Culafroy… en la caja de cartón

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

He decidido seguir mi destino

contrario a vosotros

y explorar el reverso de vuestra belleza.

Jean Genet

Culafroy está parado frente al espejo… al ver su reflejo, distingue su cabeza rapada, la nariz rota…  y su profunda mirada. Culafroy sonríe a través de sus ojos. Al mirar su reflejo en el espejo, se preguntó —¿Qué soy… qué soy para ellos? suspira profundamente y se vuelve a preguntar —¿Qué soy para mi? ¿cuáles son los límites? ¿cómo amar a alguien que no me ama? ¿cómo querer a alguien que no me quiere como yo lo quiero?… me quiere de otra manera. ¡Oh tristeza en mi boca! ¡Amargura inflamando mi pobre corazón!

Desde los diez años Culafroy ha habitado en una caja de cartón, desde ahí en ese desolado estar, ha recreado, imaginado, recortado y recordado a sus amigos y amantes. En su imaginario, su existencia está más allá de la caja donde mora. Culafroy cual Narciso, permaneció atento a la imagen, era como si cada cicatriz en su rostro, la nariz rota, algunas arrugas, le permitieran adentrase en su memoria… ahí estaba Ange… el que había matado a su amante por despecho amoroso; Maurice el que había matado a su amante, por unas cuantas monedas; en su mente saltan las imágenes de los asesinos, los chulos, los carteristas, los falsarios…¡oh el dulzor de la cárcel lejana e imposible! Mimosa I, Mimosa II, Mimosa medio IV, Primera Comunión, Ángela, Monseñor, Castañuela, Regina… ramilletes de flores, manojo de flores podridas… olor putrefacto. ¿Qué fatalidad, di, centellea en tu mirada…?

De acuerdo a un testigo… Culafroy mide 1.71 metros, pesa 71 kilos, su rostro es ovalado, es de cabellera rubia… sus ojos son azules, un intenso y denso azul, su tez es pálida, su sonrisa es casi perfecta… son sus dientes. Su nariz, sí, su nariz rota. Hacia semanas que Culafroy había rapado su cabellera… hacia semanas que Culafroy taciturno, ensimismado, pendía su existencia de los rostros que cual collage decoraban la caja de cartón donde habitaba. Es severo tu rostro como el de un monje griego.

Culafroy inició sus estadías en la cárcel desde los diez años, cuando fue acusado de robo… acabaste en el reformatorio… de ahí a Mettray… donde inicio su carrera delincuencial… donde terminó su aprendizaje como carterista. Culafroy proscrito, Culafroy deambulaste en Praga y Varsovia, te perdiste entre Alemania y Austria… en las Ramblas de Barcelona, entre las mariconas que se rebelaban por la bomba a los mingitorios… las mariconas que con las pelucas descolocadas, la pintura corrida marcharon desde la última Rambla… hasta la estatua de Colón y dejar una corona de flores en los destrozados baños públicos… donde los marineros compraban su amor. Evoquemos, Amor, a cierto duro amante… entre los marineros, destocados y humildes.

Culafroy el delincuente profesional. Culafroy el novelista maldito. Culafroy el poeta. Culafroy poète mauditCulafroy hijo de una puta que te entregó a la beneficencia pública. Culafroy el niño campesino que dejó de serlo… para convertirse en el poeta ladrón. Culafroy que hasta entrados los treinta años ingresaste y emergiste de la cárcel, por robo. Culafroy que entraste y saliste de la cárcel por prostituto. Culafroy el puto—prostituto, poeta… Culafroy, que en 1947 fuiste condenado a cadena perpetua… empezaste a escribir en 1942. Culafroy… el genio literario del condenado.

Culafroy te leyó CocteauCulafroy te leyó SartreCulafroy te leyó Picasso. Ellos trabajaron por tu libertad… ellos trabajaron por la edición de tu obra. La obra prohibida de Culafroy… que encandiló a Sartre quien te santificó San CulafroyCulafroy fuiste perdonado en 1948, gracias a CocteauPicasso y Sartre.Culafroy… te santificaron pero tu querías la condena; no escribías por la resurrección, sino contra toda edificación… escribiste sobre los excluidos. Los excluidos maricas. Los excluidos ladrones… los más pobres. Culafroy fuiste amoral. Culafroy… que te inscribes en la tradición de BaudalaireRimbaudVerlaine yMallarmé. Maricona irredenta. Amor mío, amor mío, ¿Podrás robar las llaves… que me abrirán el cielo donde tiemblan los mástiles?

Culafroy, santa marica. Culafroy, santa DivinaCulafroy fue un escritor homosexual y delincuente… el escritor homosexual proscrito. Culafroy el ladrón… el ladrón escritor. Culafroy escribiste sobre el bajo mundo… las tabernuchas de París, las tascas… Culafroy cogiste en el cementerio de la catedral de NotreDame… con ladrones… con alemanes vergones… con marineros en Barcelona. Bajo el calzón se empalman los fuertes marineros.

Culafroy inclusero parisino. Prostituto… puto, puto, puto… Culafroy robabas libros, ropa, alcohol y comida. Culafroy, el narrador abrasivo. Culafroy que escribiste sobre tus obsesiones, tu primitiva y cosmopolita existencia, tu marginal estar en el mundo. Culafroy el autor marica. Culafroy fuiste la novia en aquel trío de la cárcel. Culafroy narraste tus victorias y derrotas, tu mezquina existencia… tu existencia marica. Evoquemos, Amor, a cierto duro amante… que blande su verga palpitante en la pícara mano.

Culafroy se construyó una historia. Todos nos construimos una… alteramos. O más bien, pretendemos hacerlo, alteramos el tiempo. El tiempo transcurrido,porque del presente aunque hay mucho que decir, no queremos hacerlo. Por eso inventamos una historia para hacer más llevadero nuestro estar en el mundo; así Culafroy y sus mutaciones. Así yo pensando, imaginando que ellos me quieren, como yo los quiero; y no se trata de gradaciones, sino de correspondencias.

El amor, el cariño… el te quiero debe obligatoriamente ser correspondido, sólo así es posible abatir el tiempo, el miserable presente. Claro está que Culafroypensaba, sabía era profundamente conciente de su miseria, pero como buen maldito, no tuvo inflexiones morales, sino un dejarse caer en la miseria, regodearse. Porque Dios está muerto, ¿cómo las ideologías?. La esperanza es la podredumbre, los bandidos, el trapicheo. El asesinato.

De acuerdo a otro testigo… Culafroy mide 1.69 metros, pesa 53 kilos, su rostro es más bien cuadrado, es de cabellera negra… sus ojos son cafés, su mirada es profundamente expresiva, casi adivinas lo que piensa… es densa, su tez es blanca, sus crecidas barbas impiden ver su rostro, aunque resalta su sonrisa. Hacia semanas que Culafroy soñaba que había rapado su cabello… hacia semanas que Culafroy taciturno, ensimismado, pendía su existencia de los rostros que cual collage brotaban de su memoria. Has muerto sin saber ni cómo ni por qué.

Recuerdo los árboles de mi infancia, donde solía agotar el tiempo ¡matarlo!. Recuerdo los árboles de mi infancia, solía montarlos, desde la punta observar el mundo, sí, la lejanía de la altura. Recuerdo los árboles de mi infancia, los rieles de las vías del tren… solía caminar. Recuerdo los árboles de mi infancia, los pirules… los fresnos. Recuerdo las bardas a las que me encanta subir… recuerdo las vías del tren, donde solía caminar… arriba de ellos buscaba el equilibrio, lo cultivé, lo logré. Recuerdo la lluvia de mi infancia.

¿Quién eres Culafroy?¿quién te ama Culafroy? ¿eres Divina o Culafroy?… eres Jean Genet… escribiste El milagro de la rosa, Santa María de las flores,Pompas fúnebres, Querelle De Brest… Las criadas… El balcón.

Culafroy desvió la mirada de su reflejo y recordó… soñé que estaba dentro de una caja; no sé si se trataba de una gigantesca caja, o bien que yo me había empequeñecido, como Pulgarcito —ese fue uno de los cuentos que el Viejo me narró de chaval—. Lo cierto es que por más que saltaba, brincos, más brincos… nada, no podía salir de la caja. En un momento pensé —carajo que buenas cajas se construyen ahora, no se rompen y no hay manera de lo que es depositado ahí salga—. Así las cosas con las cajas. No eres mi amigo, porque no me quieres como yo te quiero. ¡No eres mi amigo!. —No eres mi amigo, eres yo mismo. Mi corazón o mi sexo. Una rama de mi.

 

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