Año electoral… Coyuntura social

Por Juan Alberto Alva

Foto: Rivelino Rueda

México está a unos días de celebrar una de las elecciones más emblemáticas de la época moderna, sobre todo por la polarización social que se está viviendo en los días recientes.

Es importante mencionar que las diferencias políticas que se viven han creado una división social, incluso en sus esferas más íntimas como lo es la familia. Y sí, en las familias mexicanas hay una división por las preferencias políticas y entre la ciudadanía hay quien apoya a uno u otro de los cinco candidatos a la Presidencia de la República.

Mi intención no es incitar a ninguna opinión o acto político de manera violenta, sin embargo, hasta hace unos días estaba convencido que aún vivíamos en un país con libertad de expresión y con una democracia sana.

Sin embargo, en los últimos días he visto la censura de un periodista por un “meme”, el linchamiento de una persona por pensar diferente al partido político puntero; tuits de los seguidores de ese mismo partido amenazando con “fusilar a los opositores”, “expropiar los bienes de quienes no piensan como ellos” y la “expulsión del país”, de aquellos que no comparten sus ideas y preferencias políticas.

Ante eso, surgen algunos cuestionamientos: ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué pasara el 2 de julio?

Gane quien gane, cuando hay una sociedad dividida, una sociedad confrontada por ideas políticas. Debo decir que en lo particular no soy partidario de ese instituto político ni de su candidato que, por tercera vez busca la Presidencia de la República; sin embargo, estoy convencido que el dialogo y sobre el todo el respeto a ese derecho a la libertad de expresión deben ser las vías para que se den unas elecciones tranquilas.

Sin hacer un ataque directo al partido político en mención, es importante decirles a sus partidarios que vivimos en un país en donde hay libertad política y que si no pensamos como ellos, y no apoyamos a su candidato, no quiere decir que tengamos que hacernos merecedores de amenazas o descalificaciones.

Actualmente, todo se maneja a través de redes sociales, ellas se han convertido en herramientas indispensables para expresar nuestras preferencias políticas, ha sido también una plataforma para los propios candidatos, para llegar a las generaciones que se encuentran completamente familiarizadas con los avances tecnológicos y exponer por estos medios sus propuestas de manera concreta.

Sin embargo, las redes sociales se han convertido también en una batalla campal de descalificaciones e insultos entre quienes apoyan a un candidato y a otro, y lo digo por experiencia propia. No es posible realizar un comentario sin recibir un insulto por no pensar como los demás.

En el caso del periodista Ricardo Alemán, desde luego, fue un desatino de él, sobre todo si forma parte de ese poder fáctico que es la prensa, pero también sería bueno preguntar qué pasara con todos aquellos que hacen amenazas directas a quienes piensan diferente, qué sucederá con quienes dicen que si no gana su candidato, habrá “chingadazos”, qué sucederá con las personas que han amenazado con tomar calles, expulsar a los opositores, o incluso a fusilarlos.

Desde luego esto lo digo sin inclinarme a un lado de la balanza, como lo he expresado, no comparto la plataforma política de ese partido político y su candidato, y desde luego habrá a quien le guste el trabajo de Ricardo Alemán y a quien no, no aplaudo lo que hizo, pero también creo que debe haber una congruencia entre lo que expresan algunos de los seguidores de ese partido y lo que critican.

Desde luego, no son cosas que se tengan que tomar a la ligera, sobre todo si se viven momentos tensos por las próximas elecciones. No podemos seguir con estas acciones de violencia. No podemos continuar incitando a la violencia por un voto dividido y, lo más sano que debemos hacer, es comenzar la conciliación de la sociedad, porque independientemente del triunfador de las elecciones, México llegará al 2 de julio dividido, con familias incluso divididas por la diferencia de ideología política.

Justo es decir al ganador de esa elección que, su primer acto, antes de reunirse con Enrique Peña Nieto, o hacer consultas para aprobar una amnistía, el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México o si vende el avión presidencial o nombrar gabinete, debe salir ante la sociedad a conciliar y a prometer un trabajo en conjunto, un sexenio en armonía para que esto no termine en un descontento social que tenga como fin una revolución.

Lo digo con un respeto a la forma de pensar de cada persona, desde luego tendrán los motivos para votar por quien consideran la mejor opción, y espero de corazón que todos lo hagamos, no por un interés personal, sino por el bien de este gran país que es México, y que desde luego con un buen dirigente, un buen equipo de trabajo y una buena plataforma puede llegar a sobresalir en todo el mundo, pero también debe sobresalir por su gente, por esa unión que en momentos difíciles ha estado ahí y nos han hecho sentirnos orgullosos de pertenecer a él.

Yo diría a la sociedad, no hagamos una apología de la violencia.

Twitter @JuanAlberto3035

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