Argentina y México: escenarios del nuevo acoso neoliberal sobre América Latina

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Alardean los gobiernos de Argentina y México que son reformas en pro del progreso y el orden social aquellas iniciativas de Estado que promueven la prolongación de edad para jubilarse, aquellas que manosean los ahorros de los ancianos que durante su vida se dedicaron a trabajar, o bien aquellas iniciativas de ley que intentan militarizar un país ante cualquier acto de emancipación o reproche social que el Estado considere está vulnerando y afectando la seguridad nacional.

¿Acaso estamos frente a otro plan cóndor versión siglo XXI?, ¿es este repliegue de las fuerzas progresistas latinoamericanas una cabal expresión de la brutalidad con que las estructuras económicas dominantes intentan recuperar su terreno y su control social y político en nuestros pueblos?

México y Argentina son dos de las tres economías más importantes de Latinoamérica, y son quizás los países con una estructura pública en función a una gran gama de instituciones, programas, proyectos nacionales y otros más, de corte trascendentales en el rubro público de la América Latina.

Se torna por momentos inconcebible la manera tan similar en cómo a estos países les intentan administrar las mismas recetas de sanidad neoliberal en donde la acumulación por despojo, citando a Harvey, se hace más que evidente.

¿Dónde están las fuerzas sindicales de ambos pueblos? ¿En dónde están en pie de lucha las fuerzas opositoras de estos países de manera contundente? ¿Dónde está el peronismo de izquierda trabajando y organizando a las masas en Argentina? ¿Dónde está López Obrador en México incitando al levantamiento pacífico en contra de esta medida semi fascista de orden militar por parte del Estado mexicano?

Es evidente la pertenencia de los gobiernos de Mauricio Macri y Enrique Peña a los grupos de elite económica internacional más tradicionales e históricamente dominantes de nuestros pueblos.

Está claro que hoy la política social de Argentina es una calca de lo que México le ha mostrado al mundo los años recientes: represión, desapariciones, militarización, coerción policiaca, medidas de austeridad, pobreza, pobreza y más pobreza.

Mientras tanto queda claro que para el gobierno de Estados Unidos en su rol de policía y evaluador y/o legitimador del status quo dominanteson muy útiles estos escenarios de incertidumbre y laceración social, en la medida en que se vuelve más fácil penetrar la mayor dimensión de la intimidad del aparato gubernamental de estos países.

Es claro también que el lazo de unidad latinoamericana gestado años anteriores se ha venido desquebrajando y geopolíticamente este rompimiento ha significado un fortalecimiento gradual del sello norteamericano en el cono sur de este continente a pesar de las huellas proteccionistas y progresistas de la política social y económica del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos.

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