Contradicciones en la xenofobia del gobierno de Estados Unidos

Por Víctor Del Real Muñoz

Uno de los aspectos a resaltar en la actualidad es el miedo o la cuasiparanoia colectiva con la cual millones de ciudadanos extranjeros que viven en Estados Unidos asumen el discurso xenófobo de Donald Trump en función del proyecto político de la reestructuración social (en términos de razas, sobre todo del fortalecimiento del prototipo de un “supuesto norteamericano tradicional WASP [White, Anglo-Saxon and Protestant]” que en teoría debiera ser el principal beneficiado de las canonjías del hoy alicaído “American Way of Live (modo de vida americano)” en Estados Unidos.

Sin embargo para un país con las condiciones socio estructurales internas y externas, la dinámica comercial prevaleciente, la funcionalidad financiera y globalizadora en términos de la actividad bursátil, la vitalidad académica y laboral, la capacidad y amplitud tecnológica y productiva; todo lo anterior en vínculo con el exterior y algunas otras cosas más, resultaría hasta peligroso, por no decir delirante, pensar en diluir los vínculos tan estrechos que un país del mundo (léase textual) como Estados Unidos tiene con el mundo mismo.

Según cifras de la UNESCO el único país que tiene al interior de  sus fronteras ciudadanos de todos los países que la ONU reconoce como naciones independientes y no independientes es Estados Unidos, destacándose que la población extranjera mayormente presente en suelo estadounidense es la mexicana con un aproximado de 28 millones de habitantes (legalmente registrados y “supuestamente ilegales también”) con cifras del año 2016.

Particularmente México con Estados Unidos tiene demasiados vínculos, de los cuales pudiéramos por ahora hasta exentar aquellos relacionados al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los acuerdos de seguridad internacionales pactados entre México y Estados Unidos, la reglamentación a la cual México somete su dinámica industrial y comercial en función de los estándares y cotas, normas y reglamentos de operación estadounidenses, etc.

De acuerdo a lo mencionado en el párrafo anterior, históricamente por ser países vecinos, existe un flujo de vínculos sociales, culturales, de sinergia poblacional, de compartimiento, de intercambio no comercial,  de exterminio, de dominación, de sumisión, que en el devenir de las historias contemporáneas y aún añejas de México y Estados Unidos se han asentado sin tener chance alguna de desaparecer. Vínculos que difícilmente la figura de un Gobierno como el encabezado por Donald Trump (en función a los intereses de los lobbies y grupos de poder que representa) puede fragmentar.

La población extranjera, según cifras de la CONAPO en vínculo con el INEGI, mayormente presente en la actualidad en México es la estadounidense con casi dos millones de norteamericanos radicando en nuestro país. La mayor cantidad de destinos internacionales de los vuelos que los aeropuertos mexicanos tienen son hacia ciudades de Estados Unidos, inclusive hay aeropuertos mexicanos donde prevalecen en proporción 4 a 1 vuelos hacia suelo norteamericano que hacia otras ciudades mexicanas, por ejemplo el Aeropuerto Internacional de Culiacán, de Zacatecas, de Oaxaca, de Torreón o de Morelia.

La línea fronteriza entre México y Estados Unidos, sobre todo donde hay población y áreas urbanas, ha anidado una combinación de elementos y manifestaciones culturales, sociales, etc. donde conviven aspectos de la sociedad norteamericana de algunas regiones fronterizas con símbolos similares de la sociedad mexicana.

No es casualidad que un nicho del rock mexicano sea Tijuana, cuya frontera es inmediata a una de las principales metrópolis estadounidenses: San Diego. Tampoco es casualidad que los habitantes norteamericanos de El Paso, Texas escojan consumir a menor precio gasolina, sexo, drogas, diversión, espectáculos y enceres comestibles en Ciudad Juárez, Chihuahua que en el Estado de Texas, con el simple hecho de cruzar la frontera en menos de cinco minutos registrando en el pasaporte un retorno oficial en menos de 24 horas.

¿A caso Donald Trump, su séquito de asesores que supuestamente le ayudan y los grupos de poder económico y lobbies a los cuales sirve, tendrán claro que hay un fenómeno anual en las costas mexicanas llamado “Spring Breakers in Mexico” en donde miles de jóvenes norteamericanos (exentando la derrama económica generada) visitan y literalmente se adueñan de muchas de nuestras costas como Cancún, Puerto Vallarta o Los Cabos, inmiscuyéndose entre otras cosas con jóvenes mexicanos, asumiendo rasgos de la cultura nacional como la comida, la bebida, la música y el disfrute con ocio de manera leal?

¿Donald Trump y su séquito entenderán los aspectos más trascendentales de la cultura pocha en Estados Unidos y en México? ¿Tendrán claro el diagnóstico de los costos políticos y sociales, que por argumentos económicos (incluso citados en este espacio de Gato Económico del periódico digital de Reversos en anteriores artículos), de construir un muro y asumir una política antimigrante absolutamente xenófoba?

Que distinto sería si el Gobierno estadounidense le aclarara a su población “supuestamente original “WASP”” que los problemas estructurales que laceran su tejido social y erradican los empleos, interrumpen la sanidad del ciclo económico en los corredores industriales de Estados Unidos y además fortalecen el grueso del volumen de servicios crediticios de indistinto orden por parte del capital financiero, son producto de las contradicciones y los vaivenes cíclicos y agresivos del capitalismo contemporáneo global.

En ese sentido el gobierno norteamericano pasa a ser irresponsable en la medida en que asume como uno de los principales causantes de las crisis sociales y económicas de aquel país a los migrantes de origen latino (masiva y mayoritariamente mexicanos) y no a la funcionalidad caótica y volátil con la cual se dinamiza el capitalismo contemporáneo global.

Es posible que el Estado norteamericano revierta ciertos aspectos en materia económica que han venido degenerándose con el paso del tiempo por la aplicación del manual neoliberal, donde ellos fueron los principales promotores de dicho manual, desde casa, puntualmente desde Chicago, y donde fue diseminado para el mundo.

Sin embargo, el pensar que se puede erradicar la presencia extranjera (especialmente la latina) en Estados Unidos es una utopía con la cual Donald Trump ganó electores de manera masiva, e irónicamente con miles de latinos nacionalizados estadounidenses de por medio.

Trump cumplirá su discurso de resurgimiento vencedor del pueblo estadounidense si se muestra combativo como Jefe del Estado norteamericano ante la dinámica funcional de los otros lobbies (los cuales el NO representa) que han fracturado el tejido social y la sanidad económica al interior de Estados Unidos. Sin embargo es absolutamente EQUÍVOCA la postura antimigrante de Trump y de los poderes que representa.

Filmoteca Va […] (Lolita, Inglaterra y Estados Unidos, 1997) Una adaptación de la película dirigida por Stanley Kubrick en 1962, esta ocasión dirigida por Adrian Lyne y estelarizada por Jeremy Irons y Dominique Swain. Es la historia de un romance casi pedófilo entre un profesor de literatura amante de las jóvenes adolescentes y una niña precoz con el instinto sexual muy desarrollado a pesar de su corta edad en la plenitud de su madurez física y su adolescencia.

En sí la historia intenta debatir ante el mundo la supuesta ilegalidad de un romance con implicaciones amorosas y sexuales que puede haber entre una menor de edad que es capaz de discernir elementos de su vida pasional y sexual y una personal que siendo consiente de los riesgos que conlleva inmiscuirse con una menor de edad se deja llevar por el placer de tener aventuras, vivencias, seducciones y otro tipo de aspectos con una adolescente que le cautiva.

Un fenómeno que se da en todo el mundo cuando el despertar sexual, romántico, amoroso y pasional de un adolescente es compatible con la disposición de un adulto a corresponder con dicha situación. En ese sentido esta película es un llamado a la psicología moderna para evaluar este tipo de eventos que se dan en las sociedades modernas. Por ejemplo, el analizar hasta qué punto una relación con un menor de edad en esos casos puede ser pedófila si el menor de edad es consciente y accede a corresponder.

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