“El fotógrafo pone, el curador dispone y el público descompone”: Francisco Mata

 

Los límites de la representación del cuerpo, la violencia y la autocensura fotográfica están determinados por la curiosidad y el aburrimiento, y son satisfechos y expandidos con el trabajo, expuso el maestro Francisco Mata Rosas, coordinador general de Difusión de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), al compartir en un conversatorio con otros artistas de la lente. 

Esa idea explica que la subjetividad para establecer dichas fronteras emerge de la imagen, en conjunto con la edición, cuyo propósito puede quedar rebasado en la interacción con el espectador, debido a que “el fotógrafo pone, el curador dispone y el público descompone”, por lo que “este concepto es absolutamente flexible y rebasable”, señaló en charla con algunos de los autores de la exposición El cuerpo, territorio, violencia e identidad: una narrativa no convencional.

El también académico de esta casa de estudios resaltó la importancia de realizar montajes en equipo que contrasten diferentes miradas y, encuentren a su vez historias que confluyan en la territorialidad del cuerpo y la frontera del país.

Federico Gama coincidió en que los temas se agotan, pero la intención de transparentar y retratar a los personajes se mantiene persuasiva y seductora, por ejemplo, la serie de su autoría Mazahuacholoskatopunk retrata a jóvenes de comunidades rurales que cambian de territorio e identidad, en un intento por ocultar experiencias de despojo y negación con el fin de adoptar una cultura de empoderamiento y transgresión.

En el conversatorio –realizado en el Centro de Difusión Cultural Casa Rafael Galván de la UAM y moderado por la doctora Alejandra Osorio Olave, directora académica y cultural de la Rectoría General de la Casa abierta al tiempo y docente del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Unidad Cuajimalpa– añadió que en el proceso creativo el fotógrafo no se fija límites y se obsesiona en la búsqueda de rostros que transmitan una idea.

Sin embargo, el trayecto los modifica, como evidencia La fe, una imagen en la que Gama muestra a un joven indígena con aspecto de cholo portando una playera con la Virgen de Guadalupe, la cual se viralizó en Internet en el meme No se pase de verga, en particular por la expresión retadora del protagonista y que fue reinterpretada en redes sociales como alguien que tiene poder de control sobre otros.

José Luis Cuevas participa con Hombre promedio, una serie de tipología irónica realizada entre 2007 y 2009 sobre el ciudadano común: un oficinista de la ciudad que por sus facciones, gestos y forma de vestir revela cansancio y hastío por permanecer encerrado.

Nueva era muestra la carne viva por el flagelo sufrido durante una penitencia religiosa, en una búsqueda espiritual por caminos oscuros donde las personas experimentan miedo, horrores y situaciones distintas a la fe.

Al hablar sobre los límites que enmarcan la ética y el trabajo creativo, Ernesto Ramírez sostuvo que en la búsqueda de retratar la violencia cotidiana y muchas veces invisible logró captar a un trabajador con el torso desnudo sumergido en aguas negras durante una inundación.

“El tema elegido no acaba, pero conforme se avanza la opinión que uno tenía de ello evoluciona”, por lo que su obra fotográfica ha intentado trascender la idea de objeto para convertirla en corporalidades, logrando pensar en la Ciudad de México como un cuerpo orgánico, con identidad, alejado del cliché.

En su primera serie, llamada Catarsis, Elivet Aguilar explora de manera íntima a través del autorretrato un proceso de reconciliación entre la mente y el deseo, ante el rechazo a su cuerpo, presentado autoinfringido: el abdomen estrujado y la boca cocida con hilo y aguja.

Bruno Bresani explicó que la creatividad no se esconde detrás de la lente del profesional, en cuyas imágenes obtenidas con un dispositivo móvil la intencionalidad, la textura y el contexto son elementos protagónicos.

Todo deseo estancado es veneno, una frase de André Maurois, marca el ritmo de las obras realizadas en encuentros sexuales, reuniones y fiestas que invitan al espectador a soltar los límites y dejarse explorar por los sentidos y cualquier tipo de inquietud.

La exposición El cuerpo, territorio, violencia e identidad: una narrativa no convencional surgió de la Unidad Cuajimalpa en 2017 como un esfuerzo por realizar análisis y crítica social que aterrizara en nuevos soportes alejados de la escritura de ensayo y las ponencias académicas.

Related posts