Centenario del Partido Comunista Mexicano (PCM)

Por Irma Ramírez Orozco

Este año conmemoramos el Centenario del Partido Comunista Mexicano, su trayectoria de lucha se extiende por nuestro país a lo largo del siglo XX, sus victorias, sus importantes aciertos, pero también sus incapacidades y errores, lo han convertido en una fuente de conocimiento para las nuevas generaciones y es referente obligado en el estudio de la izquierda en México.

El período que abarca desde su fundación hasta el sexenio cardenista, ha sido registrado por todo un concierto de prestigiadas voces de la academia, historiadores, sociólogos, periodistas, testigos, que han escrito desde diferentes puntos de vista, acerca de los comunistas mexicanos. Al escribir esto, que no sé exactamente qué es, digámosle resumen, pretendo de alguna manera integrar la actividad de las mujeres comunistas que, aunque conocida, no siempre ha sido tomada en cuenta en la historia del PCM. También para provocar el interés por consultar esas fuentes que con sus narrativas, nos han regresado una parte de nuestro pasado.

Empecemos pues por la prehistoria de nuestra historia:

El PCM nace en un país con altos índices de analfabetismo. Tres cuartas partes de su población vive en el campo. Las novedades editoriales llegan con años de retraso. Más por instinto que por conocimientos teóricos, el PCM surge, se fortalece, crece, actúa como elemento reivindicador. Ante la represión, una y otra vez se levanta para continuar su lucha. Pero también, a lo largo de su vida, demuestra dificultades para moverse en las esferas de la política internacional, hacer alianzas con otras organizaciones o partidos y mantener la unidad en medio de corrientes que forcejean en su interior.

Regresemos pues a 1919. En ese México que apenas está asimilando la Revolución Mexicana, llegan esporádicas noticias acerca de la revolución de los proletarios en Rusia. Emiliano Zapata, Ricardo Flores Magón, los anarquistas y los socialistas de los centros fabriles, saludan con entusiasmo al proletariado y a los bolcheviques rusos. No hay duda de la importancia del papel que desempeñan reconocidos socialistas y pacifistas extranjeros en la fundación del partido (con un espía integrado, José Allen, mexicano, mecánico electricista). El PCM resulta ser el pegamento que se necesita para juntar un montón de organizaciones regionales que se encuentran dispersas. Del Partido Obrero Socialista y la disolución de la Casa del Obrero Mundial como sus antecedentes cercanos, surgen entre las agrupaciones principales del movimiento obrero: la CROM, fundada en 1918, ligada al gobierno y a la federación estadounidense del trabajo, con Luis M. Morones a la cabeza. Y como su contraparte, la fusión temporal de corrientes anarcosindicalistas, sindicalistas revolucionarias y comunistas.

Detengamos la mirada en aquellos tiempos. Después de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos adquiere el carácter definitivo de gran potencia. En un ambiente agitado de movimientos obreros en México, el vecino del norte lanza hacia el sur, una oleada de migrantes de pensamiento digamos, progresista. En ese 1919, un grupo de mujeres ingresa al partido, entre ellas Elena Torres Cuéllar. José Valadés, dirigente de la Juventud Comunista, la describe así: «Pequeña de cuerpo, con rostro enfermizo, con una imaginación volcánica, de palabra tarda pero convincente, Elena goza de grandes simpatías entre los obreros». (Taibo II) Ella, junto a Estela Carrasco y María del Refugio García, profesoras del Partido Socialista Yucateco que impulsó Carrillo Puerto, que habían sido parte del Congreso Feminista en Yucatán, debido a la represión carrancista, son obligadas a abandonar la península. Estaban prácticamente exiliadas en la Ciudad de México.

Entre septiembre y octubre de 1919, se instala en la Ciudad de México, el Consejo Nacional de Mujeres, impulsado por Evelyn Roy, las profesoras: Elena Torres, María del Refugio García y Estela Carrasco. Muy pronto, ellas se unen al trabajo organizativo y utilizan el tejido social que llevan consigo para acercar a las filas del PCM, a personalidades reconocidas en Veracruz, como Úrsulo Galván, Manuel Díaz Ramírez, y Manuel Almanza. Ellos conformaran, un poco después, la dirección del PCM. A la vuelta de unos meses, el pequeño grupo en el D.F. ya es una fuerza con influencia en el movimiento de masas de la Capital, replicada en Veracruz, Orizaba y Tampico, que edita tres revistas: Boletín Comunista, Vida Nueva y Juventud Mundial. También se inauguran los talleres gráficos comunistas en Tacubaya.

Un año después, cuando menos la mitad del sindicalismo radical está reunida en el salón del Museo de Arqueología, prestado, ni más ni menos que por Vasconcelos. Ha nacido la CGT, fruto de la conciliación de anarquistas y comunistas, una alianza nada ortodoxa para la lógica comunista internacional. La CGT encausa la lucha de los obreros que no se sienten representados en la CROM.

Vasconcelos encarga a un grupo de artistas, pintar los muros de la Escuela Nacional Preparatoria: Rivera, Orozco, Revueltas, Guerrero, Siqueiros… ingresan al PCM, desarrollan el trabajo de denuncia e información a través del periódico El Machete que ellos crean. La actriz Graciela Amador como administradora, se convierte en elemento central para la permanencia del que después se convertirá en el periódico oficial de los comunistas.

En 1922, se realiza el II Congreso y se elige un nuevo Comité Nacional del PCM: Se nombra a Díaz Ramírez como Secretario General. A ese órgano de dirección ingresan tres nuevos miembros: Diego Rivera, Úrsulo Galván, y Carlos Palacios.

Ese mismo año, 1922, el PCM protagoniza los dos más importantes movimientos inquilinarios en México. Se trata de una huelga de carácter nacional, tal vez algo dispersa, pero con un origen común: la determinación política asumida por los congresos anarquista y comunista, de formar sindicatos de inquilinos en todo el país y lanzarse a la huelga. Participan comités inquilinarios en doce localidades del país, incluyendo Ciudad Juárez.

En el Distrito Federal se levanta sobre voces comunistas, la lucha inquilinaria. Participan mayoritariamente mujeres que viven en las vecindades de la ciudad. El primero de mayo inician una marcha cerca de 15,000 inquilinos y en menos de tres meses estalla la huelga de pagos con cerca de 35,000 participantes. El sindicato llega a tener 50,000 agremiados. La CROM funda un sindicato inquilinario fantasma y utiliza como fachada la Casa del Obrero Mundial. Cincuenta grandes propietarios se organizan y declaran que combatirán sin cuartel a los inquilinos en lucha; solicitan la intervención del Presidente. El gobierno del D.F. se muestra decidido a iniciar su ofensiva. La represión al principio selectiva, ahora crece. El miedo cumple su función y hace disminuir la presencia de inquilinos. Aprovechando el cambio de la situación, la cámara patronal ofrece al gobierno una salida conciliatoria: declaran que se ampararán en caso de promulgase una ley inquilinaria, pero se comprometen a bajar las rentas.

En Veracruz, al llamado del anarquista Herón Proal, las prostitutas del puerto son la chispa que enciende el movimiento inquilinario. Participa más de la mitad de la población, unas 30,000 personas. Tanto el alcalde del puerto como el gobernador Tejeda muestran interés en capitalizar el movimiento, no lo logran. Proal es encarcelado. Al amanecer del 6 de julio el sindicato inquilinario es barrido por las balas de doscientos soldados. Caen los primeros muertos. La mayoría son mujeres. Proal desde la cárcel entrega la dirección del movimiento a Úrsulo Galván y Manuel Almanza. El gobierno de Tejeda envía una comisión conciliadora. Se amplía la lista para que las trabajadoras domésticas del puerto se inscriban al sindicato inquilinario. Los gobiernos municipal y federal proporcionan una salida con la dotación de un terreno, creando la colonia «comunista» que habían propuesto los inquilinos.

En 1923, en el grupo llamado Antorcha Libertaria del Puerto de Veracruz, dirigido por Manuel Almanza, del PCM, periodista y mentor ideológico de Úrsulo Galván, se discute una propuesta para iniciar la organización de los campesinos. Ahí chocan dos posiciones. La de los anarcosindicalistas: partidaria de la acción directa, la propaganda revolucionaria y la creación de sindicatos. La comunista: por la organización de comités agrarios, el uso de la legalidad amparándose en el Artículo 27 y la lucha por la dotación de tierra para trabajarla en colectivo.

En la construcción de esos grupos destacan: Úrsulo Galván, agrarista de Veracruz, Primo Tapia, líder campesino de Michoacán y José Guadalupe Rodríguez, caudillo agrarista de Durango. Ellos articulan las luchas campesinas de sus regiones de acuerdo al programa del PCM que plantea la autonomía del movimiento campesino frente al Estado, la necesidad de trascender el regionalismo y promover sus demandas en una organización campesina nacional.

En diciembre de 1923 estalla en México un levantamiento armado dirigido por Adolfo de la Huerta, en contra del gobierno de Álvaro Obregón por la designación de Plutarco Elías Calles como candidato presidencial. La rebelión delahuertista es apoyada en Veracruz por el ejército y las guardias blancas que combaten a la Liga de Comunidades Agrarias, dirigida por comunistas. Así, surge una alianza natural entre la Liga y el gobierno obregonista.

La rebelión delahuertista es derrotada a fines de enero en Veracruz y en febrero, en todo el país. Por la participación de las guerrillas campesinas contra el delahuertismo, Úrsulo Galván convence a Tejeda y Álvaro Obregón de mantener el derecho de los campesinos a estar armados y con ello la garantía de rebelión y presión para alcanzar sus objetivos y sus causas.

Los dirigentes comunistas campesinos establecen alianzas con el ala jacobina de la Revolución Mexicana, en especial con Adalberto Tejeda, en Veracruz; Francisco J. Muìgica, en Michoacaìn, y Joseì Guadalupe Zuno, en Jalisco. Esta confluencia favorece la formación de ligas de comunidades agrarias estatales. Algunas maestras rurales de origen campesino, se convierten en dirigentes de las ligas agrarias femeniles que actúan en las cebeceras municipales y ejidales. Con frecuencia las mujeres integran a sus demandas, a toda la región. Pero la historia no registra sus nombres y sólo a través de algunas menciones, podemos identificarlas.

El nuevo gobierno, temeroso de las posibles consecuencias del desarrollo de este importante movimiento campesino, decide reprimir brutalmente a sus militantes. El 26 de abril de 1926, Primo Tapia es aprehendido por órdenes directas del presidente Plutarco Elías Calles, debido a la lucha social, agrarista e indígena que representa; es torturado y asesinado.

El 15 al 20 de noviembre de 1926 se instala el Congreso Constituyente de la Liga Nacional Campesina. Asisten 158 delegados efectivos y fraternales, representantes de 310 mil campesinos de 16 entidades federativas. Los comunistas desempenÞan un papel destacado. Así, vemos en el Comiteì Nacional Ejecutivo a Uìrsulo Galvaìn como presidente; Manuel P. Montes, secretario, y J. Guadalupe Rodriìguez, tesorero.

A esta histoìrica reunioìn asisten Antonio Diìaz Soto y Gama y Aurelio Manrique. Del Partido Nacional Agrarista: Marte R. Goìmez, Xavier Guerrero, Lauro G. Caloca y Rafael Ramos Pedrueza. Luis L. Leoìn, secretario de Agricultura (futuro derechista rabioso) y Adalberto Tejeda, secretario de Gobernacioìn.

En 1928, en el No. 121 de El Machete, Úrsulo Galván en su calidad de presidente de la Liga Nacional Campesina y el Partido Comunista, frente al peligro de la reacción callista, manifiestan su apoyo al candidato Álvaro Obregón. El 17 de julio de 1928 el nuevo presidente es asesinado por José de León Toral, en la Ciudad de México. El PCM convoca a la creación de un partido político que unifique a la Liga Nacional Campesina y las organizaciones obreras coordinadas por el Partido Comunista. En diciembre de 1928, se crea el Bloque Nacional Obrero Campesino con Úrsulo Galván como presidente y Diego Rivera como vicepresidente, muestra de la conciliación entre campesinos y partido, que en algún momento había amenazado con escindirse. Se designa como candidato presidencial a un veterano revolucionario de origen magonista y zapatista, Pedro Rodríguez Triana.

Elías Calles promueve la candidatura de Emilio Portes Gil y para apoyarlo genera una persecución atroz contra los comunistas. A pesar de que el Bloque Obrero Campesino encabezado por Galván cuenta con una base social muy poderosa, Plutarco Elías Calles logra imponer su candidato y a finales de 1928 convoca a la creación del Partido Nacional Revolucionario e invita a Úrsulo Galván a ser el primer presidente de ese partido, cargo que Galván rechaza.

Durante los primeros meses de 1929, los comunistas se encuentran ante condiciones muy favorables para constituir una alternativa obrera y campesina, debido a que tanto el Estado mexicano como sus aliados moronistas están divididos y se debaten en una grave crisis. Portes Gil lo sabe. El pintor David Alfaro Siqueiros y el líder ferrocarrilero Valentín Campa, como figuras principales, forman una central sindical, por sus siglas CSUM, que de inmediato se ve forzada a entrar en la ilegalidad porque se ha desatado la represión anticomunista en México, dirigida directamente por el Gobierno Federal. La Liga Nacional Campesina es destruida. Se sucede uno a otro, asesinatos de militantes comunistas como José Guadalupe Rodríguez y Salvador Gómez. Matanza de 21 campesinos comunistas en la población lagunera de Matamoros. Detención de decenas de comunistas y sindicalistas. Algunos son llevados a las Islas Marías. Expulsión del país de otros tantos. Pronto el presidente de la República manda cerrar y después incendiar los locales de impresión del periódico El Machete. No pueden detener la edición y distribución que aún bajo la clandestinidad, logra organizar a los militantes y células dispersas en todo el país.

En este periodo se forma en México una generación de militantes comunistas dedicados, disciplinados, sólidos, duros, muy activos, entre los ferrocarrileros, mineros, metalúrgicos, petroleros, obreros agrícolas. Una generación heroica, cuya actitud refleja sus convicciones, y el lugar que ha ganado en estos sectores.

El 8 de junio de 1929, El Machete dirigido por Ambrosio González, saca su número 168, y durante los cinco años y medio de clandestinidad, continúa apareciendo y distribuyéndose sin parar, sumando 145 números bajo la ilegalidad. Benita Galeana, María Vidal, María del Refugio García, María Cabrera, organizan en el D.F. a los grupos que reparten el periódico en las fábricas y talleres.

En 1930 enferma Úrsulo Galván, muere en una cama de hospital.

Tras sufrir cinco años de sangrienta represión por parte de los gobiernos del maximato, (1930-1934) los comunistas mexicanos se tardan en reconocer que la llegada de Lázaro Cárdenas al Palacio Nacional, en diciembre de 1934, señala el principio de un giro hacia la izquierda. El súbito viraje del PCM hacia una política de Frente Popular a raíz del VII Congreso de la Internacional Comunista, no disminuye su activa participación en la lucha y victoria de Cárdenas sobre Calles. El PCM desempeña un papel central en las espectaculares movilizaciones populares. Encabeza exitosas luchas por la tierra. Toma un papel vital en la organización de la CTM, la consolidación de un poderoso sindicato de maestros y en la lucha por el programa educativo socialista que impulsa una escuela inspirada en la doctrina de la Revolución Mexicana.

El movimiento de las mujeres es uno de los espacios en los que el cardenismo ensaya su política conciliatoria y corporativista, vinculándose a las masas. Se instala el Congreso Nacional de Obreras y Campesinas en el Teatro Hidalgo de la Ciudad de México, convocado por el PNR y el PCM, al que asisten representantes de todos los estados de la república. Feministas del PNR, mujeres comunistas integrantes del CSUM, y otras organizaciones de mujeres católicas, finalmente constituyen el Frente Único Pro- Derechos de la mujer que alcanzará cerca de cincuenta mil integrantes. La mayoría de las comunistas son profesoras, costureras, obreras textiles y dirigentes conocidas como: Benita Galeana, Concha Michel, María del Refugio García, Adelina Zendejas, Frida Kahlo, Consuelo Uranga. (rescatada del olvido por el historiador chihuahuense, Jesús Vargas). María del Refugio García presenta el trabajo: «La situación de las obreras en México». Acusa a las mujeres del PNR de plantear una lucha burguesa, por anteponer los intereses feministas a los intereses de clase. Propone articular la lucha de las mujeres contra la carestía, agua, techo, salud, cambios necesarios para las amas de casa y los sectores populares. El PNR presenta trabajos relativos al sufragio femenino y la necesidad de contar con una organización específica de mujeres. Consuelo Uranga expresa que la lucha por el voto de la mujer es imprescindible, pero apartar el movimiento femenil del movimiento nacional en su conjunto, siempre será un error. Las comunistas obtienen el liderazgo de esa organización y nombran a María del Refugio García, Presidenta. Tras un arduo trabajo, el voto de la mujer es discutido en el Congreso y aceptado, pero no se publica en el diario oficial porque ante la proximidad de las elecciones presidenciales se teme que la mayoría de las mujeres voten por Almazán.

En 1937 el PCM ha aumentado masivamente el número de integrantes y su influencia crece en sectores clave de la clase obrera organizada y el campesinado. Se puede constatar por las tres secretarías que tiene a su cargo y una muy fuerte influencia en los sindicatos industriales, minero, ferrocarrilero y petrolero. También ha construido una organización de masas en la región de La Laguna.

George Dimitrov lanza un comunicado al VII Congreso de la Internacional Comunista: Es necesario que los partidos comunistas del mundo organicen frentes populares contra el fascismo. El PCM se plantea luchar por el control de un frente autónomo. Pero la decisión del PCM es revocada después de la intervención de Earl Browder. Pocos meses después, cuando el Pleno del Comité Central llama a la reunificación con la CTM y al regreso de los sindicatos que se habían retirado de la central sindical, la reunificación se da en los términos impuestos por sus adversarios. La influencia del PCM en la más poderosa central sindical mexicana disminuye de manera desastrosa.

Valentín Campa, en «Mi Testimonio» lo explica así:

En el IV Consejo Nacional de la CTM en febrero de 1937, Fidel Velázquez apoyado por Lombardo, declara que no tienen derecho a estar representados en el consejo un conjunto de organizaciones muy importantes. En cambio, reconoce las representaciones «postizas» de otras, lo que provoca una discusión muy violenta que termina en la división de la CTM. Lombardo envía una carta a Browder, secretario general del Partido Comunista de los Estados Unidos y miembro del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, solicitando su intervención. En las resoluciones del pleno realizado para solucionar la controversia se concluye: «el PNR y sobre todo la CTM juegan un papel decisivo en la etapa actual de la Revolución Mexicana .:.» y se plantea «la acción de todo el Partido para cooperar en la creación de un amplio movimiento de frente nacional, que abarque a la CTM unida, a la Confederación Campesina Mexicana, al PNR en su conjunto, a las demás organizaciones populares y de hecho al gobierno todo». «Puede pedirse la restitución de los derechos a los tres secretarios suspendidos y a las organizaciones rechazadas por el IV Consejo…». «Se deja a la CTM la iniciativa organizacional para constituir el Frente Popular Mexicano» .

Esta orientación de «unidad a toda costa» se encuentra con una gran resistencia. Importantes organizaciones entre ellas el sindicato de electricistas, salen de la CTM. Otras se someten a las prácticas viciosas de Fidel Velázquez. Lombardo plantea que la reorganización del partido oficial (PNR) en el PRM, por sectores, es lo mismo que un Frente Popular. La fuerte corriente sindical democrática es abatida.

Por otra parte, el rápido reclutamiento realizado por el PCM de 1936 a 1939 no se acompaña de un trabajo serio de formación política, ni se tiene la capacidad de integrar a los numerosos nuevos miembros que rebasan sus estructuras organizativas, construidas en el periodo de clandestinidad. Todo esto conduce al drama de 1940: el oportunismo y la corrupción. Como botón de muestra: «Varios miembros del PCM reciben pagos irregulares de la Secretaría de Educación. Por ejemplo, en Sinaloa y Chihuahua, los comités estatales se dividen, la causa: grupos de apoyo a los candidatos oficiales a la gubernatura, o a otras candidaturas igualmente impopulares, están patrocinados por los políticos en funciones». (Barry Carr)

En septiembre de 1939, el PCM toma la decisión de convocar a un Congreso Extraordinario para discutir los graves problemas que enfrentará en el último año y medio del gobierno de Cárdenas. Ante la débil campaña realizada por el PCM contra Trotsky ya asilado en México, descontentos, llegan a México los «delegados visitantes» de la III Internacional para ayudar en los preparativos; muy pronto hacen alianza con los elementos más fervientemente prolombardistas dentro de los altos rangos del partido. Solicitan que antes del congreso sean expulsados los militantes trotskistas y que los hombres de capacidad probada, sean removidos. Para mediados de enero de 1940 están señalados varios cientos de militantes para su expulsión. Más tarde, la comisión toma el control del partido y nombra a Dionicio Encina como Secretario General interino. Laborde y Campa expulsados del PCM, son llamados a presentarse ante el Congreso, pero sólo Valentín Campa enfrenta la tormenta. El 9 de febrero de 1941, se publica la resolución de la Comisión de Control del CC del PCM sobre la expulsión de Consuelo Uranga por no reconocer que las expulsiones de Hernán Laborde y Valentín Campa son justas. (Peláez) La expulsión de Laborde y Campa provoca que más de mil comunistas abandonen el PCM. Muchos ferrocarrileros siguen en contacto con Campa; él ocupa un cargo importante en el Comité Ejecutivo del STFRM de 1943 a 1947; escribe artículos sin firma para La Voz de México. Inicia un periodo de desilusión y luchas internas que reducirán al PCM a la impotencia durante los siguientes veinte años.

Por otra parte, los enormes avances en la reforma agraria y las movilizaciones populares a consecuencia de la expropiación petrolera, provocan la reagrupación de las fuerzas conservadoras y una radicalización de los principales baluartes del capital financiero e industrial de México. Internacionalmente, la hostilidad británica y estadounidense ante el nacionalismo económico del gobierno de Cárdenas junto con el avance del fascismo alemán e italiano y la hostilidad entre la Unión Soviética y las grandes potencias capitalistas, amenazan la estrategia mexicana para ampliar su soberanía política y económica: La posibilidad de mayores sanciones económicas, incluso militares de Estados Unidos contra México no se puede ignorar. Y aunque las crecientes tensiones entre la Alemania Nazi y las potencias occidentales le dan a México una fuerte influencia diplomática y económica, sin duda alguna, su proximidad a los Estados Unidos lo arrastra hacia la órbita de ese país.

Finalmente, el movimiento sindical sufre grandes divisiones en torno a la sucesión presidencial y una vez que Mugica se retira como candidato a la presidencia, la candidatura de Almazán se convierte en el único foco de oposición a Avila Camacho y en el que se concentra el descontento obrero.

La dirección del PCM de Dionisio Encina se caracteriza por su aceptación acrítica de la «unidad obrera» que significa en la práctica, el apoyo a la dirección anti-democrática de la CTM de los años cuarenta. Pero no sólo eso, «El PCM y el PP (dirigido por Lombardo Toledano) están poco equipados intelectualmente para la tarea de hacer una caracterización matizada de los retos y oportunidades que la Revolución Mexicana le había abierto a la izquierda. Las nociones heredadas de la III Internacional como las «sociedades semi-coloniales», «la burguesía nacional progresista» habían sido acríticamente asimiladas por los socialistas y comunistas mexicanos. El marxismo se convierte en una colección de fórmulas dogmáticas. Las equivocaciones del PCM son denunciadas por sus enemigos y rivales pero el tenor de esas críticas es casi siempre sectario, pocas veces van más allá de la superficie para impugnar los presupuestos ideológicos o la vida diaria del partido». (Barry Carr).

En 1946-47 salen de la CTM los sindicatos ferrocarrilero, petrolero y minero metalúrgico. En 1948 Lombardo Toledano es expulsado de la CTM. Expulsados del PCM, como Laborde, Campa y Consuelo Uranga forman el Partido Obrero Campesino Mexicano. Otros se agrupan en: «Reivindicación del Partido Comunista». Ellos empiezan a coordinar su trabajo. Después del charrazo al sindicato ferrocarrilero en 1948, la actividad se mantiene latente y el descontento tiende a incrementarse. El POCM permanece en actividad constante. También ferrocarrileros del PCM llevan a cabo su labor. Durante varios años estas corrientes actúan separadas.

Miguel Alemán intensifica el giro conservador iniciado al final del gobierno de Cárdenas y profundizado por Manuel Ávila Camacho. La promoción de «paz de clases» mediante una mezcla de pactos sociales y represión; el impulso al papel del capital privado en la agricultura; la apertura al capital extranjero y la profundización de las relaciones con Estados Unidos son medidas ya planteadas por Ávila Camacho. El debilitamiento al ejido, el restarle libertad de maniobra al movimiento obrero, la cacería de brujas anti-comunista, se habían iniciado en el periodo presidencial anterior. Para Alemán, el sacrificio de una generación de trabajadores y campesinos es un precio módico por hacer al país materialmente fuerte, industrializado, moderno y de avanzada.

Los partidos de izquierda subestiman la escala y la intensidad del anticomunismo que se inicia con la guerra fría. Esto contribuye a la velocidad con que la izquierda es marginada por la represión política y por las derrotas que sufre en el terreno sindical durante el periodo alemanista.

Hay varios intentos por reagrupar a la izquierda durante esos años. Los nuevos proyectos son en su mayoría propuestas para la creación de nuevos partidos y alianzas. El nuevo Partido Popular, dirigido por Lombardo Toledano y el POCM, dirigido por Miguel Ángel Velasco, Hernán Laborde, Valentín Campa, tienen como objetivo lograr esa reorientación de la izquierda. El Grupo Insurgente alberga a varias personas expulsadas del PCM entre ellos José Revueltas. Valentín Campa en Mesa Redonda expone: la unidad nacional es aceptable contra el fascismo pero no tiene ningún caso defender la unidad del hambre. David Alfaro Siqueiros habla en representación de la Sociedad Javier Mina: ante el ataque del gobierno a los petroleros, la reforma al Código Agrario, y la capitulación del PCM dirigido por Encina, se hace necesaria la creación de otro partido comunista más fuerte.

Los años cincuenta es el periodo más difícil para la izquierda mexicana desde la represión a principios de los años treinta. Enormes cambios políticos y sociales transforman a la sociedad mexicana en un momento en que la izquierda se encuentra débil y dividida. Al principio de la década, el movimiento obrero aún resiente el impacto de los charrazos que habían debilitado la combatibilidad de los grandes sindicatos. En la huelga de los electricistas a fines de 1956 y la de los maestros de primaria del D. F. en 1957, las acciones huelguisticas que abarcan a ferrocarrileros, petroleros, telefonistas y telegrafistas en 1958-59, la izquierda, aún débil, no está ausente. Importantes cuadros del PCM y del POCM participan en el movimiento.

En el PCM se da desde mediados de 1959, un proceso de renovación con la Conferencia del Comité Regional del D.F. En esa conferencia se observa la influencia del XX Congreso del PCUS que plantea la lucha contra el dogmatismo y el culto a la personalidad. El movimiento de renovación triunfa en el XIII Congreso del PCM celebrado en 1960. La dirección encinista es desplazada junto con su bagaje estratégico e ideológico.

La nueva dirección del PCM se encarga de valorar los aciertos y hacer una autocrítica a ese pasado que se propuso cumplir con las tareas que había dejado pendientes la Revolución Mexicana e impulsó con valentía su cumplimiento, pero la falta de elaboración teórica lo había llevado en su trayectoria, a una oscilación desgastante. Propone abrir los cauces de la democracia en México a través de una nueva revolución democrática, popular y antiimperialista, pero esa…es otra historia.

A partir del triunfo de la Revolución Cubana, que trastoca la vida política de América Latina, corresponde a nosotros, las generaciones que actuamos en ese último período, contar la historia.

 

Fuentes:

Bolcheviques. Paco Ignacio Taibo II.. Editorial Planeta.

La Izquierda Mexicana a través del siglo XX. Barry Carr. Ediciones Era.

Las Mujeres Mexicanas Durante el Gobierno de Lázaro Cárdenas. Elvira Montes de Oca. Artículo de reflexión.

Mi Testimonio. Valentín Campa. Ediciones de Cultura Popular.

Partido Comunista. Gerardo Peláez. Universidad Autónoma de Sinaloa.

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