Bacon… la extrañeza ante el YO

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

hará falta un Proust

para contar la historia de mi vida

Francis Bacon

 

Francis Bacon era incapaz de hablar otro idioma que no fuera el inglés, fue un hombre desinhibido, en ocasiones cuando estaba extremadamente concentrado con su trabajo, era incapaz de establecer una conversación, sus oraciones se volvían telegráficas y cargadas de amargura. Bacon es, fue un ser asombroso, que tuvo —como él mismo lo confesó— una vida extraordinaria.

Bacon es uno de los pintores más importantes del siglo XX, quizá a la postre el último creador que confrontó un tipo de modernidad. Una modernidad que ya no existe como tal, pero que sin embargo no ha sido remplazada por Nada. Bacon el pintor, fuiste un creador malentendido, tu biografía eclipsó, en algún sentido, la interpretación de tu obra. Sin embargo, para ti, tu trabajo no dice nada y no significa nada.

La nada de ese YO de la nueva fase de la modernidad. Henrietta ya no era Henrietta, pero era Henrietta (tríptico 1963) la transfiguración del gesto, la yuxtaposición del YO. Ella la hermosa modelo, Henrietta Moraes y su virtuoso gesto, su YO plasmado por tu mirada Bacon, por la contundencia de tu pincel, tu mano brutal, que confronta al esteticismo preciosista de la fase actual de la modernidad. Bacon te apoderaste de la condición de Henrietta, de su YO, de ese diamante oculto en las profundidades.

Lo que quiero es deformar el objeto hasta lo irreconocible, pero por medio de la deformación llevarlo de vuelta a ser un registro de su apariencia… su YO, su brutal existencia, demencial presencia, su estar en el mundo. Los espejos ya no dicen nada, engañan… porque las apariencias dominan. El sujeto en la modernidad actual se ha vuelto un artificio de su demonio.

Yo—soy—un—aparecer—de—mi—YO. Yo—no—soy—YO. Soy—otro—y—no—soy. Deformacióndistorsión el aparecer humano es una fantasmagoría, ensoñación del consumo, pesadilla del YO. Bacon fue profundamente conciente de ello, el espanto no está en sus procesos transfigurativos, sino en el mal de la forma actual. El arte ya no contiene, el temor le ha movido. La forma vacua de nuestro pretérito estar.

Bacon va directamente a lo que le queda al hombre actual, a la pueril humanidad… va a la carne, como el signo único de nuestro estar, la carne que cuelga de los ganchos, desangrándose, la carne que es la única representación posible de nuestro estar… nuestro gran giro “evolutivo”, sólo nos representa como mónada una res, un cerdo… muertos, desangrándose en un rastro, trazas de sangre. Carne en proceso de descomposición. Composición del YO. Ahí irrumpe Bacon, transmutando la existencia, su YO, otra vez su YO.

Bacon el creador por excelencia donde la biografía y la obra cobran una coherencia vehemente. Tus cuadros son deformaciones del YO. Un Yo que ha sido desfigurado por el creador. Bacon se entregó al exceso como fuente de inspiración, pero también como una manera de estar en el mundo. La aventura de vivir sin límite alguno, yacías en callejones de Tánger, después de las golpizas de tu amado Peter Lacy… sí ese que después de beber hasta no poder, te propinaba tundas que te dejaban semanas en la cama.

Los viajes decía Walter Benjamin, marcan, transforman al ser que abandona su existencia cotidiana, su estar en el mundo, por otro estar… ahí en ese viaje se puede ser una persona distinta, cobrar imposturas, ser otro personaje. Otro YO. En 1927 tu padre te descubrió probándote la ropa interior de tu madre, lo que generó que fueras expulsado del hogar. Bacon tu padre te desterró por marica. Su YO.

Bacon confrontó su existencia de la única manera que era posible hacerlo, se negó a ocultar su homosexualidad y sus excesos. No había closet, ni vitrina. Bacon tu estrecha relación con el alcohol, tu goce sadomasoquismo, tú-deleite-masoquista. Bacon tu escorzo por la existencia plena donde los demonios fluyen como energías creativas, bríos que te destruyen cada vez que te tocan. Bacon hace más de noventa años tu padre te excretó del hogar…te volviste homeless.

Llegaste a París e iniciaste un viaje, donde fuiste tú. Otro YO. Llegaste a París, la primavera de 1927 y encontraste a Picasso. Bacon diste un tumbo, como iluminación surrealista… ¿sabías que YO serías? Bacon te liberaste de las convenciones sociales y sexuales. Bacon, llegaste a la galería Paul Rosenberg viste a Picasso. Bacon llegaste a la galería Paul Rosenberg admiraste el Acorazado Potemkim, que Sergei Eisenstein había filmado dos años atrás. Bacon tejiste esos extraños lazos del amor que no se atrevía a ser nombrado, Bacon tú vociferaste, lo que el otro irlandés. Bacon fuiste un hombre dispuesto a dar tumbos y te responsabilizaste por ello. Acción—reacción.

Bacon fuiste el virtuoso de la farsa, de la gran farsa, gastabas fortunas agasajando a tus amigos. Bacon te agazapabas en el mundo de los sádicos, ladrones, trapicheros y carteristas. Bacon el virtuoso que se enfundó en cuero negro e impactó a SOHO. Bacon fuiste tantos tus… tantos YO. Pasabas de estratos sociales distintos, fuiste tantas cosas para tantas gentes. Bacon te birlaste del mundo y nos dejaste tus trípticos, tus figuras, retratos, autorretratos… Bacon tu alucinante paleta.

Bacon convertiste el enigma en tu mayor fuente… la Musa inventiva. El Muso destructor. El Muso que te estrellaba contra los cristales. Bacon renunciaste a los castigos y a los premios. Bacon fuiste un rebelde impertinente… egoísta, generoso. Bacon que desististe a Irlanda, a tu origen inglés, a tu ser protestante. Bacon convertiste la existencia en una protesta. La odisea existencial, el infierno… Ítaca… Bacon tu carne abandonada a la libertad, al derroche del cuerpo, del alma. El exceso de existir. El exceso de ser YO—Bacon.

Bacon el ser que entendió que la única manera de confrontar la actual modernidad es calándose en la emancipada individualidad, haciéndote responsable por los tumbos. Tus tumbos. Vivir es dar tumbos… vivir es acabar en algún callejón de Tánger. ¡Vivir! Los rojos, los verdes, los azules… la sangre que corre, la sangre que bulle. ¡La sangre! La sangre que te hace responsable de lo que eres. La sangre que es lo único que te queda. La sangre que recorre la carne. La sangre que le da vida a la carne. La carne que encierra el espíritu.

El espíritu que cobra sentido en el YO. Un YO descarnado. Un YO deformado. Un YO monstruoso. Un YO que no es hermoso. La belleza es la trampa de la modernidad actual. La carne no cuelga, la carne se cae… la carne se deforma porque el espíritu se transforma infernalmente. Los cuerpos perfectos son carne sin sangre. Los cuerpos perfectos son cuerpos sin espíritu. La actual modernidad asesina el espíritu. El YO.

Bacon te entregaste a los faustos paganos. Infausto Bacon que transgrediste las proscripciones ancestrales, te negaste a posponer Tú—deseo—inmediato. La carne destrozada es el destino glorioso de la carne decadente.

¿Henrietta Moraes es una mutante… Bacon? ¿Tus figuras son mutantes?… involución de la carne. Cada diez grados evitas que la carne se descomponga. Cada 10 grados evitas las bacterias de la carne… cada 10 grados. ¿Y sí fuiste un accidente? un hombre absolutamente baladí… que jugaste hasta 1992. ¿Congelado? No me importa nada, y no creo en nada. Nada. Eso. Eso es todo lo que hay. Nada. El exceso de ser YO—Bacon.

 

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