Cuando la capital se vuelve rojiblanca

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Guadalajara puede presumir en su genética deportiva de saber plantar cara en los clásicos que juega contra América, Atlas, la U. de G., Pumas y Cruz Azul. Chivas sabe muy bien cómo encarar este tipo de partidos e independientemente de su crisis o su auge deportivo en que se encuentre, de acuerdo al momento deportivo que vivan, Guadalajara se asume a ganar el 90 por ciento de los clásicos que enfrenta.

Del partido del miércoles 18 de octubre de 2017 podemos destacar varias cosas, entre ellas el ímpetu y la solvencia estratégica con la cual Guadalajara dominó por lapsos del partido al América y, sobre todo y contra todo pronóstico, por la triste realidad deportiva de las Chivas, el futbol asociación desplegado en el césped del Estadio Azteca por los tapatíos.

Sin embargo, el trabuco ofensivo de América comandado por Oribe Peralta y la mentalidad ganadora propia de la escuela motivacional “Lavolpista”, desde la dirección técnica y estratégica de Miguel Herrera, hicieron que América en poco tiempo aspirara a ganar claramente un partido que al papel parecía el de dos categorías diferentes y con amplias posibilidades hasta de incluso golear al rebaño.

El América de hoy es un equipo serio, es vanguardista, es moderno, pero sobre todo es solvente y contundente. Es un equipo ambicioso, sin obstáculos ofensivos. De inmediato la mano experta de Miguel Herrera se hace presente en Coapa y en el levantón anímico de muchos jugadores como Silvio Romero o Darwin Quintero.

Más allá de lo deportivo, y así como alguna vez en este espacio se destacó cómo el América llegaba a casa cuando pisaba la Ciudad de Guadalajara, es impresionante observar la manera en cómo las Chivas son queridas, tratadas, endulzadas, amadas, y sobre todo anheladas en la capital del país. No sé si en otra parte del mundo se observe que tu acérrimo rival es capaz de apoderarse de tu estadio y hacerlo suyo en momentos del partido desde la tribuna.

Las Chivas son sencillamente un equipo más de la Ciudad de México, incluso, de acuerdo a Encuesta Mitofski 2016, por detrás de América y Pumas, Guadalajara supera a Cruz Azul (este último auténtico equipo capitalino) en aficionados dentro de la Zona Metropolitana del Valle de México. Ver pintadas las calles de la capital de la República, con miles de personas vistiendo sus prendas rojiblancas, es un fenómeno sociológico bastante interesante.

El arraigo de las Chivas en la Ciudad de México no es extraño, al contrario, es el resultado de la convicción de los aficionados capitalinos por mostrar su apoyo a un equipo que reivindica en lo deportivo los simbolismos más apegados a su identidad mexicana, de la cual, la gente que nació en la Ciudad de México no está lejana.

Está claro que la dinámica urbana y cultural de Guadalajara y la Ciudad de México no son diferentes, por el contrario son casi iguales, inclusive en su devenir histórico, motivo suficiente para suponer que las Chivas se pueden sentir en casa cuando no están sobre el Valle del Atemajac, léase Ciudad de Guadalajara.

No es sorpresivo tampoco ver que los festejos que en la Plaza de la Minerva de Guadalajara se dan ante los campeonatos de las Chivas, se den de igual manera en el Ángel de la Independencia de la Ciudad de México.

Hay evidencias que muestran fehacientemente la localía, el respaldo y el amor capitalino por las Chivas. Desde un punto de vista la Ciudad de México, en aras de ser zona hostil para el Rebaño Sagrado, es parte de casa y es un embrión anímico jugar en esta ciudad para el conjunto tapatío.

Así pues, podemos concluir que la capital del país no tiene tres equipos, sino cuatro, porque las Chivas cuentan como uno más. Y sólo las Chivas en todo el país pueden presumir de ser un equipo con dos lugares distintos para ser local: Guadalajara y la Ciudad de México.

En el siguiente link se puede corroborar cómo las Chivas se pueden dar el lujo de jugar como locales en la Ciudad de México y más aún en la cancha del máximo enemigo deportivo, el Estadio Azteca del América.

 

 

EL INTER DE MOVISTAR y el FC BARCELONA ALLUSPOR

El futbol de Salón, como cualquier deporte de conjunto, tiene sus inflexiones en los estilos de juego internacionalmente reconocidos. Y uno de los principales impulsores de este cambio radical en el juego tradicional del Futsal es el club madrileño Inter de Movistar y el representativo culé FC Barcelona Lassa, equipos de los cuales figuras y ex figuras del Real Madrid, Atlético de Madrid o Barcelona como Marcelo, CR7, Fernando Torres, Dani Alves, Neymar o Isco son aficionados a morir.

Una parte medular de este cambio de paradigmas de juego lo pudo desarrollar el Inter de Movistar con la incorporación del portugués Ricardinho. Sin embargo, el afianzamiento de un estilo de juego vertical, de permanentes rotaciones, sobre todo en los pivots y las alas ofensivas a máxima velocidad las ha desarrollado el FC Barcelona Lassa con la incorporación de jugadores educados bajo la metodología del futbol de salón brasileña como Ferrao.

La inercia en velocidad con que se juega la Liga Nacional de Futbol Sala de España genera que muchas de las virtudes particulares del Inter y el Barsa se apliquen en la duela.

Además dicha inflexión contribuye en demasía con el espectáculo en las arenas donde se juegan los partidos. Para muestra ver los siguientes partidos:

 

 

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