AMLO: 50 días y contando

Por Juan Alberto Alva Álvarez

Para cuando este artículo sea publicado habrán transcurrido los primeros 50 días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y hay un gran recuento en estos primeros días.

Para empezar, el día que tomó protesta como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, López Obrador tenía una consigna generalizada por recibir al dictador de Venezuela, Nicolás Maduro.

La justificación que dio el gobierno entrante es que se trata de un gobierno incluyente y que todas las naciones tienen cabida en las relaciones con México. Lo anterior se corroboró con la negativa del presidente en apoyo al Grupo Lima, que está en contra del régimen de Maduro.

Además de todo eso, como acción inmediata, el gobierno de la República, en congruencia con su manifestación de austeridad, canceló prestaciones para los servidores públicos, dejando de lado que no toda la gente que labora en la Administración Pública pertenece a la cúpula de la “Burocracia Dorada”, o “fifí”, como los ha descalificado el presidente desde su campaña.

En fin, empleados de la Administración Pública dejaron de tener el beneficio de un seguro de gastos médicos mayores, un seguro de separación individualizado, vales de despensa, bonos y otras prestaciones extraordinarias, que, a criterio del presidente de la República y de un sector de la sociedad resentido, son lujos exorbitantes.

Seguido a todo eso, hubo un despido masivo de funcionarios públicos en vísperas de las fiestas navideñas, principalmente del Servicio de Administración Tributaria (SAT), violando evidentemente los derechos laborales de los trabajadores, y todo en justificación con el Presupuesto de Egresos austero para el año 2019.

La “cancelación” de la Reforma Educativa, lo que implica con ello la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), es decir, deja de haber educación para los maestros y, con ello, educación impartida por personas menos preparadas.

Tanto el presidente como el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, prometieron que en breve implantaría un sistema educativo digno para nuestros pequeños, lo que haría que México fuera reconocido a nivel internacional en un plazo considerable.

La oficialización de la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, dejando contratos millonarios a la deriva, una incertidumbre para la mayoría de la sociedad, quien se cuestiona si todas las decisiones importantes serán tomadas desde el gobierno federal de manera visceral o a través de consultas ilegales y llenas de incongruencias.

El inicio de la obra del Tren Maya, que iniciará sin los estudios de impacto ambiental correspondientes, las licitaciones indicadas o bien la planeación estratégica adecuada; sólo con el permiso que el presidente le pidió a la Madre Tierra, para la realización del mismo, sin meditar sobre la deforestación que viene, la fauna que se quedara sin hábitat, y las inconsistencias y mentiras al decir que no se talara ni un solo árbol, cuando eso no es posible.

El combate al llamado “huachicoleo” o robo de combustible, a través de la orden de cerrar ductos, dejando a miles de mexicanos varados, sin gasolina; observándose filas interminables y miles de mexicanos haciendo filas hasta de dos días para poder cargar gasolina, los argumentos del gobierno de que “hay que esperar”, “no hacer compras de pánico”, “es para combatir el robo de combustible”, “debemos aguantar para acabar con la corrupción en PEMEX».

Lo cierto es que, hasta la fecha, no hay ningún detenido por el robo de combustible, el director de Petróleos Mexicanos es una persona opaca que no sabe cómo controlar esta contingencia; desde el gobierno federal hay un apoyo inminente hacia el líder sindical de Petróleos Mexicanos, Carlos Romero Deschamps, quien ha sido el rostro de la corrupción y del enriquecimiento ilícito en este país.

Han pasado 50 días y, como en algún momento lo dije, es hora de cerrar filas con el gobierno, sobre todo aquellos que somos detractores del mismo. Lo anterior, en beneficio del país y de la sociedad.

La mayoría de las personas queríamos un cambio, sí, estoy de acuerdo, y es obvio que los cambios deben ser radicales, pero el presidente está actuando sin planeación, está tomando decisiones que no tienen detrás un plan en caso de crisis.

Estoy a favor de que se termine con la corrupción, con los lujos que tenían antes los altos funcionarios, y soy consciente que ello tendría que implicar sacrificios, pero también, señor presidente, no generalice. Habemos personas que somos honrados, trabajadores, que trabajamos en la Administración Pública, y no por ello somos “fifís” o de una “burocracia dorada”, que nos costó llegar a donde estamos.

Si la lucha contra el robo de gasolina y diésel y ahora de electricidad, como ha anunciado, es tomando medidas drásticas, está bien, y de entrada tiene mi apoyo, pero con mayor planeación, con un programa que atienda y vele por las necesidades de las personas.

Piense en los niños, en las nuevas generaciones, que merecen una educación de calidad, con maestros preparados, aptos para instruirlos. Alejar a personajes nefastos y corruptos como Elba Esther Gordillo o Carlos Romero Deschamps.

Piense en la comunidad internacional, que no puede estar equivocada al rechazar un régimen dictatorial como el que prevalece en Venezuela. Piense en la economía de millones de mexicanos que teneos una familia, que queremos trabajar y salir adelante.

En lo personal, no voté por usted, no he sido partidario de sus ideales, pero mi compromiso en lo personal no debe ser con una persona o con un partido político, sino con México, y para cambiar a México, debemos cambiar nosotros mismos.

Por eso, si las decisiones que están tomando son en beneficio de este gran país, cuenta con mi apoyo. Le pido que sea más estratégico en las mismas y se rodee de personas inteligentes, buenos asesores que le digan cuál será el mejor rumbo para México. Ya no está en campaña, deje de denostar a quienes no pensamos como usted, porque la grandeza de una sociedad está en la discrepancia de sus ideas.

Deje de llamar a sus detractores “fifís”, “mezquinos”, “neoliberales”. Deje de sembrar el odio y el resentimiento en la sociedad y, en lugar de eso, pacifique el país, como lo prometió. Haga un consenso con todos los sectores y créame que su sexenio sí será recordado y pasará a la historia como uno de los mejores. Eso está en sus manos.

@JuanAlberto3035

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