El atentado contra Omar García Harfuch

Por Guillermo Torres

Lo que durante 18 años se mantuvo como una pugna entre grupos del crimen organizado, fue en escalada convirtiéndose en un factor de terror social, como parte de una estrategia de guerra de “baja intensidad” en contra del pueblo mexicano. 

Cuando en su momento fue asesinado el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en la ciudad de Guadalajara, fue algo inédito hasta ese momento, en particular porque mediáticamente se vendió la idea de que había sido una confusión, cuando la característica del crimen es que no suelen actuar bajo confusión.

Así, lo que en tiempos de Carlos Salinas era algo manejado con total discreción y complicidad con la esfera gubernamental, también fue escalando, hasta ser algo más visible con Vicente Fox, pero convertido en una política de Estado con Felipe Calderón.

El régimen del panista fue el operador político del crimen. De este modo, al llegar Enrique Peña Nieto a la Presidencia, se mantuvo la estratagema antidemocrático y opresor de un gobierno espurio, igual que su antecesor, pero además patrocinado en campaña por el mismo crimen.

Ya el binomio crimen-medios de comunicación se consolidó como un modus operandi en contra de la soberanía nacional.

Una vez dada la rebelión popular electoral en contra del bloque operativo del crimen conformado por el PRI, el PAN y sus partidos satélite, principalmente Movimiento Ciudadano y PRD. 

Ahora la consigna sigue siendo la misma, detentar el poder político democráticamente electo y reivindicado por la mayoría de los mexicanos, que ahora enfrenta la misma coacción de los grupos delincuenciales que operan políticamente para el crimen, encabezados por Felipe Calderón y su intento desesperado de no ir a prisión, así como la caterva de autodenominados políticos, que en realidad son delincuentes gestores del crimen.

En el caso del atentado en contra del secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, estamos hablando de la inconformidad del Cartel Jalisco Nueva Generación, por el trabajo de inteligencia financiera que se ha estado llevando a cabo y que ha mermado la fuerza de estos delincuentes ligados al Enrique Alfaro.

El gobernador de Jalisco, al tener registrado tal esquema y sentirse aludido en lo personal, fue que declaró hace unas semanas que los hechos suscitados en Guadalajara en las protestas en contra de su gobierno asesino y opresor, según él venían de “los sótanos del poder en la Ciudad de México”, declaró textualmente.

A lo que debe tener claro que el trabajo que por protocolo llevan a cabo las instituciones encargadas de la seguridad pública, no tienen matices personales en contra de su persona; otra cosa es que su vocación fascista y delincuencial se sienta ofendida.

Así pues, es el momento de que México cierre filas en contra del crimen organizado, representado por personajes oscuros como Javier Lozano, Marko Cortés, Ricardo Anaya, Samuel García y todos los colaboradores directos e indirectos de Felipe Calderón, apoyados por otros personajes no menos enajenados de la manipulación comunicacional como Carlos Loret de Mola, Pedro Ferriz, Joaquín López Dóriga, Sergio Sarmiento y el grupo reaccionario que representan.

Estos personajes, que por primera vez en la historia reciente de México reivindican “causas” populares de las que nunca se habían ocupado, preparando el terreno para ejercer su vocación golpista y antidemocrática.

El atentado ocurrido el viernes 26 de junio no solamente no es un hecho aislado e improvisado; sino es el indicador de la escalada y el espiral que está impulsando la derecha, con lo ocurrido en octubre en Sinaloa, en Guanajuato y ahora en la capital del país, con la influencia y respaldo de los gobiernos de oposición, principalmente del PAN.

A lo que viene la interesante reflexión de cómo en una ciudad donde su anterior gobernante declaró de manera constante y recurrente que no había operación del crimen organizado, y ahora resulta que están reclamando su territorio e influencia, a lo que Miguel Ángel Mancera debe mínimamente comparecer ante el mismo Senado del que forma parte, e incluso se le debe investigar a fondo, ya que incluso realizó transferencias millonarias a Genaro García Luna. A lo que de manera clara su escaño plurinominal es una vía de impunidad pactada.

Es momento que de cuentas a la ciudadanía de las omisiones y permisiones en las que incurrió, no de manera fortuita para que el crimen proliferara en la capital mexicana; incluso haciendo gala y alarde, el uno dos con Enrique Peña Nieto cuando la Marina atacó al cártel de Tláhuac, señalando de manera arbitraria y tendenciosa a funcionarios de morena, en un claro intento de debilitar el espiral ascendente que este partido ya perfilaba desde aquel momento.

Es el momento de cerrar filas no solamente a nivel institucional gubernamental, político, sino también de la sociedad civil en general. Es el momento de terminar de cortar todas las vías de fortalecimiento que puedan tener los grupos reaccionarios que hoy se inconforman con el combate a la corrupción y pretenden revindicar los privilegios que han perdido, argumentando un comunismo inexistente por el hecho de que el Gobierno de México esté velando por el bienestar social en lo general. 

A nadie se le ha quitado nada que le correspondiese, el punto está en que ya no pueden robar y operar cuestiones ilícitas en total impunidad como solían hacerlo.

A lo que México debe estar más alerta y organizado que nunca, que el cambio que se ha gestado y en marcha no implica la simple emisión de un voto, ese es solamente el primer paso; a lo que ahora el pueblo organizado debe respaldar la lucha en la que el gobierno le está fortaleciendo, es una reivindicación en ambos sentidos.

Ello, sin necesidad de entrar en confrontación alguna, ni mucho menos de manera intestina, que es el pretexto que buscan los traidores a la patria, para enrarecer el ambiente y fomentar el encono social.

Hay tres factores medulares en este tema, la legalización y regulación del mercado negro que ha sido utilizado por la derecha para sembrar el terror y controlar a sus opositores; la formación e información sobre el uso de las plantas que históricamente se han satanizado por el hecho de ser medicina de la Tierra y factor místico de la naturaleza humana; pero muy en particular de fortalecer y reconfigurar el tejido social tan dolido y golpeado por estos grupos reaccionarios.

Además, dando paso a su reencuentro y organización popular, que será factor decisivo para acabar con esta lacra que azota al pueblo y a la nación, antes de que asuman los métodos abyectos y enfermizos que pretenden, al más puro estilo de la camorra colombiana; que ya de por si mucho de ello han asumido aquí en México estos próceres de la ignominia.

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