Comer con consciencia o comunicarse con uno mismo

Por Rodrigo Bengochea 

Una de las maravillas de la idea de comunicación es que representa un concepto que puede usarse para entender la relación entre entes en casi cualquier contexto. Por ejemplo, todos hemos escuchado hablar de la comunicación con uno mismo. ¿Es esto posible? 

Reflexionando en torno a la capacidad de comunicarnos con nosotros mismos, leía un texto sobre un concepto novedoso para mí: mindful eating o comer con consciencia, y caí en cuenta de que en la alimentación hay un ejemplo claro de que existe la comunicación con nosotros mismos y lo relevante que es en nuestras vidas. 

La vida que llevamos en general las civilizaciones modernas tiene algunos puntos en común: siempre hay poco tiempo, hay muchas cosas que resolver y que pensar, hay un sinfín de presiones de todo tipo y la sensación de angustia nos invade permanentemente.  

¿Quién no se ha dado cuenta de que hay momentos en que comemos para alimentar nuestras emociones, ya sea para despistar a nuestro cuerpo del estrés o la ansiedad, o para equilibrar una emoción muy grande?  

Así es, muchas veces nuestros hábitos de alimentación se relacionan más con nuestras emociones que con las necesidades de nuestro cuerpo. 

Hay un problema de comunicación en el fondo: no sabemos o no solemos escuchar a nuestro cuerpo.  

Aturdidos por el estrés o la ansiedad dejamos que nuestro impulso al comer sea conducido por un nivel de nuestra energía que no pasa por escuchar a nuestro cuerpo y sus necesidades reales, dejamos el control de nuestra pulsión de comer a nuestras emociones. 

Algunos consejos que nos dan quienes introducen el concepto de minful eating, derivado del budismo y del mindfulness o conciencia plena, aconsejan los siguientes siete hábitos para comenzar a escuchar a nuestro cuerpo al comer y no basar nuestra comida en emociones: 

  1. Piensa en que la comida fue cultivada: ¿de dónde viene?, ¿quién la preparó? Intenta comer sin distracciones, convierte el momento de comer en una experiencia profunda. 
  2. Repara en las cualidades particulares de cada alimento: sonidos, colores, olores, sabores y texturas. 
  3. Al servir tus alimentos usa un plato estándar y busca servirte pequeñas porciones, para no comer en exceso ni desperdiciar alimentos. 
  4. Saborea mejor tu comida ingiriendo bocados pequeños y mastícalos lo suficiente, experimenta de mejor manera el acto de comer. 
  5. Si comes lento tendrás tiempo de detectar cuando te sientes satisfecha o satisfecho y parar de comer a tiempo. 
  6. No te saltes comidas, para que cuando comas no lo hagas con mucha hambre. Comer con mucha hambre nos lleva a elegir lo que vamos a comer de manera precipitada, optando no siempre por la comida más saludable. 
  7. Es preferible que tu alimentación sea a base de plantas, pues tiene menos efectos negativos en nuestra salud y en el medio ambiente. 

Son hábitos nada extraordinarios que sin duda nos permitirían escuchar mejor, en este caso a nuestro cuerpo, tener una mejor comunicación con nosotros mismos y dar a nuestro organismo los mensajes adecuados. 

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