El deporte estadounidense visto como arma política

I
Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

 

Estados Unidos históricamente es una nación que ante el mundo se muestra no sólo por sus códigos diplomáticos, su dominio económico, su hegemonía imperialista y política, su brazo militar desplegado por el mundo, su espíritu sanguinario, expansionista y violento además de sus elementos culturales, sociales, y artísticos. Se muestra también por su cultura deportiva con amplios rasgos de convicciones dominantes por cierto.

 

El espíritu competitivo de Estados Unidos en el deporte en general parte de una estabilidad entre todos los factores favorables con que los atletas estadounidenses de élite parten desde que son jóvenes promesas en las estructuras colegiales (reductos del desarrollo deportivo juvenil estadounidense, ampliamente redituable en términos generales), el brazo financiero con que son desarrollados en forma de camadas con gran talento, mentalidad, cultura física, valores relacionados al proyecto de país que enarbola Estados Unidos, cultura del esfuerzo y la máxima voluntad posibles, y sobre todo tradición deportiva.

 

Como se puede ver el éxito estadounidense deportivo parte de bastantes premisas, no solo una.

 

El deporte estadounidense es visto como una maquinaria integral, más allá de un mero acto individual de una sola de las partes.

Es así como el deporte de Estados Unidos parte hacia una institucionalización, y un emprendimiento cultural, social, mediático, comercial con miras no solo a competir y tener réditos de mediana categoría en el escenario internacional, sino con el objetivo prioritario de ser los mejores.

Estados Unidos desde el deporte intenta decirle al mundo somos los mejores, tenemos a los mejores, dominamos las mejores competencias, entrenamos con los mejores, nos entrenan los mejores, todo lo nuestro de lo nuestro en el deporte es lo mejor. Esa es la filosofía deportiva estadounidense.

Es por eso que cuando un deportista extranjero (de cualquier nacionalidad menos la estadounidense) que entrena y practica en suelo estadounidense, o con entrenadores estadounidenses, con estructuras deportivas estadounidenses, o con alianzas comerciales y marcas deportivas de nacionalidad estadounidenses detrás, tiene garantizados muchos factores favorables para intentar salir avante y ganador en la prueba de que se trate, porque el deporte en Estados Unidos es tomado en serio, de forma profesional, y cuando un deporte es nuevo allá se intenta por plazos crecientes hacerlo el más competitivo y lograr dominar de a poco la escena para que Estados Unidos figure en ese deporte a futuro como el mejor.

¿Lo anterior es muestra de convicciones dominantes desde el deporte?, por supuesto que sí. Estados Unidos intenta decirle al planeta entero de su supremacía global con el deporte como simbolismo. A final de cuentas el deporte en el mundo es parte de la cultura, es en todo caso el arte físico, si se le quiere ver así.

Es la demostración de ese músculo nacional, de esa fuerza competitiva, de ese lenguaje del sacrificio, de la entrega, del combate, de la voluntad, que siempre tendrá relación con su filosofía nacional.

¿Qué nos intentan decir los estadounidenses año con año con los medalleros regionales, panamericanos, juveniles, por deporte individual, en los medalleros olímpicos, o bien con la alta espectacularidad de la NBA, de la NFL, de las grandes ligas?

¿Qué significan políticamente, más allá del lenguaje comercial y del negocio deportivo redondo, el crecimiento exponencial del mercado futbolístico en Estados Unidos? ¿Por qué los atletas individuales de Estados Unidos siempre figuran en el mundo en pueblas como algunas derivaciones del atletismo, la natación, los deportes de gimnasia, las pruebas de fuerza, de físico constructivismo, las pruebas en el suelo, en el aire, en el agua y en el mar, en la montaña, en el desierto, en la velocidad motorizada, en el ciclismo, en los deportes de combate, en la lucha libre, en el boxeo, en los deportes de pelea, y otros más?

No es casualidad que muchos estándares de entrenamiento físico, de trabajo técnico, de mediciones físico atléticas, tengan que pasar por los criterios internacionales, que a su vez dependen de las valoraciones derivadas de los laboratorios y las clínicas deportivas especializadas de Estados Unidos.

¿Y acaso lo anterior no es un simbolismo dominante? ¿Acaso lo anterior no responde a una convicción hegemónica?

¿El dominio de las marcas deportivas norteamericanas, de la ropa, del calzado, de la vestimenta, de los implementos, de los instrumentos, de las pelotas, los bates, los balones, y otros, más allá del lenguaje de los negocios y el análisis de las cantidades exorbitantes de dinero generado a partir de ello, no son propias de las convicciones hegemónicas?

¿Es o no el mundo del deporte un asunto geopolítico?, saque usted sus propias conclusiones.      

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