Correlación de fuerzas económicas en Estados Unidos

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

 

La postura del Gobierno estadounidense en la pasada reunión de Davos y las consecuentes críticas a los pronunciamientos de Donald Trump desde varios líderes políticos y de negocios más influyentes del planeta hace que podamos mirar que circuitos de poder pelean el escenario dominante de las políticas económicas al interior de Estados Unidos.

 

No debemos dejar de recordar que el mundo de los negocios en Estados Unidos siempre deberá visualizarse con dos miras: uno hacia afuera y otro hacia adentro (esta es la historia de la economía norteamericana resumida en pocas palabras).

 

Diversos académicos, economistas y sobre todo analistas mencionan que en torno los negocios se vuelve irrelevante la nacionalidad y los gobiernos en torno a, soy de los que piensan que no es así; por un lado, la política económica y los lineamientos a los que se ciñe la política fiscal y monetaria, las regulaciones públicas, las licitaciones, las concesiones, y el escenario para el desenvolvimiento de un circuito de negocios son circunstancias que los grandes mercaderes toman en cuenta desde sus países de origen.

 

Si por ejemplo, en Estados Unidos se aplica una medida proteccionista al mercado refresquero que tenga por consigna que por cada cinco plantas refresqueras que las trasnacionales norteamericanas tengan por mundo, tres vuelvan y se instalen en suelo estadounidense, por consecuencia esta política tendrá una incidencia en el volumen de la producción, en los precios de mercado, en la dinámica corporativa y en la imagen comercial de la Coca Cola por citar un ejemplo.

 

Por otro lado, el ciclo del capital (léase, la dinámica del capitalismo) hace de que los grandes negociantes del mundo evalúen que tipo de políticas, escenarios y externalidades presenta su entorno de negocios y así ver de qué manera el Estado sale al rescate de dichos espacios.

 

Muchos empresarios globales, de los cuales miles son de origen estadounidense, entienden que la regulación pública, la intervención gubernamental y las alianzas con el Estado se están volviendo más que relevantes en la medida en que el libre albedrío desregularizado ha venido sobre ofertando mercancías, servicios, productos y sobre todo fortaleciendo gradualmente al capital financiero internacional por encima de los sectores de la economía real. 

 

Para que el Capital Financiero privado sea el eje dominante de la economía global se precisa de un escenario libre de fronteras, libre de intervenciones públicas y con el espacio suficiente para que al mínimo tiempo los capitales en trabajo reditúen sin ningún estorbo en el camino.

 

Suena evidente divisar porque el neoliberalismo global empezó a progresar por el mundo (a la vista de muchas actividades económicas, entre ellas el mercado bancario y bursátil) en la misma etapa en que se desarrollaron los discursos, los paradigmas, las teorías y el tipo de políticas que englobaban al contexto de la globalización (visto como el momento de dominio de las grandes trasnacionales sin obstáculos públicos) y el libre mercado.

 

No está de más recordar que todo tipo de momento económico en el mundo, o si se le quiere ver así, de tendencia económica se acompaña de una serie de fundamentos políticos, sociológicos, culturales, filosóficos y académicos que sean compatibles con ello.

 

Aunado a lo anterior podemos desprender que en Estados Unidos a diferencia de muchos países (en la generalidad en vías de desarrollo o de absoluta fragilidad estructural, donde las burguesías locales son simples administradoras de los intereses trasnacionales provenientes de países económicamente dominantes como México) los circuitos de poder saben hacer política, son parte del aparato público norteamericano e impulsan el desarrollo de cuadros y estructuras de mando desde el Estado.

 

Hasta la fecha se especula desde la óptica de muchos expertos en geopolítica del mundo que los sectores armamentistas, los lobbies petroleros, los lobbies acereros y la industria metalmecánica pesada son los principales impulsores del programa de Donald Trump.

 

Es esa misma óptica se ha corroborado que la actual ala dominante del Partido Demócrata y los intereses que en su momento rodearon a Obama e impulsaron y apoyaron a Hillary Clinton y en el pasado estuvieron detrás de Bill Clinton son los vinculados al Capital Financiero: Los grandes consorcios bancarios y bursátiles con sede en Chicago y Nueva York con agencias de negocios por todo el mundo y extrañamente de origen judío anglosajón en su inmensa mayoría.

 

Por donde queramos ver, esos lobbies y estructuras de negocios que impulsan el actual Gobierno de Estados Unidos y han impulsado al anterior, y así, son siniestros y peligrosamente trascendentales en cualquier decisión geopolítica que el Estado norteamericano asuma.

 

Mentira el que piense que Washington esté en crisis, ya que ante todo amague de intimidación a Estados Unidos prevalecerá una respuesta económica y bélico-militar contundente. La historia contemporánea del Capitalismo le dio poder a un país que supo entrelazarse al mundo entero y que cualquier indicio de desprendimiento de las garras del imperio norteamericano se pagan secuelas globales cabales.

 

Correo.       real_rojo@hotmail.com

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