El daño a inmuebles del Siglo XX, más rabioso respecto a los prehispánicos y coloniales

Por Redacción Reversos 

A partir de la década de 1960, la destrucción de inmuebles del siglo XX en México ha sido más rabiosa que la correspondiente a obras prehispánicas y coloniales, debido a la visión histórica equivocada de que la arquitectura moderna estaba acabando con las ciudades y el pasado, explicó el doctor Rodolfo Santa María González, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).  

El académico de la Unidad Xochimilco fue designado miembro de número de la Academia Nacional de Arquitectura, en reconocimiento a su amplia trayectoria, labor docente e investigación sobre patrimonio urbano, cultural y arquitectónico.  

Este año fueron nombrados 45 nuevos integrantes, así que “esta designación honorífica es un privilegio porque el número no puede ser mayor al uno por ciento de los profesionales que hay en cada región”, expuso el autor de Arquitectura del siglo XX en el Centro Histórico de la Ciudad de México, editado por la UAM, y quien prepara un texto basado en su tesis doctoral –que también será publicado por la Institución– con el título tentativo: La arquitectura de la colonia Roma, que registrará las construcciones del siglo XX que aún permanecen en una demarcación con un preocupante fenómeno de sustitución.  

Después del sismo de 2017, esto se ha agudizado no sólo en ese sitio, sino también en La Condesa, San Rafael y Santa María la Ribera, donde muchos edificios no tienen más de cinco años de existencia; “en algunos casos se mantiene la fachada original y atrás se aprecian obras de gran altura, lo que es una depredación impresionante y hay que denunciarla”.  

En la publicación “me interesa dar a conocer lo que todavía se conserva y está en pie para que no se destruya; un primer inventario que realicé –en la década de 1990– para el gobierno de la capital registra más de dos mil inmuebles en toda la zona norte de la colonia y otro del año antepasado –que incluye todas las secciones– consigna más de tres mil”.  

De acuerdo con el especialista, la legislación de protección de patrimonio en el país es muy clara para la arquitectura prehispánica y colonial, pero hacia el siglo XIX es cada vez más vaga y en cuanto al XX resulta insuficiente, en absoluto. 

La arquitectura antigua es patrimonio histórico y tiene un peso muy fuerte de protección, pero la del siglo XX ya no y se le denomina patrimonio artístico, lo cual se presta a subjetividades y, por lo tanto, es más fácil de demoler.  

A pesar de los esfuerzos por diseñar planes urbanos por zonas patrimoniales en la capital y otras metrópolis, esto no ha alcanzado relevancia, por lo que aun enfrentando líos legales, las propiedades son demolidas; a la gente y a las autoridades parece no preocuparles mucho, pues no hay interés ni conciencia y es difícil luchar cuando los mismos habitantes destruyen, dijo el ex miembro de la Junta Directiva de la UAM.  

“En la colonia Roma se han salvado la Casa Lamm, un caso valioso que ha servido de modelo para otros, y el edificio Las Brujas, ubicado frente a la Plaza Río de Janeiro y considerado el primer inmueble de departamentos de la zona.  

“En el centro de la ciudad encontramos obra muy discreta y grandes ejemplos en las calles de Madero y 5 de mayo; en Paseo de la Reforma están las sedes del IMSS y la Secretaría de Salud, además de trabajos del siglo XX de gran valor; sobre avenida de los Insurgentes hay casas espléndidas, sobresaliendo el Conjunto Aristos, que al parecer conservará su arquitectura original diseñada por José Luis Benlliure, pero también hay espacios en peligro como el edificio Ermita”.  

El miembro fundador del capítulo mexicano de Documentación y Conservación del Movimiento Moderno (Docomomo) consideró que el contexto es triste y forma parte del panorama general que se vive sobre la cultura y la educación. 

“Cada vez es menos presente la voz del Colegio de Arquitectos, de los restauradores y de los historiadores; existen varios organismos de protección y documentación, pero no encontramos eco, ya que pasamos por una etapa difícil y el riesgo es alto, porque se pierde la atención en el patrimonio y suceden situaciones que derivan en la destrucción de inmuebles”.  

El doctor Santa María González destacó que, en ese sentido, la UAM realiza una importante labor de investigación y es pionera en el tema, al haber sido la primera institución educativa en incluir la protección del patrimonio en el plan de estudios de la Licenciatura en Arquitectura, que forma profesionales con conciencia de preservación. 

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