Arizona y México: deportar migrantes

Por Luis Carlos Rodríguez González/The Exodo

Arizona y México. Tan lejos y tan cerca. Lo que está ocurriendo en Chiapas con la contención, detención y deportación masiva de miles de migrantes centroamericanos por medios de fuerzas federales nos recuerda lo ocurrido hace algunos años en Arizona con la llamada Ley SB1070.

La Ley SB1070 o “Ley de Arizona” que entró en vigor en 2010 fue el instrumento legal más extremo en contra de la llamada “inmigración ilegal” en Estados Unidos, ya que se criminalizó a mexicanos, centroamericanos y latinos en general por el color de su piel, por hablar español, por su apariencia física, por su forma de vestir e incluso por los alimentos que comían.

Como periodista estuve en Arizona meses después de entrada en vigor dicha ley y los testimonios sobre las redadas y la forma de detener a mexicanos y centroamericanos eran terribles. Si alguien no llevaba sus documentos migratorios en regla era de inmediato detenido y encarcelado por meses. Finalmente era deportado. Se les daba el trato de criminales.

Hubo casos de ciudadanos estadunidenses de origen mexicano que por su sola apariencia, por hablar español o por acudir a supermercados de comida mexicana, eran detenidos y encerrados por policías estatales o de condados de Arizona. Arrestos, psicosis social, separación de familias, dolor y todo lo que los mexicanos repudiamos en esos momentos.

Faltas mínimas de tránsito, como no tener una luz trasera en los vehículos, cruzar por zonas prohibidas una calle, caminar de noche por una avenida o simplemente encontrarse con un policía en un establecimiento comercial y parecer sospechoso de ser “ilegal” fueron motivos suficientes para esta discriminación por perfil racial.

Lo que está pasando en Chiapas y en todo el Sureste mexicano por estos días no está tan lejano de lo que ocurrió en Arizona hasta hace unos pocos años. Aquí no tenemos la SB1070 pero sí un acuerdo con Estados Unidos para detener y deportar a los migrantes centroamericanos y caribeños que se encuentren en México.

Escenas de operativos, de retenes en carreteras y ciudades donde agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), apoyados por militares, marinos y de la Guardia Nacional que bajan de vehículos, de camionetas del transporte público, de autobuses a centroamericanos nos recuerdan a la Arizona de la SB1070, donde sólo por su apariencia, su forma de vestir, de hablar, se están deteniendo a los migrantes para interrogarlos, detenerlos y deportarlos.

Tal vez el ex titular del Instituto Nacional de Migración (INM), Tonatiuh Guillén, renunció al cargo porque no quiso ser la versión mexicana de Joe Arpaio, el alguacil de Maricopa, Arizona, tristemente célebre por sus métodos de detención de migrantes, su forma de ridiculizarlos públicamente al vestirlos de color rosa, de criminalizarlos y de actuar de forma racista contra mexicanos y centroamericanos.

Y apenas están por llegar a Chiapas los 6 mil elementos de la Guardia Nacional prometidos al gobierno de Estados Unidos. Las escenas ahí están todos los días en televisión de los operativos, de las detenciones.

En México son pocas las voces críticas a la grave situación que están viviendo los migrantes. Los operativos ordenados por Donald Trump y aplicados por el nuevo gobierno mexicano sólo fortalecerán las redes de tráfico de personas, provocarán más secuestros y muertes, así como encarecerán los cruces por el país. Arizona y México. Tan lejos y tan cerca. Tal Cual.

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