Conducción política en plena globalización

Por Víctor Del Real Muñoz

La globalización se impuso ante el mundo porque fue el discurso social que acompañó el asentamiento del prototipo de sociedades abiertas, que a su vez legitimaron el anarquismo de derecha concretado en el neoliberalismo.

En automático, la figura del Estado fue siendo aplastada, debilitada, desarmada y la gente ni se dio cuenta. La gente atestiguó sin percatarse que le despojaron de bancos, gas, petróleo, minerales y minas, sistemas de ahorro, sistemas de salubridad, ahorros, casas, educación, empleo, y de todo tipo de logros colectivamente alcanzados en épocas de resplandor social, pues fueron diluidos o desaparecidos.

Nadie lo supo entender mejor que algunos estudiosos de la academia (pagados por los corporativos académicos, dirigidos por representantes del neoliberalismo globalizante) y también muchos intelectuales de prestigio pensante, independiente y crítico.

Los voceros del neoliberalismo impulsaron un programa oculto, peligroso, lacerante, oscuro, de despolitización, de despojo de las sombras intervencionistas del Estado.

Los marxistas, en su generalidad, cómodamente se plantaron en el camino del confort académico y divagaron las repetidas y VIGENTES tesis de Marx, sin entender que mientras no hubiera condiciones para hacer la revolución mundial socialista, lo prioritario era defender el Estado de Bienestar como una primera fase, para después, en movilización permanente, romper los trazos burgueses y lograr la transformación social anticapitalista, con una dirección política de trabajadores e independiente del Estado.

El cambio social no vendrá corriendo si previo no se sabe trotar, el mismo Lenin lo alude en su obra ¿Qué hacer?

Chicago dio a luz a Drácula, un tipo proveedor  de “libertad social y económica”, que se consolidó como un nuevo conductor político, un nuevo líder social y público conocido de manera oficial y políticamente correcta como el nuevo libre mercado.

Drácula es en realidad un acosador, un violador, un asesino serial, un psicópata y a la vez un defraudador; sin embargo, no puede ser encarcelado ni mucho menos detenido. Ni siquiera se le puede considerar delincuente. Él es el único que tiene permitido romper diariamente las reglas de la jurisprudencia burguesa, sencillamente es el jefe de jefes.

El libre mercado pasó a ser el jefe de Estado en el mundo, y todos los “presidentes” del mundo son sus voceros. Esto responde a que, en la esfera de la circulación de la mercancía, de acuerdo al esquema clásico de Marx D-M-D y D-M-D´, el circuito M-D´ (lo que Engels llama la fase tercera de desarrollo del capital) requiere la intervención mínima del Estado burgués, justo lo que vivimos en la actualidad.

Con el nacimiento de Drácula salió a la luz pública, sin que la sociedad se percate, que el capitalismo atentó premeditadamente contra sí mismo para sacarle más jugo a su canal de capitalización global, y el mundo pasó a las manos políticas y públicas de Drácula.

Hoy, si usted vota en las elecciones de países entregados al esquema neoliberal, tiene supuestamente una baraja de dirigentes para escoger (pero en realidad casi siempre le imponen un gobernante); en ese sentido, no es en sí un gobernante, se trata de un vocero de Drácula. Su verdadero jefe de Estado, independientemente del país donde usted esté o radique, se llama oficialmente libre mercado y usted le puede decir; ¡Hola!, ¿cómo le va Drácula?

La Globalización no es otra cosa más que el manejo corporativo y social de las grandes trasnacionales del mundo, en especial aquellas donde el circuito M-D´ es la parte medular de la acumulación originaria de capital, léase la totalidad y generalidad del capital financiero internacional, en sí la médula espinal con que opera Drácula.

Vivimos un capitalismo sumamente corporativo, liberalizado, financierista y anti político. No nos sorprenda por qué la GENERALIDAD de la gente que conforma cronológica y generacionalmente las sociedades de jóvenes, como la de un servidor, no sepa lo que es un consenso, un debate, la razón de ser de un periódico, una reflexión de largo aliento, y no tenga claro qué implica su contexto de país, y en todo caso la única experiencia social y cultural acorde a sus convicciones e inquietudes EN LA GENERALIDAD  sean lo que los hipervínculos del Facebook, el Twitter, el Snapchat y el WhatsApp le puedan ofrecer. Vivimos un mundo donde la política ya es tarea del whats, el face, el instagram, el snapchat, el linkedín y el twitter, acompañados por YouTube y Google.

Hoy, ya no existen consensos, sólo “lluvias de ideas virtuales” donde todos coexisten sin existir al mismo tiempo. El mundozombie impuesto por la globalización está presente. El chip de la humanidad está virtualmente programado, ¿habrá una treta conspirativa global? Quién sabe.

¿Estamos en riesgo?, claro. Sin conducción política humana en el mundo la civilización arde y los distintos escenarios de hecatombe mundial que se han venido dando nos dan una idea de ello. Benditos los ancianos que no llegarán a vivir los estragos más amargos de una sociedad quemante, bárbara, que consume todas las aristas vivas y colectivas de la humanidad.

Pobres de nosotros los jóvenes que conviviremos o coexistiremos en un mundo donde el más fuerte se imponga al débil y matarnos unos a los otros sea una vía legal de ganar espacios de supervivencia.

¿El crimen será delito en el futuro? No lo creo. El crimen será el medio para legitimar el ascenso social de la gente y el arribo al bienestar. Ante la nulidad de la conducción política humana y el desapego a la tarea ciudadana de la gente, el mismo sistema incentivará que nos matemos unos con otros para lograr un orden natural.

¿Por qué la ciencia moderna revive las viejas tesis del orden natural?, ¿cómo revivir ese orden natural?, ¿destacando nuestras partes más genuinas vinculadas a nuestra animalidad? Podría ser.

El mundo es un caos, no hay dirección ni conducción política y vivimos momentos de peligro inminente. Confío más en los consensos que mediante maullidos y aleteos de cola los gatos puedan tener, o los chiflidos de los cotorros entre sí, que en los acuerdos a los que los hombres más poderosos de este mundo nos condenen al resto de la humanidad. EN GENERAL somos unos auténticos animales, no quepa la menor duda.

Artículos relacionados

Deja un comentario