AMLO reitera su condición de “choco-jarocho” en Veracruz

Rivelino Rueda/Enviado

COSOLEACAQUE.– Como si de esa reiteración dependieran los comicios presidenciales y para el gobierno veracruzano, Andrés Manuel López Obrador recalca su condición de “choco-jarocho”, y recuerda que desde hace 60 años México no tiene un presidente de Veracruz.

Estudioso de la historia del país, como recitando una clase frente a sus alumnos, el tabasqueño repasa a los presidentes desde Lázaro Cárdenas, michoacano, de 1934 a 1940; a Manuel Ávila Camacho, poblano, de 1940 a 1946.

Continúa con Miguel Alemán Valdes, veracruzano, de 1946 a 1952, y se detiene en la figura de Adolfo Ruiz Cortínez, también jarocho, de 1952 a 1959.

Ya entonado y con un respetable preparado para la ovación (la más prolongada de este acto proselitista), Lopez Obrador asegura que México tendrá un nuevo presidente de origen veracruzano.

De nuevo en tierras jarochas, ahora en la zona sur del estado, uno de los principales epicentros del boom petrolero del país todavía hasta hace una década, el candidato de la alianza Juntos Haremos Historia hace un recuento de su doble gentilicio.

“La Constitución de Veracruz, en su artículo 11, dice que si alguno de los padres de un hijo es veracruzano, entonces el hijo inmediatamente pasa a ser veracruzano”, narra el tabasqueño ya con la camisa blanca, tipo guayabera, empapada de sudor.

Beatriz Gutiérrez Müeller, su esposa, lo abanica desde atrás con su sombrero de palma, intentando calmar el sopor del marido, quien continúa entretenido, narrando historias a sus seguidores.

“Mi madre (Manuela Obrador González) era de Tabasco, de Macuspana, y mi padre, (Andrés López Ramón) era originario de Tres Cruces, en la Cuenca del Papaloapan, Veracruz. Entonces yo soy también jarocho, soy ‘choco-jarocho”, expone el tres veces candidato presidencial a sus eufóricos simpatizantes.

La campaña presidencial fenece. A partir de ayer domingo 27 de mayo inicia la cuenta regresiva para el cierre de actos proselitistas, el 27 de junio.

Y López Obrador remacha su identidad jarocha –esa que tanto le purga a uno de sus principales adversarios políticos, el gobernador panista Miguel Ángel Yunes Linarea– en una entidad que cuenta con el tercer mayor padrón electoral del país, después del Estado de México y la CDMX.

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