Las portadas de cierta prensa escrita…

Por Gonzalo Sánchez Toledo

Estimada Valentina,

Comienzo esta nueva carta suponiendo que estaremos de acuerdo en creer que una de las partes más importantes del día es la mañana. Para cuando amanece, el cuerpo ya ha descansado, el cerebro se ha oxigenado y estamos comenzando una jornada que debe ser prometedora. Ya estás desayunado, al menos eso se recomienda, luego partes a conquistar el mundo. Pero cuando camino al metro, o al metrobus, me encuentro en la esquina de la estación además de los tamales, tacos y tortas, con el puesto de la prensa. Los periódicos, ordenados, fresquitos, recién salidos del horno, como el pan amasado de campo que a menudo extraño. Al acercarme y pararme frente a los titulares siento una bofetada de esas que te pillan sin aire. Sin motivo. De improviso y por la espalda.

Esto experimento cada vez que hago contacto visual con cierta parte de la prensa escrita. Sus portadas sobrepasan lo bizarro. Te sorprenderías, o al menos te haría detener tu rumbo algunos instantes. No recuerdo portadas así en algún otro lugar. Se las arreglan para poner en portada todos los santos días una mina semidesnuda o derechamente en pelotas, luciendo su humanidad y junto a ella otra fotografía de algún sujeto que encontró su final de una manera abrupta, violenta, anormal, ya sea porque le debía algo a alguien o simplemente la fortuna lo puso en un mal lugar y en un mal momento. O definitivamente alguien quiso poner las cosas en su lugar ayudado de un machete, pistola, cuchillo o lo que sea que permita abrir la piel.

En estas dos imágenes se va el 80 por ciento de la portada. Es para no creer y especialmente para no entender la relación entre el erotismo y la sangre expresado de manera tan brutal, explícita. ¿Qué pasará por las mentes de esos editores? ¿Cuál es el mensaje que quieren enviar? Me da pudor estar parado frente a las portadas. Incluso me siento culpable, especialmente si a mi alrededor hay chicos, menores, que apenas están aprendiendo a leer. Me gustaría saber qué piensa un niño al ver esas imágenes. ¿El editor lo pensará? A mí simplemente me supera. No sé en cuál de las dos carnes detenerme, si en las prominentes curvas de la chica o en la que ha comenzado su desparramo y descomposición. Eros y Thanatos frente a mí. El instinto básico de la vida y la muerte. A quién escoger, cómo elegir en esta ciudad que me seduce y atrapa con aquello que al mismo tiempo rechazo por mis costumbres o convicciones.

Creo que, como te he dicho antes, Valentina, la Ciudad de México también es único en estas lides, la especulación de la noticia y el morbo llevado a niveles inalcanzables. Porque realmente me reconozco un morboso parado frente a los diarios, no me interesa esta información pero igual quiero saber qué pasó. Igual me quedo pegado observando las imágenes, aunque las tripas se me enreden.

Podría aventurar en decir, cuando ya me meto a la estación, que el mensaje simple y directamente es que si te portas mal tus carnes se abrirán y la sangre se derramará hasta las alcantarillas. Pero si al contrario, obras bien la recompensa estará en esa chica de generosa humanidad.

Y así, Valentina, comienzo o trato de comenzar el día.

Mejor mezclo carne y sangre en unos jugosos tacos con salsa roja, nada mejor para una nueva jornada.

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