A cinco años de la hazaña en Londres

Por Cruz Méndez Hoguer Tonatiu

Nadie confiaba en ellos. Había grandes potencias en el futbol que les impedían ser favoritos, principalmente el anfitrión que, por historia y figuras, sonaba como el más fuerte.

Pero ahí estaban, en el mítico estadio de Wembley, el denominado “Teatro de los sueños”, a sólo 90 minutos de lograr la hazaña. Era el mejor momento de José Manuel De la Torre como técnico nacional y su segundo al mando Luis Fernando Tena, era el encargado de darle el Oro Olímpico a México por primera vez en su historia.

El rival era la máxima expresión de futbol, el máximo ganador de los mundiales, semillero de los mejores jugadores del mundo, dícese Pelé, Roberto Carlos, Ronaldinho y el fenómeno Ronaldo. Curiosamente tampoco han conseguido el Oro nunca. Ante México se veía factible lograrlo, al final del día es un equipo pequeño mundialmente hablando.

Dos partidos antes de comenzar la justa olímpica. México decepcionó ante Japón y España. La eliminación era casi segura pues en su grupo estaban Corea del Sur, Gabón y Suiza. Fracaso seguro. De nada serviría que de los 18 convocados 15 ya eran titulares en sus equipos.

Entonces el torneo arrancó, si de por sí ya era complicado el panorama, el empate ante Corea prendía los focos rojos. Los medios mexicanos satanizaban al técnico Tena. Pedían su cabeza. Un triunfo ante Gabón y todo tranquilo.

Si México no derrotaba a Suiza en el último partido de grupo, podría quedar eliminado. Apareció Oribe Peralta. Anotó el gol del triunfo ese partido. Nadie lo conocía, pero esa noche fue héroe.

México contra Senegal, un equipo africano, físicamente potente, pero carente de técnica, para estas instancias la fe mexicana estaba por los cielos. “Caminando a semifinales” decían.

Y sí parecía que así era, minuto 70 y México ganando 2-0. Pero que sucedió, minuto 76 y el marcador ya estaba empatado. El “Cielito lindo” sonaba en Londres. Termina el partido y habrá tiempos extra. Estadísticamente, México queda eliminado en estas instancias, pero la astucia de Dos Santos y el talento de Herrera, catapultaron a México a su primera semifinal en la historia del torneo.

Un mes atrás, Japón le había ganado a México en un amistoso, y ahora eran rivales en la semifinal. Con un triunfo aseguraban medalla, no importaba el color, algo es algo.

El árbitro italiano, Gianluca Rocchi, señalaba el inicio del partido, y México comenzaba con todo para hacer historia. Minuto 12, error mexicano y gol de Japón, no, gol no, golazo. Londres ya era mexicano, el estadio enmudeció, parecía que el sueño se terminaba hoy. Pero el oriundo de Guadalajara, el hijo pródigo de Chivas, Marco Fabián, empató a 10 del final del primer tiempo.

El Ángel ya estaba a reventar, la historia está cerca. Comienza el segundo tiempo y también el sufrimiento, Japón de amo y dueño del balón, no la presta, la esférica. Se diluye el tiempo, rostros de desesperación y suspenso. Y aparece el desconocido, la nueva sensación. Oribe Peralta, hace una obra de arte, futbolísticamente hablando. Catapulta a México a la final. Medalla segura. Por si no era suficiente la eliminación Japonesa, aparece el Puma Cortés y finiquita la serie.

Regresamos a Wembley, Brasil y México por el oro, estadísticamente está parejo, la Selección Mexicana se le dificulta a Brasil. Pero a ello no les importa, quieren el oro y van por él. Un joven Neymar, una promesa Oscar, un experimentado Marcelo y un toro Hulk, tienen todo para poner en la vitrina brasileña el único título faltante.

Silbatazo inicial, segundo 45. ¡SORPRESA!. Gol de México, el ya famoso y querido Oribe Peralta, gran recuperación mexicana y contragolpe letal. Rompiendo quinielas, público atónito. Ni los mexicanos celebran, no lo creen.

Después de un par de segundos Wembley enloquece. Brasil se va con todo al frente, México defiende con uñas y dientes. Un autentico choque de trenes. Pasan los minutos y Brasil sigue atacando. La ventaja es mexicana, así como el estadio y la afición, el estadio Azteca se mudó a otro país. Minuto 74, falta para México, cobra Fabián, cabezazo de Oribe. Gol, el segundo, el del sueño, el de la historia.

El estadio se caía, el Ángel volaba, y la afición soñaba. México a 15 minutos de la hazaña. Hulk pone el gol que acerca a Brasil, pero no, hoy no hay carnaval. Hoy hay mariachi, Jarabe Tapatío y más que nunca el son de la negra. Fin del partido y México es nota mundial, Brasil no. Aquí en Londres se inventó en futbol, aquí en Londres estaba el máximo campeón mundial, y aquí en Londres, México se coronó y dejó en claro que así, de historias increíbles, se hace el futbol.

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