Aliados culturales estadounidenses

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Muchos de los aspectos impregnados por el mundo, que revelan un criterio de dominación y de huella imperial de Estados Unidos hacia el mundo son aquellos concernientes a la cultura popular, donde por cierto, la penetración de dichos vestigios culturales norteamericanos ha llegado de forma variable pero contundente, a lo largo de la historia contemporánea, a muchos recovecos, muchas veces inauditos.

 

Pensar en la muerte de la dominación estadounidense en el mundo es una utopía en estos momentos, aunque puede ser posible de cara al futuro, si la conformación del nuevo orden global pudiese desplazar en el largo plazo y de forma progresiva las tenazas del control político que ejercen los Estados Unidos.

 

Bolívar Echeverría, en su obra La americanización de la modernidad, argumentaba con amplio rigor crítico, que si el mundo pretendía apenas empezar a romper con los lazos de subordinación con este país debía ir supliendo esquemas, valores, normas, costumbres, modelos, mercancías, prototipos estéticos y artísticos, que provinieran de Estados Unidos y sobretodo encausaran un discurso afín al modelo en general que representan los valores de ese país.

 

Gran parte de los esquemas modernos para llevar a cabo una vida de consumo elemental, una dinámica de vida urbana, un prototipo de disfrute de vida material y supuestamente espiritual, está claro, es aquel que se vincula de forma indirecta, cultural, e implícita con los escenarios que muchas revistas de moda, de cine, de farándula, o de variedades comerciales, sumado a la cultura, el deporte y el glamour, provienen de Estados Unidos.

 

Ese patrón de occidentalización que Estados Unidos ha llevado al mundo entero, incluidos países como Rusia o China, ha dejado una huella que al momento parece que yace como imborrable, y que incluso reconfigura el modelo de subordinación y acaparamiento imperialista que otros países con afines imperiales como China, Rusia o Alemania pretenden llevar a cabo bajo un guión de dominación global.

 

El traslado de la dominación occidental hacia Estados Unidos en las etapas de postguerra, aunado a la centralización y la institucionalización del capitalismo moderno desde las franjas socioculturales estadounidenses, empezó a darse sin la cautela del riesgo desmedido de liberalizarle y conferirle casi la totalidad de este mando al proyecto sociocultural estadounidense.

 

El mundo no puede prescindir tan fácilmente de las cotas, las medidas, los estándares ni las evaluaciones internacionales ejercidas desde Estados Unidos; los riesgos bélicos, tecnológicos, y socioculturales se presentan como amenazas contundentes en la cotidianidad internacional.

 

La construcción de un modelo cultural que representara la bandera ideológica y espiritual del pueblo estadounidense, de forma impensada y quizás inesperada a lo largo de la historia contemporánea del mundo entero, se presenta hasta el día de hoy como uno de los escudos geopolíticos más importantes que Estados Unidos tiene para seguir administrando el control político internacional. No tengo ninguna duda al respecto.

 

La movilidad con que los constructos de la modernidad materialista y espiritual que surgen en Estados Unidos se dinamizan por el mundo, es quizás proporcional a la facilidad con que los instrumentos estadounidenses de control social y político, incluidos los concernientes a la inteligencia internacional y la capacidad militar, se aplican también por todo el planeta.

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