Las actividades extractivas en México y AL no generan crecimiento económico: Aleida Azamar

Por Redacción Reversos

Las actividades extractivas no generan crecimiento económico, pero sí destruyen el tejido social en casi todos los países de América Latina y México, lo que obliga a transitar del extractivismo al posextractivismo, señaló la doctora Aleida Azamar Alonso, académica del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La minería mexicana crea sólo 300 mil empleos directos, es decir, menos del uno por ciento del Producto Interno Bruto y buena parte de ellos es por outsourcing, lo que significa que el personal no está en nómina ni tiene seguridad social, aseguró al participar en la Conferencia internacional Hacia la transformación social-ecológica en América Latina y México, organizada por el Proyecto Friedrich-Ebert-Stiftung Transformación para América Latina.

El país cuenta con 182 áreas naturales protegidas, en 50 por ciento de las cuales son realizadas actividades extractivas, la mayoría minas, lo que ha provocado daños medioambientales y a la salud, no sólo de los trabajadores sino también de la población cercana, a lo que se suman más de 500 conflictos socioambientales, 120 ocasionados por la minería, dijo la investigadora.

En la mesa Hacia la Diversificación productiva y las salidas del extractivismo en AL y México destacó que existen distintas alternativas a ese panorama, entre ellas el posdesarrollo, el decrecimiento y la transición del extractivismo hacia el posextractivismo que propugnan la recuperación del concepto “del buen vivir”, que incluye convivencia, solidaridad y armonía.

“La cooperación para el desarrollo sigue siendo patriarcal y de los dominados, desde el norte hacia el sur y muchas veces no se toma en cuenta lo que las naciones del sur necesitan y cuáles son las condiciones básicas, por lo que tenemos que transitar hacia ello”, en tanto que el decrecimiento hace referencia a vivir mejor, pero con menos.

Respecto del posextractivismo, la investigadora sostuvo que existen las alternativas débiles y las fuertes, las primeras son las propuestas que pueden ser autogestivas y también cooperativas, pero que siguen construyendo dentro del mismo capitalismo y cuya mayor preocupación es intentar generar ganancia, en tanto que las segundas son las que construyen en forma horizontal, no jerárquica por el buen vivir”.

Las opciones deben venir desde abajo y después hay que hacer una revisión con el Estado: “si hay que hablar de la gestión tiene que ser por el buen vivir, eso es lo que propone la sociedad y eso tiene que estar ahí siempre”.

El doctor José de Echave señaló que América Latina recibió el año pasado 28 por cierto de todo lo que se invierte en minería y se ha consolidado como la región más atractiva de los flujos de inversión en el rubro, sin embargo, ha aumentado de manera significativa la persistencia de conflictos sociales vinculados a esa rama y los hidrocarburos, en especial de las empresas con las poblaciones indígenas, rurales y campesinas.

“El reto es pensar cuál sería el tránsito idóneo a un esquema de extracción alternativo y distinto, y cómo salir de un modelo de extracción depredador y productor de conflictividad social que afecta derechos económicos, sociales, culturales y ambientales”.

Las transiciones implican pensar en un conjunto de políticas públicas que permitan salir de ese tipo de extracción exacerbada y construir los contrapesos necesarios para que las inversiones respondan al interés público.

Roberto Kreimerman, ministro de Industria de Uruguay de 2010 a 2014, y Enrique Provencio Durazo, investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo en la UNAM, coincidieron en la importancia de impulsar la inversión pública en sectores que permitan este cambio transformativo y de más intensidad de valor, en aquellos más ligados a nuevas tecnologías, así como hacer política de fomento económico.

“Hay que aprovechar las instituciones, relanzarlas en esta idea de recuperar un aliento de prosperidad y centrarse en los estados del sur y sureste del país, porque en México prevalece la idea de que las actividades extractivas están en el norte”, dijo Provencio Durazo.

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