Chaquetas mentales

Por Carlos Alonso Chimal Ortiz

Foto: Eréndira Negrete

 

Muchas veces en la vida piensas que no lo vas a poder controlar, que vas a fallar, el qué dirán de ti, estás muy viejo o estás muy joven, o lo que sea, pero ahora que lo vives sabes que nadie te dio una guía y que nadie te explicó cuándo es el momento, a partir de qué día o de qué año es bueno comenzar a dar y recibir respuestas…

 

Mis hijos me han dado todas las respuestas a esas preguntas:

 

¿Estudiar cuando ya no es necesario?

¿Investigar por qué la gente pelea?

¿Por qué hay hambre?

¿Por qué las inundaciones?

¿Por qué separan a los países con muros?

¿Por qué atropellaron a mi compañera de la escuela?

 

En la escuela preguntas:

 

–¿Quién descubrió América?

 

Y te dan una respuesta que es la vox populi porque han pasado años y todos saben la misma respuesta. De vez en cuando llegan algunos investigadores de otro país y dejan en duda muchas historias que aprendiste en la escuela.

 

Pero ahora tengo que ser más “científico” y buscar cosas que jamás me imaginé…

 

Ahora es cuando todo lo que aprendo en mi vida cobra un poco de sentido, porque para ellos es maravilloso que su padre se los explique y lleguen con sus amiguitos a contarles que su PAPÁ se los dijo. Porque él lo sabe, porque él es la persona más inteligente del mundo.

 

No son unos hombres mayores. pero aun así les tengo que dar razón de sus preguntas.

 

¿La bolsa?

¿El petróleo?

¿El calentamiento global?

¿Los conflictos mundiales?

 

¡Yo qué chingados voy a saber de eso! Pero lo buscaré para explicárselos.

 

¿El amor?

 

Bueno, eso es algo que ellos mismos tienen que buscar. Hay personas que pasan toda su vida buscándolo y nunca lo encuentran. Hay quien ama bastantes veces a lo largo de su vida. Eso depende ya de cada quien. Por lo pronto, cuentan con el amor de padre que yo les doy.

 

Tampoco son adolescentes pero me van a preguntar por la marihuana, la música y las mujeres que, pensándolo bien, sería mejor que las experimentaran al mismo tiempo.

 

Son unos niños, pero tampoco les voy a describir las vibras que recorren tus manos al tocar la espalda de una mujer, cuando pasas las yemas de tus dedos por toda su espina dorsal y ves cómo se empieza a erizar su piel. Lo que se siente cuando rosas sus piernas, sus senos, cuando te hundes en sus brazos y sientes que el corazón se te quiere salir del pecho, el estómago empieza una revolución y cuando pones tus labios en sus hombros, en su cuello, en su boca, y el tiempo se detiene…

 

Cuando vas a clases y realmente tienes ganas de estar en la escuela porque estás enamorado de tu maestra. Esa edad en la que sueñas y tienes pensamientos ruborosos con la actriz de cine para adultos “Miss Lety”, pero después tu corazón se rompe y aprendes a odiar y a llorar a escondidas cuando ves que el pendejo argentino de la cola de caballo toma por la cintura a “Miss Lety” y la sube a la parte de atrás de su motocicleta y se la lleva…

Pero están muy chicos todavía para que les cuente esas cosas.

 

Bueno de hecho todavía no nacen…

 

Mejor me pongo a estudiar todas esas preguntas. Le voy a preguntar a mi papá, para que cuando sea tiempo de tener hijos, no me vayan a tomar por sorpresa y saber qué responderles…

 

Aunque no se si quiero tener hijos realmente, ya que ni novia tengo. Laura no me hace caso, dice que soy un teto porque me la paso cazando pokemones y ella quiere un novio con barba de leñador y trajecito apretado, o sea, quiere un pinche hípster.

 

Tengo apenas 15 años y además creo que es muy pronto para pensar en tener familia. Como dice mi mamá, primero voy a lavar bien mis calzones y ya después tendré noviecitas.

 

–¡Carlitos!

 

–¿Si mamá?

 

–¡Ya vente a desayunar que no llegas a la escuela!

 

–¡Ya voy!

 

Yo creo que mi mamá piensa que paso horas en el baño masturbándome…

 

Pero yo pienso más a futuro.

 

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