El entrenamiento como pilar del futbol moderno

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Uno de los aspectos vitales en la vida del jugador profesional de futbol es y debe ser el entrenamiento cotidiano, con la interacción de trabajos físicos, tácticos, técnicos y sistemáticos, para poder pulir todos los detalles necesarios con el objetivo de aplicar las mejores armas durante el partido de cada fin de semana, o bien entre semana durante las competiciones correspondientes.

En la parte técnica, el jugador de futbol tiene la posibilidad de trabajar durante la semana aquellos aspectos que durante el partido le cuesta trabajo desenvolver con finura y eficacia, Ejemplos concretos pueden ser la recepción de un pase aéreo con los pies, el movimiento corporal y de pecho para recibir una pelota, el perfeccionamiento del golpeo de balón a ras de pasto o de forma aérea, la mejora continua en la gestación de un pase, un centro o un cambio de juego, la velocidad y el detalle de golpeo de balón en espacios cortos y medianos, entre otros.

Para los porteros puede ser la mejora en la técnica de saque de arco, el trabajo con los despejes, el desarrollo de la seguridad de manos en las atajadas, la técnica de achique, la técnica de lance, el uso de las manos en la dinámica de las salidas aéreas, etc.

En la parte táctica los entrenamientos sirven para desarrollar, diversificar, y sobre todo mentalizar un sistema de juego pretendido por el entrenador, de acuerdo a sus jugadores (tomando en cuenta el nivel de cada uno, el perfil virtuoso, las condiciones y habilidades, etc.); los movimientos y los cambios de ritmo pertinentes en posiciones de ataque, contención, recuperación de pelota y defensa; la plurifuncionalidad enlazada al talento vinculado al desenvolvimiento colectivo de un equipo; pero sobre todo las especificaciones y exigencias especiales en función al próximo rival que cada equipo enfrentará en duelos oficiales y amistosos, es decir la estrategia.

En la parte física, los jugadores tienen la oportunidad de desarrollar un sistema musculo-esquelético excelso, de acuerdo a las exigencias del futbol en velocidad, potencia, resistencia, cambios de ritmo, visión de campo, destreza física y visual, fuerza muscular, etc.

Aquí los jugadores deben pulir sus condiciones con los mejores ejercicios de gimnasio con mancuernas, poleas, barras, tubulares, crossfit, bicicleta estática, así como la aplicación de sistemas de entrenamiento físico de resistencia, de fuerza en las piernas y brazos, de elasticidad, de regeneración muscular, de suavización y relajamiento muscular, entre otros.

Incluso algunas alternativas como la natación cardiovascular, el jacuzzi, la tina de hielo así como las ligas de resistencia son extraordinarias herramientas para contribuir a la causa del desarrollo físico de los jugadores.

En resumen, está claro que el futbolista moderno no debe prescindir ni hacer caso omiso de la semana de entrenamiento; es por eso que celebro que incluso para las grandes figuras la exigencia de cumplir los entrenamientos, a veces a doble sesión algunos días, esté como parte condicional y obligatoria de manera explícita en sus respectivos contratos de trabajo y comerciales.

El futbolista moderno debe concebirse en la actualidad como jugador y atleta al mismo tiempo. La vieja escuela, el antiguo sistema, permitía hacer excepciones, dar concesiones, aligerar el rol del futbolista. Hoy, la dinámica y la velocidad a la que se juega el futbol moderno, en cualquier rincón del planeta, no permite prescindir de los entrenamientos en cada equipo.

Aquellas épicas memorias y anécdotas de Diego Maradona en Boca o Sevilla, donde se le permitía ausentarse de los entrenamientos por la supuesta existencia de un gimnasio completo con aparatos de cardio en su casa, y el poder entrenar por cuenta propia, no pueden existir en la actualidad. El jugador moderno debe mentalizarse en la búsqueda cotidiana del éxito deportivo, en la medida que enfatiza con rigor y seriedad su trabajo diario en los entrenamientos.

Aquel jugador que entrene actualmente a regañadientes, será un futbolista que estará predestinado al fracaso parcial o absoluto de su carrera profesional.

El futbol moderno no depende de los partidos exclusivamente. El precedente del entrenamiento de cada semana es quizá el pilar indispensable para que un equipo de futbol progrese en la medida de sus posibilidades hacia el éxito, o mínimo hacia la regularidad; incluso en los pasajes y escenarios adversos de medianía y falta de lucidez de algunos equipos o casos concretos de algunos jugadores, el entrenamiento cotidiano debe ser prevaleciente.

El entrenamiento vinculado a la nutrición e hidratación sana e indispensable, además de las rutinas de descanso, relajación, meditación, y las peticiones de poca exhibición pública del futbolista contemporáneo, contribuirán en gran medida a construir una carrera sobria, seria, y quizás cumplidora para cada jugador.

El futbol profesional es un oficio, pero implica la entrega y el sacrificio por ser un medio de subsistencia para los jugadores; como tal el profesionalismo debe prevalecer en el día a día de cada uno de ellos.

RECONOCIMIENTO A LA LABOR SOCIAL DE MI TÍO MUNDO DEL REAL

La familia Del Real, desde el recoveco regiomontano, podemos presumir de tener una personalidad muy reconocida desde los lares de la colonia Burócratas Federales de la Ciudad de Monterrey hacia el resto del Estado de Nuevo León.

Mi tío Mundo Del Real tiene una extensa trayectoria como forjador de jugadores de futbol, algunos de los cuales han llegado muy lejos en sus carreras profesionales pero que, por respeto a la intimidad mediática, no diré de qué nombres se trata. Sin embargo, más allá de lo dicho en el contexto anterior, la labor de mi tío debe ser reconocida en gran medida porque contribuye al buen camino (si se le quiere decir así) de muchos jóvenes dentro de una sociedad lacerada en su tejido social (la mexicana, y más en sus áreas metropolitanas como Monterrey).

Tres generaciones, a lo largo de casi 30 años de labor, que cabalmente yo consideraría como labor social, hacen de mi tío un ciudadano de distinguida reputación para su barrio pero sobre todo para con su ciudad.

Mi tío Mundo es una persona entregada de cuerpo y alma a su trabajo, ama lo que hace, disfruta entrenar con los niños, se embelesa en hablarles y motivarles, se desenvuelve con gran finura y cabal experiencia de manera cómoda de acuerdo a la trayectoria que tiene, predica con el ejemplo al permanecer en excelsa forma física y hacer del ejercicio su rutina diaria, establece cofradías amistosas entre los chicos y sus padres que genera un entorno de confianza en su cancha.

Sabe hacerlo bien, de manera meticulosa, pero sobre todo contribuye a la gran costumbre regiomontana de hacer deporte en cualquier nivel y desde cualquier trinchera. Monterrey es cabalmente una ciudad fitness si se le quiere dar un distintivo.

Felicitaciones a la gran trayectoria de mi tío Mundo. Con mucho cariño y nostalgia desde otras latitudes de la República mexicana.

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