Bimbo, sin etiquetado frontal, responsable de 354 mil decesos en 2020 y se regodea de torcer la ley con estrategia del “Osito”

Por Rivelino Rueda 

No conforme con ser la única empresa de comida chatarra que no cumplió con las normas sobre etiquetado frontal, específicamente en su línea de panes de caja y bollería, así como de ser la responsable directa de 354 mil 779 muertes de enero a agosto de 2020, producto de enfermedades crónico-degenerativas por el consumo de sus alimentos ultra procesados, Grupo Bimbo, de la familia Servitje, volvió a incurrir en desacato a las leyes, luego de promocionar su emblema insigne, el Osito Bimbo, en artículos de higiene personal de la compañía Kimberly Clark-México, de la familia González Laporte-Guajardo. 

Y aunque Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud y vocero único del gobierno federal para la pandemia de Covid-19, afirmó el pasado 8 de octubre que la Norma Oficial Mexicana 051 (NOM-051) sobre etiquetado frontal de alimentos y bebidas chatarra “no está sujeto a negociación” con la industria que oferta esos productos, Grupo Bimbo mantiene su desafío de no incorporar los octágonos de advertencia en su línea de pan de caja y bollería. 

Esto, a pesar de que, hasta el reporte del domingo 14 de febrero de 2021, de los 174 mil 207 decesos por coronavirus en México, el 64 por ciento de esas defunciones se dieron por enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles como la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad, es decir, unas 111 mil 500 defunciones producto de los malos hábitos alimenticios de la población, auspiciados y alentados por productos altos en grasas, en sodio, en azúcares o en calorías, donde Grupo Bimbo es el rey. 

La campaña de marketing de las familias Servitje-Gónzalez Laporte-Guajardo –aplaudida por diversos sectores de la población, a pesar de su claro mensaje de darle la vuelta a la ley a través de subterfugios bien planeados y con evidentes propósitos de desacato y desafío a las normas—también se da a menos de un mes de que el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) reveló el informe “Características de las defunciones registradas en México durante enero a agosto de 2020”. 

En este reporte, el organismo autónomo dio a conocer que de las 683 mil 823 defunciones que se dieron en ese periodo, 354 mil 779 fueron por la sumatoria de enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles (enfermedades del corazón, 141 mil 873; diabetes mellitus, 99 mil 733; tumores malignos, 60 mil 421; enfermedades del hígado, 27 mil 842, y enfermedades crebrovasculares, 24 mil 928), mientras que los fallecimientos por Covid-19 tuvieron un registro de 108 mil 658 casos. 

Lo anterior representa 246 mil 121 decesos más por enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles –cuyo principal detonante fue la mala alimentación de la población por el consumo de productos ultra procesados— que por coronavirus, sin contar las al menos 70 mil defunciones, de las 108 mil 658 reportadas por el Inegi, por comorbilidades asociadas al coronavirus. 

Informe del Inegi sobre decesos entre enero y agosto de 2020: 

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/EstSociodemo/DefuncionesRegistradas2020_Pnles.pdf

Cabe destacar que tanto la familia Servitje, como la familia González Laporte-Guajardo siempre han cuestionado la profunda crisis del Estado de derecho en México, principalmente en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aunque en este tipo de prácticas han optado por el mutismo. 

Prueba de ello son las innumerables campañas de “guerra sucia” que han emprendido en contra de la figura de López Obrador desde la campaña presidencial de 2006, así como en los comicios de 2012 y 2018, y ahora con la gestión de la pandemia de coronavirus, y que se han financiado, desde el anonimato, desde el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y el Consejo de Hombres de Negocios (CHN). 

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Luego de la entrada en vigor de la NOM-051 sobre etiquetado frontal en alimentos y bebidas chatarra, el 1 de octubre, Grupo Bimbo determinó no incorporar los sellos de advertencia obligatorios en toda su línea de pan de caja, todo su portafolio de bollería, así como la línea de la marca Sanísimo. 

Dos días antes de la entrada en vigor de esa normatividad, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, anunció que en este tema no habría prórrogas, que habría sanciones que se llegaría hasta la clausura de empresas y negocios.  

“Existe un periodo de tolerancia para que las empresas incorporen el etiquetado frontal a sus productos. En caso de incumplir existen diversas sanciones que van desde el apercibimiento, el apercibimiento por escrito, hasta las multas e incluso las clausuras, y la competencia directa para esto es de Cofepris (Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios) y también puede participar (en estas sanciones) la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco)”, detalló López-Gatell Ramírez a pregunta de Reversos en la conferencia de prensa vespertina del 29 de septiembre del año pasado.  

Sin embargo, el 1 de octubre, Grupo Bimbo emitió un engañoso comunicado en el que señalaba que “la línea de pan y bollería no tendrá ningún sello de la nueva normativa de etiquetado frontal de alimentos envasados”.   

El corporativo expuso –en voz del director general adjunto de la compañía, Javier González Franco–, que una muestra del compromiso de esa empresa con la salud y bienestar del consumidor es que “estas líneas de productos de consumo diario no contengan sellos”.   

No obstante, Grupo Bimbo reconoció que actualmente está aplicando medidas necesarias ante las nuevas disposiciones de etiquetado en alimentos y bebidas, “esto con el fin de que los consumidores puedan tomar la mejor decisión y estén bien informados al momento de elegir los productos que consumirán”.   

“La empresa ha puesto en marcha una campaña de Salud y Bienestar, la cual se basa en tres cosas: lineamientos nutricionales, portafolio saludable y acciones en salud y bienestar. De esta forma se podrán clasificar los productos que ofrecemos y que son consumidos a diario por millones de personas. 

El 19 de julio de 2020, Reversos publicó un texto titulado México: Industria de comida “chatarra” pone 71% de los muertos por Covid; medios afines, el silencio criminal, en el que Alejandro Calvillo, presidente de la organización civil El Poder del Consumidor, señaló que estas industrias pagan millones de pesos a medios, columnistas y funcionarios para que guarden silencio sobre los daños que causan estos productos a la población. 

Además, recordó que, antes de la pandemia, el enfrentamiento entre la Secretaría de Salud de este gobierno y organismos empresariales, como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), “fueron durísimos por el tema del ‘etiquetado frontal’”. 

“De ahí la furia de estas empresas, pero también por la crisis que están pasando con la pandemia, porque el coronavirus está demostrando que estos alimentos no sólo causan obesidad y diabetes, sino que debilitan el sistema inmunológico”, anotó. 

Calvillo señaló que ahí están las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición (ENSANUT) de los últimos años, que realiza el Instituto Nacional de Salud, que es una de las instituciones mejor calificadas en América Latina, y que “demuestra que el consumo de alimentos ultra procesados está muchísimo más por encima de los daños a la salud que pueden causar las ‘garnachas’”. 

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El 4 de octubre de 2021, Reversos publicó un reportaje con el título Coca-Cola y Bimbo se doblegan ante nuevo etiquetado frontal; Pepsico y Marinela, en abierto desafío, en donde un ejecutivo de alto nivel de Grupo Bimbo reveló: 

“Se calcularon pérdidas multimillonarias que pondrían en riesgo la viabilidad financiera de Grupo Bimbo. De ese tamaño. Sobre todo porque el etiquetado frontal pega directamente a los productos insigne de la compañía, que son el pan de caja y la línea de bollos”.   

No había de otra que replantear las fórmulas nutricionales de estos productos –reveló Rogelio H., ejecutivo de alto nivel en la dirección Global de Transformación de Grupo Bimbo, quien pidió no publicar su nombre real–, “porque sí, si hubieran salido al mercado con los sellos de advertencia, hubieran salido con los cuatro: exceso en sodio, en grasas saturadas, en azúcares y en calorías”.  

Por ello, puntualiza el ejecutivo, “el corporativo optó por negociar con las autoridades de las Secretarías de Salud y Economía; la Comisión Nacional para la Protección  contra de Riesgos Sanitarios (Cofepris), y la Procuraduría General del Consumidor (Profeco), para que los productos emblemáticos de la empresa, que forman parte de consumo diario de la empresa, estén exentos del etiquetado frontal, a fin de que en los próximos meses Grupo Bimbo reformule las fórmulas nutricionales de estos productos y se eleve su aporte alimenticio para la dieta de los mexicanos”. 

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Faltaban cinco meses para la entrada en vigor de la NOM-051 sobre etiquetado frontal en alimentos y bebidas ultra procesados. El primer pico de la pandemia de Covid-19 estaba en curso y ya se hablaba de que enfermedades como la hipertensión, el sobrepeso y la diabetes estaban acelerando las muertes en personas que habían sido contagiadas por el nuevo virus. 

El Poder del Consumidor, organismo de la sociedad civil enfocado a las buenas prácticas de alimentación para la población, publicó un análisis de producto titulado “Radiografía de… Pan Bimbo Multigrano 5 granos”, en el que advertía sobre este producto (que es de los que aún no cuentan con etiquetado frontal de advertencia):   

“Azúcares: Cada porción de 29 gramos (g) ―una rebanada― contiene 2 g de azúcar, lo que equivale a poco menos de ½ cucharadita de azúcar, lo cual cubre un 4% de la recomendación de consumo máximo de azúcares añadidos para un adulto y el 5% para un niño, de acuerdo con las sugerencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

“El segundo ingrediente del producto es azúcar, lo que quiere decir que está dentro de los ingredientes más abundantes. 

“Si utilizamos el producto para preparar un sándwich (que es muy común), equivaldría a consumir una cucharadita de azúcar. Además, contiene melaza, otro tipo de endulzante. 

“Sodio: Contiene 140 miligramos (mg) de sodio por rebanada, lo que cubre el 7% del sodio total recomendado para un adulto y el 9.3% de la recomendación para un niño, según la OMS. 

“Esta cantidad es alta, ya que solo se trata de una rebanada y es importante considerar que por lo general se consumen dos rebanadas, lo que equivaldría a 280 mg de sodio. 

“Existe una relación directa entre el alto consumo de sodio y valores elevados de presión arterial, por lo que se debe limitar su consumo en la dieta habitual. 

“Para ser una rebanada de pan, el porcentaje de sodio que cubre el requerimiento total para un día es alto. 

“Energía: Aporta 82 calorías por una rebanada. De acuerdo con las recomendaciones de ingestión de nutrimentos para la población mexicana, donde el promedio de consumo al día es de 2,000 cal en adultos y 1,579 cal en niños, una rebanada cubre con el 4.1% y 5.1% del consumo calórico total por día para adultos y niños, respectivamente. 

“Fibra: Contiene 1 g de fibra por porción, lo que refleja que el producto es principalmente harina refinada. El consumo de fibra tiene beneficios a la salud, previene el estreñimiento, disminuye los niveles de glucosa, triglicéridos y colesterol sanguíneos, y brinda saciedad por más tiempo. 

“Una de las desventajas del consumo de harinas refinadas es la poca o escasa cantidad de fibra. Los expertos recomiendan limitar al máximo el consumo de harinas refinadas por su bajo aporte nutricional y de fibra. Este producto contiene el doble de azúcar (2 g) que de fibra (1 g) por rebanada. 

“Ingredientes: Harina de trigo (gluten), azúcar, gluten de trigo, semilla de girasol, levadura, harina de centeno, gritz de maíz, harina de cebada, hojuelas de avena integral, sal yodada, melaza, aceite vegetal, harina de trigo fermentada, salvado de trigo, ácido láctico, mono y diglicéridos, enzimas, datem, lecitina de soya. 

“Contiene 19 ingredientes. El primer ingrediente es harina refinada y el segundo es azúcar. Es importante mencionar que la harina y el azúcar se absorben de forma similar a nivel sanguíneo. 

“El etiquetado es engañoso, ya que hace ver al producto como un pan integral y saludable, cuando realmente no lo es. Está elaborado con harina refinada y azúcares (azúcar y melaza) y contiene una baja cantidad de fibra”. 

Texto de El Poder del Consumidor sobre el Pan Bimbo Multigrano: 

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El exceso en mortalidad de enero a agosto de 2020, tan sólo en diabetes mellitus, fue de un 35.6 por ciento, de acuerdo el informe “Características de las defunciones registradas en México durante enero a agosto de 2020”, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 

Es decir, para las defunciones a causa de diabetes mellitus se esperaban 72 mil 438 decesos, y ocurrieron 98 mil 220, por lo que el exceso de mortalidad fue de 25 mil 782 fallecimientos por esta enfermedad crónico-degenerativa no transmisible, a la que contribuye, en mucho, la industria de comida y bebidas chatarra, y en donde Grupo Bimbo ocupa un lugar preponderante. 

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