Cuando las mujeres conquistaron el rey de los deportes

Por Mateo de Jesús Audelín Mayo Gómez.

La Segunda Guerra Mundial produjo alteraciones geográficas, políticas, económicas y sociales. Uno de los cambios trascendentales en la estructura social durante esta época fue la participación activa de las mujeres en sectores a los que antes se les había negado el acceso. Varios estratos sociales vivieron una apertura a la participación femenina y en materia deportiva, esta llegó al béisbol en 1943 cuando se creó la All American Girl Baseball, primera Liga de Béisbol Profesional de Mujeres.

La liga comenzó con cuatro equipos, pero debido a su éxito para 1946 ya contaba con ocho equipos. Entre los equipos que jugaron en la liga estaban Kenosha Comets, Racine Belles, Rockford Peaches, South Bend Blue Sox, Milwaukee Chicks, Minneapolis Millerettes, Fort Wayne Daisies, Grand Rapids Chicks, Muskegon Lassies, Kalamazoo Lasies, Peoria Redwings, Chicago Collens, Springfield Sallies, Battle Creek Belles y Muskegon Belles.

A pesar de jugar con una pelota de softbol (12 pulgadas) que es 3 pulgadas  de diámetro más grande que la pelota de béisbol (9 pulgadas), la liga conservó la temática del rey de los deportes, con 9 jugadoras, robos de base y revires. Las diferencias en el campo de juego fueron mínimas, se redujo la distancia entre las bases a 85 pies y el montículo estaba ubicado a 60 pies de distancia del home.

El salario de las jugadoras variaba entre 45 y 85 dólares a la semana, cantidad equiparable al de varios jugadores varones contemporáneos. Además de 2,25 dólares diarios para comidas.

Su uniforme consistía en pantalones cortos de satén, calcetines de béisbol hasta la rodilla, gorra de béisbol y faldas cortas, esta última por decisión de los directivos, quienes buscaban atraer más audiencia aunque la falda resultara incómoda para las jugadoras; en especial para las lanzadoras al realizar su wind-up y para las corredoras quienes en jugadas apretadas se barrían hacia la base y al no portar un pantalón de béisbol que les brindara protección completa en las piernas terminaban con heridas, raspones y moretones.

Aún con las incomodidades del uniforme que les obligaban a portar, muchas de las jugadoras destacaron por su asombroso talento para el béisbol.

Entre ellas la jardinera izquierda Eleanor Callow, quien bateó .375 de promedio en una serie final (el promedio de buen bateador se encuentra alrededor de los .300). La primera base Dorothy Kamenshek, quien bateó .440 en la misma serie final. Sophie Kurys, segunda base de las Racine Belles, registró en 1946 un promedio de bateo de .286 con 117 carreras y 201 bases robadas. Joanne Weaver, en 1954 bateó .429 con 29 cuadrangulares, 87 carreras impulsadas, 109 carreras anotadas y un SLG de .736 (entre más alto SLG mejor bateadora).

Entre las mejores lanzadoras se encuentran Connie Wisniewski, quien registró en 1945 un récord de 32 victorias – 11 derrotas y una efectividad de 0.81 (entre más cercana al cero, mejor es la efectividad). Jean Faut, en 1951 logró una de las hazañas más difíciles en el béisbol, lanzar un juego perfecto, pero no solo lanzó uno sino dos (1951 y 1953). Ella terminó la temporada del 51 con 15 victorias – 7 derrotas, efectividad de 1.33 y ponchó a 135 bateadoras; la temporada del 53 la finalizó con 17 victorias – 11 derrotas, una efectividad de 1.51 y 143 strikeouts.

Además, las lanzadoras no se limitaban a esa posición, como es el caso de muchos jugadores profesionales de hoy en día, por ejemplo Doris Sams jugaba como jardinera y lanzadora; y destacó en ambas posiciones.

Como jardinera en 1947 registró un promedio de bateo de .280 y en 1949, terminó la temporada con .279 de bateo, 35 carreras anotadas, 35 impulsadas y 29 robos de base. Como lanzadora terminó la temporada de 1947 con 11 victorias – 4 derrotas y una efectividad de 0.98 y en 1949, con 15 victorias – 10 derrotas y 1.58 de efectividad.

También destacó el talento de Dorothy Ferguson, quien en 1951 bateó .216 de promedio, robó 91 bases y anotó 91 veces, para 1952, ella incrementó su promedio de bateo a .246 y en 1953  registró un promedio de .310 durante los playoffs. Dorothy Ferguson fue añadida al Canadian Baseball Hall of Fame and Museum.

Nueve de aquellas jugadoras fueron introducidas al National Women’s Baseball Hall of Fame, Claire Schillace en 1999, Faye Fancer en 2002, Dorothy Ferguson en 2003, Joanne Winter en 2005, Dorothy Kamenshek en 2010, Jean Faut y Doris Sams en 2012 y Pepper Paire y Sophie Kurys en 2013. Inclusive, la liga cuenta con una exhibición permanente en el Baseball Hall of Fame and Museum en Cooperstown, recinto principal que alberga la historia del béisbol en Estados Unidos.

Las mujeres mantuvieron vivo el béisbol profesional en Estados Unidos por doce años, hasta que la liga dejó de funcionar después de la temporada 1954. Sin embargo, su participación demostró que ellas también pueden jugar un béisbol profesional y de calidad.

 

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