasta la calle de Morena en la colonia Narvarte.

***

Con 38 zonas de derrumbe, en la Ciudad de México fue en donde más pérdidas humanas hubo. La cifra final fue de 228 muertos, más de 500 mil inmuebles dañados y 700 mil afectados. En otras zonas como Morelos, se perdieron 74 vidas y se dañaron aproximadamente 20 mil viviendas según cifras oficiales de la Secretaría de Gobernación.

La causa de que estas cifras hayan sido contrarias, ya sea menos muertos en relación al número de daños materiales, o viceversa, se debe a lo distintas que son las condiciones de vida en la ciudad y en las zonas rurales alrededor de la República.

Trabajar en edificios de hasta 30 pisos, en estructuras hechas de materiales de un peso de toneladas, construidos durante la época del llamado “boom inmobiliario”, son factores de riesgo que no podríamos encontrar en otros estados afectados y son los causantes de que el terremoto del 19 de septiembre dejara tales consecuencias a su paso.

****

La brigada número 35 de la UNAM en San Gregorio, Xochimilco; la brigada 8 y 11 en Álvaro Obregón 268; los voluntarios de Petén y Zapata; los cientos de brigadistas voluntarios comenzaron a ser reemplazados por rescatistas y expertos que llevarían a cabo labores especializadas, por lo que llegó el momento en que las brigadas cambiaron de rumbo y se dirigieron a otros estados donde la ayuda aún no llegaba.

“Esto me costó toda la vida y ya no queda nada, mira nomas…”

José María Estrada o Don Chema, como él se presentaba, pronunciaba esas palabras mientras nos daba un recorrido por lo que en algún momento llegó a ser su casa.

Campesino habitante de San Antonio Alpanocan, Puebla, Don Chema tenía su casa en un terreno que compartía con su hermano y su mamá. Su casa no soportó el terremoto, al igual que la iglesia del pueblo y el 90 por ciento de las demás vivienda de San Antonio.

 “Hace unos días llegaron a ofrecernos máquinas para quitar los escombros de las calles. Pedían que nosotros pagáramos la gasolina y tuvimos que decirles que no, no hay dinero, nos dijeron que así no se podía”, explica José.

Un día en ese municipio de Morelos bastó para darnos cuenta que la vida en estas comunidades nunca volvería a ser igual, sobre todo si las autoridades a cuatro días del terremoto no habían puesto un pie sobre el municipio.

A pesar de la situación que se vivía y los momentos de tensión que durante el día sucedieron, la población de San Antonio Alpanocan enfrentaba el desastre de la forma más positiva posible. “Aquí es muy bonito cuando no está así, regresen en unos meses y me los llevo a pescar allá arriba unas truchas”, decían entre martillazos.

***

Cuando la situación comenzó a “calmarse” los voluntarios eran demasiados o no eran ya de ayuda debido a la complejidad de las zonas de derrumbe que aún quedaban. Fue cuando temas alarmantes salieron a la luz: el sexismo se hizo presente en las brigadas, centro de acopio y albergues, la falta de especialistas y autoridades en un momento de desastre, el hambre de protagonismo de muchos, lo olvidado que el campo mexicano y, sobre todo, la corrupción de nuestro país que esta vez cobró vidas.

Y es que aunque demos vuelta a la hoja y se intente dejar a un lado temas negativos para enfocarse en la reconstrucción de México y la recuperación de una población afectada (más del 20 por ciento de los afectados por el terremoto pueden sufrir estrés postraumático hasta por 20 años según académico especialista de la Facultad de Psicología de la UNAM), los ejemplos de corrupción, abuso del poder, el sexismo o los crímenes cometidos aprovechando la emergencia no podrán quedar impunes ante una sociedad aparentemente más unida, mejor informada y más activa.

Artículos relacionados

Deja un comentario