“Selección Mazahua”, una razón más allá del Fútbol que podría evitar feminicidios en el Edomex

Por Karenina Díaz Menchaca

 

Antes de que les narre la historia de una gran mujer  y de  su trabajo, quiero que sepan lo importante que es apoyar el proyecto  “Jugando por mis Derechos”.  Sé que a muchos de ustedes les gusta el futbol, bueno pues este es un equipo formado por mujeres mazahuas. Necesitan un autobús que las transporte a los partidos, porque en las comunidades donde viven no hay alumbrado público, caminan horas para llegar a un parada de autobús y los caminos son inseguros para ellas.

Y lo más importante, con este apoyo, existe un 70% de probabilidades de que no formen parte de las estadísticas del Edomex como la zona con más feminicidios en México.  Además de que se  incentiven para no abandonar sus estudios.

Aquí podemos donar…   https://donadora.mx/projects/mulyd

 

¿Cómo nace una activista?

La currícula de una mujer insaciable, quien se ha convertido en una de las principales promotoras y defensoras de los  derechos de la mujer  mazahua, no podía dejar de sorprenderme con su maravillosa cotidianidad dentro de su vanagloriada historia de vida: “ama de casa, madre y futbolista”.

Pero además,  es fundadora y directora de la Organización Mujeres, Lucha y Derechos para Todas, A.C. (MULYD). Entre sus principales reconocimientos están el  Premio “El Favorito de la Audiencia del Global Prize For Transformative Social Justice Leadership”, que otorga el Kalamazoo College (2015); el primer lugar en Latinoamérica (Bogotá, 2016) con el corto “Jugando por mis Derechos”, en el concurso “Cortemos la Violencia”, donde participaron más de 70 vídeos de 16 países y ahí ella fue la encargada de la producción, el guión y la fotografía.

Ha recibido más laureles, pero sin duda el más importante es el de las mujeres que a través de ella demuestran lo que han aprendido y siguen su ejemplo. A Guadalupe García Álvarez la conocí siendo profesora de la primera generación de alumnos de la Licenciatura de Comunicación Intercultural, en la Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM), allá por el 2004, en San Felipe del Progreso. Siempre destacó por su rebeldía, misma que a veces le provocó algunas disputas o malestares entre profesores o alumnos. Una sabe, sin embargo, que aunque como docente hay reglas que respetar dentro de una institución, deseamos  alumnos que dejen huella y la obstinación es un indicador.

La violencia hacia las mujeres, así como la violencia intrafamiliar fueron impulsores para que Guadalupe diera rienda suelta a todo esa semillita que iba creciendo desde niña:  “Cada experiencia de vida, buena o mala, ha fortalecido mi liderazgo, primero a nivel individual y después a nivel colectivo”.

Guadalupe es resultado de una gran resiliencia, porque a través de su misma experiencia apostó por mucho más que la victimización: “A base de múltiples esfuerzos seguí  estudiando.  Desde  que  tomé  conciencia  de  mi  situación  como  indígena  y  como  mujer,  muchas

interrogantes fueron surgiendo en mi cabeza, siempre he sido una mujer inquieta y quise contestar a esas preguntas:  ¿Por qué los hombres podían hablar en público y yo no?, ¿Por qué a mis hermanos no los golpeaban como a mí?, ¿Por qué ellos tenían menos actividades dentro del hogar que yo?, ¿Porqué  mi  madre  ejercía  violencia  extrema  en  contra  principalmente  de  sus  hijas  mujeres?, ¿Porqué  las  mujeres  aguantaban  que  sus  maridos  las  arrastraran  por  la  calle,  las  golpearan, violaran  a  sus  hijas  y  a  ellas  mismas?,  ¿Porqué  en  mi  familia  no  había  a  veces  qué  comer?”

 

Karenina Yo te recuerdo perfectamente desde la UIEM  y eras un choque entre muchas de las chicas que apenas comenzaban a darse cuenta de sus capacidades.

 

Guadalupe:   Muchas mujeres en la comunidad educan a partir de como a ellas les enseñaron, es lo que aprendieron, quizá a golpes, denigrando a la otra persona en fin y no es su culpa, es que ellas no han conocido otras formas de educar, la educación en todos los sentidos nos muestra un panorama enorme y eso es lo que yo he aprendido, ahora deseo que mis hijos (Sofi y Jareth) sean ciudadanos diferentes, conscientes, libres.

 

Karenina:   Estoy asombrada de que en tu CV hayas puesto que entre muchas de las actividades que realizas, pones: Ama de casa, madre y futbolista.  Esto que parece un detalle, define, tal cual, las cosas que cualquier mujer deberíamos valorar ante nosotras y ante los demás.

Guadalupe:   Sin duda, el ser promotora comunitaria, activista, no me quita de mis responsabilidades como madre y como ama de casa, las mujeres que trabajamos muchas veces asumimos una doble o triple jornada al día y lo pongo justo porque la mayoría de las veces no se reconoce ese doble esfuerzo, eso solo visibiliza la desventaja en la que seguimos viviendo las mujeres indígenas o no indígenas.

 

Karenina ¿Cómo es tu jornada diaria?

 

Guadalupe:   Me levanto a las 6 am, preparo el desayuno para mis hijos, los visto, los arreglo para ir a la escuela, primero llevo a Jareth y después a Sofi, si me da tiempo hago un poco de ejercicio porque sé que en el resto del día será imposible. Me meto a bañar, recojo la cocina y comienzo a trabajar, tomo la camioneta y manejo más de una hora para llegar a las comunidades en donde trabajamos, reuniones, pláticas, búsqueda de patrocinios, colaboraciones, asistir a las casas de las niñas cuando notamos su inasistencia al proyecto, en fin. Tengo que regresar antes de las 3, llego a la oficina, mi compañera me pone al tanto de las cosas, como casi siempre rápido y a las 3:30 llevo a Jareth a su clase de inglés en Atlacomulco, regresamos y sigo trabajando un rato, después trato de destinar tiempo para los niños, hacemos tareas, trabajos, en fin, cuando me da tiempo voy a checar que todo vaya bien en la obra (mi casita) , baño a mis hijitos, les doy de cenar y casi siempre todos recostados en la cama leemos cada quien su libro.

 

Karenina ¿Cómo sientes que ha ayudado la Organización a las mujeres de las zonas mazahuas?

 

Guadalupe:  ¡Muchísimo!,  ahora tenemos un proyecto que se llama “Jugando por mis Derechos” , tenemos ya a 4 niñas becadas al cien por ciento académica y deportivamente, y esto no sólo ha cambiado su vida sino de la de su familia, ellas son un referente de éxito para otras niñas de su comunidad  y para este año nos han dicho que pueden becar a 3 niñas más. Una de ellas es Lili, ya fue convocada para jugar en la selección nacional, pero más allá de eso, cuando damos los talleres y las mujeres conocen su cuerpo y se apropian de él, eso cambia totalmente su vida, es un proceso lento, estamos con cada mujer por lo menos un año, porque hablar sobre la violencia que vivimos no es cosa fácil. Nuestro tema principal son los derechos sexuales y reproductivos.

 

De qué va el proyecto “Jugando por mis derechos”

Como parte de las acciones que lleva a cabo la Organización Mujeres, Lucha y Derechos para Todas, A.C. (MULYD)  ahora tiene el propósito de apoyar a las chicas que juegan  en el equipo “Selección Mazahua”. Yokary , Angie, Liliana, Brendita, Ana, Maye, Sarita, Edith, Moni, Fer, Rosario, Itzel , Marisol, Marlen, Saira, Citlali, ellas son las chicas a quienes queremos ver ¡METIENDO GOLES!

 

Mujeres Lucha y Derechos Para Todas A.C.

@Kareninadiaz

 

Artículos relacionados