Día 3: La bochornosa guerra por la “exclusiva” sobre el primer muerto

Por Rivelino Rueda

De esa masa estamos hechos,

mitad indiferencia y mitad ruindad.

José Saramago/Ensayo sobre la ceguera

 

La descripción esta tan escueta como lo es la confirmación de la Secretaría de Salud. “Hombre de 41 años. Inició sus síntomas el 9 de marzo y padecía diabetes”. Nada más.

Y es cierto. Muchos los estaban buscando desde hace tiempo. Suplicaban por tener la “exclusiva” y vanagloriarse de llevar en su primera plana, en sus interiores, la nota del primer deceso en la incipiente historia de la crisis epidemiológica por la pandemia del Coronavirus (Covid-19) en México.

Es el Día 3 de la emergencia epidemiológica y se confirma que hay dos pandemias: la propia del coronavirus, pero también la de desgañitarse, a toda costa, por gritar al primer muerto de la plaga.

Pero tal vez se trata de algo que va más allá de una simple noticia de mero sensacionalismo. En este miércoles 18 de marzo parece que muchos medios de comunicación intentan buscar un culpable y responsabilizarlo por esa muerte.

Minutos antes, José Luis Alomía, director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud, había informado que en las últimas 24 horas se elevaron de 93 a 118 los casos confirmados de Covid-19 en México, es decir, 25 más que el martes en la noche. No importaba que en cinco días el aumento de casos positivos se hubiera disparado a más del mil por ciento.

No. La nota estaba en otra parte. En el primer muerto.

“Carroñero, ra. 1. adj. Perteneciente o relativo a la carroña”. Carroña. Es el nombre que recibe la carne podrida. Constituye una importante fuente de alimento para grandes carnívoros y omnívoros en la mayoría de los ecosistemas”.

La Real Academia de la Lengua Española sólo describe un ambiente. La RAE entra en este juego a las 19:30 horas de este miércoles 18 de marzo: “Fallece víctima de Covid-19 en el INER”.

Alomía Zegarra desmiente en la conferencia. Las redacciones encienden las alarmas. Quieren a ese muerto en sus portales, en las páginas del jueves, en sus redes sociales. Urge un muerto. Urge echar la culpa a alguien. Urgen responsables.

Y también en esas horas críticas entra en juego el gran periodista y maestro polaco Ryszard Kapuściński (1932-2007). Pero sí. En esos minutos todos le dan la espalda. Importaba más el primer muerto, el lucro, el negocio, la “mitad indiferencia y mitad ruindad” de la que estamos hechos los seres humanos, como lo anotó José Saramago en el libro Ensayo sobre la ceguera

“Normalmente el periodismo se hacía por ambición o por ideales, pero de repente se advirtió que la noticia era un negocio, que permitía ganar dinero pronto y en grandes cantidades. Eso cambió totalmente nuestro ambiente de trabajo”, anota el incómodo Kapuściński en el libro Los cinco sentidos del periodista.

No se habían cumplido ni cuatro días del bochornoso espectáculo de los “periodistas” Joaquín López-Dóriga y Raymundo Riva Palacio, así como del periódico Reforma y del portal Animal Político, a quienes no les importó verificar fuentes y “matar”, y “tener la exclusiva”, del primer muerto por Covid-19 en México, que más tarde les resucitó.

No. Urgía tener al primer muerto ya.

“¿Ya viste que ya hay un muerto por el coronavirus?”, comentaba una muchacha con su dispositivo móvil en mano a su madre en el Metrobús que va de Tenayuca a Etiopía, a la altura de la estación Hospital General.

“¡Se me hace que ahora sí se va a poner cabrón!”, decía otro adulto a un empleado de una tienda Oxxo, sobre Obrero Mundial. “Y dicen que el pendejo ese fue a un concierto”, se lamentaba un joven en el cajero automático de una sucursal bancaria, en la colonia Narvarte.

Ya son las 22:00 horas y las redacciones claman por el primer muerto. Muchos siguen a ciegas la “exclusiva” de La Jornada. No esperan la confirmación de la Secretaría de Salud.

Hace dos horas y media Alomía Zegarra había anunciado que ya había tres pacientes recuperados del Covid-19, en Sinaloa, Estado de México y Coahuila. Eso no importaba. Importaba el primer muerto. Muchos ya se frotaban las manos en estos momentos. Un tuit de 31 palabras fue esa carne descompuesta que se necesitaba.

“Hoy en Mexico falleció la primera persona con #COVID19. Inició sus síntomas el 9 de marzo y padecía diabetes. El Secretario de Salud expresa sus condolencias a sus familiares. Descanse en paz”.

Por primera vez se hace mención del desaparecido secretario de Salud desde que inició la emergencia epidemiológica.

¿Alguien cuestionó que el presidente Andrés Manuel López Obrador había dado instrucciones, desde la semana pasada, que el único que podía dar informes oficiales sobre el Covid-19 era el subsecretario Hugo López-Gatell?

Eso ahora que importaba. Ya se había confirmado el primer muerto. Era lo que se necesitaba.

P.D.- El periódico español El País reporta, cinco horas después del primer muerto de Covid-19 en México, reporta: “Italia alcanza los 3.405 muertos por el coronavirus y supera a China en número de fallecidos”.

Aquí ya logramos el primero para culpar a alguien. Y sí. Lo logramos entre todos. Enhorabuena.

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