El maquiavelismo de los empresarios panistas para exigir endeudamiento público y evadir impuestos

Por Guillermo Torres

De las secuelas más contundentes que, de manera colectiva, aún mantienen una presión considerable en México, está la regla no escrita del contubernio que versó durante 80 años de dictadura, que implica la perversa complicidad entre el sector empresarial y el sector público.

Es decir, esa regla que ha roto de manera certera y democrática la cuarta transformación. Hoy en día representa uno de los mayores malestares que tiene a los especuladores y sus operadores políticos del Partido Acción Nacional, comportándose como bestia herida. El hecho de que el Gobierno de México les esté solicitando el pago de sus impuestos correspondientes al ejercicio fiscal de 2019.

Acostumbrados por los regímenes de quienes traicionaron la Revolución mexicana, que se erigieron como el PRI y sus precursores fascistas del PAN, a que les exentaran de sus obligaciones fiscales. Hoy están en extremo irritados porque, el Presidente de México no accede a sus chantajes y exigencia de endeudar al país para que les entreguen los recursos y aparte que les condonen el pago de impuestos.

Al día de hoy, y puesto en marcha desde 2018 luego del triunfo electoral de la Andrés Manuel López Obrador y la fórmula de Morena, sobre la hoy extraviada y débil oposición, el golpe blando que pretenden pareciera tener un especial énfasis y clamor por parte del ala reaccionaria de la “política” mexicana.

Igual que de costumbre, a golpe de mentiras, calumnias, noticias falsas y la aplicación de la teoría del shock para vulnerar el imaginario colectivo con el miedo irracional, la ultraderecha y su plan puesto en marcha desde que Felipe Calderón operó políticamente para el crimen organizado y la derecha española en México.

Hoy creen tener a mano y en charola de plata la gran oportunidad de hacer la intentona para volver a instaurar su guerra contra el pueblo mexicano. El contexto de la pandemia parece ser el entorno idóneo para enrarecer el ambiente.

Cual si de las coladeras salieran, los especuladores que se han encargado de mantener a las clases populares de este país de la mano de sus gerentes improvisados en la política en las últimas tres décadas.

Hoy abundan las denuncias legales en contra del Ejecutivo Federal, argumentando una serie de interpretaciones, particulares y muy personales, sobre temas como las marchas masivas de inmigrantes con destino a EU, que la misma derecha en ese país ha incentivado, por mencionar un ejemplo.

Dicen sustentar una traición a la patria desde un enfoque comunista y socialista, como si el socialismo fuera lo que su ignorancia y ordinariedad interpretan como un tema de telenovela o de sala de cine con la propaganda de la guerra fría.

Quizá les vendría bien saber que países como Noruega aplican un enfoque político socialista, que el bienestar y el enfoque keynesiano tienen una aproximación muy precisa a lo que incluso versa en México desde mucho tiempo antes con temas como la propiedad y la producción comunal, y no precisamente a la usanza de los neo cacicazgos que prevalecen incluso en ciertas zonas de la Ciudad de México, sino con el enfoque y ejecución que fortaleció política y socialmente a México en sus gloriosos orígenes y hoy se practican con éxito en algunos lugares de Michoacán, Guerrero y Chiapas.

O también está el caso del movimiento cooperativista, por mencionar otro ejemplo, o incluso el modelo de tequio que resultó un rotundo éxito comercial teniendo como máximo exponente el mercado de Tlatelolco y operaba un corredor comercial hasta lo que hoy se conoce como América Central.

Quizá valdría la pena, además de hacerlos cumplir la ley y el pago de sus impuestos, difundir y establecer alternativas comerciales que complementen la falta de visión de estos empresarios para generar un verdadero bienestar social, que se supone es la razón de ser de toda empresa en sus distintos ámbitos.

Hoy más que nunca viene como anillo al dedo hacer sinergia con el tejido social para promover la autosustentabilidad alimenticia y la autosuficiencia en varios planos. Y que si bien no es posible, ni sano, sustituir todos los giros industriales, mínimamente debería ser esto el principio del fin de la comida chatarra y los productos superfluos que no hacen más que enajenar e hipnotizar a una sociedad que mayoritariamente no sabe que no sabe lo que está pasando, ya no se diga a nivel planetario; ni siquiera en su país.

Existe una cruzada nacional neo colonialista encabezada por la resentida, falta de enfoque e inoperante derecha, fortalecida por los medios masivos de comunicación, incluidos la radio, diarios de prensa escrita y revistas editadas por los principales consorcios que operan el gran negocio de la ignominia en México.

Estos actúan con una saña sin precedentes dada por la decisión presidencial de no pagarles absolutamente nada a cambio de propaganda implícita, de la mano de sus periodistas cooptados por otros gobiernos de ignominia y latrocinio, que hoy buscan desesperadamente volver a figurar, ya no se diga electoralmente, al menos en el espectro político.

La iniciativa presidencial de terminar con la complicidad e intereses económicos de magnitudes estratosféricas, operadas por los anteriores gobiernos con una red financiera perfectamente estructurada y orquestada para desangrar al erario público por medio de la comercialización de medicamentos de mala calidad a sobreprecios, que beneficiaban a laboratorios y comercializadoras de funcionarios de dichos gobiernos.

Del mismo modo que la generación inconclusa de hospitales fantasma que dejaban inconclusos como elefante blanco, que no era más que otra vía para desviar recursos públicos.

Toda esta irracional y desvergonzada indignación comenzó desde el inicio del gobierno obradorista, cuando se recortaron sueldos irracionales, así como las pensiones millonarias que representaban otra regla no escrita de la política mexicana decadente, decrépita y en etapa terminal, al calor de esta pandemia que en resonancia, que viene como anillo al dedo para la vida democrática y la justicia social en México.

Otro sector detrás de esta telenovela monumental son las “organizaciones sociales y campesinas” que fueron fachada para desviar recursos, a cambio del corporativismo y sectarismo político de apoyo masivo a los partidos políticos que han traicionado a la patria durante años y años, su máximo exponente: Antorcha Campesina.

Por supuesto que no se puede dejar de mencionar el tema del robo de combustible y la imposición de precios arbitrarios de los mismos. Recordemos también que otra vía para desfalcar al pueblo mexicano eran las estancias infantiles, con listados de niños beneficiarios inexistentes, operadas por la familia panista, familia no solamente por la cercanía consanguínea de sus beneficiados, sino por representar una auténtica mafia al estilo de las más afamadas camorras a lo largo y ancho del planeta.

Un motivo más de malestar por parte de estos próceres de la patria, es la regularización de la evasión fiscal, claro, así como de la generación de facturas falsas y violaciones a la ley federal del trabajo con la esclavización virtual de los trabajadores por medio del outsourcing, que recortaba, o mejor dicho, omitía de facto los derechos laborales de la ciudadanía. La destitución de sindicatos charros y antidemocráticos a los que se les ha exigido transparentar sus procesos de votación.

Y algo importante y de seguridad nacional como lo es el congelamiento de cuentas de empresarios y políticos por lavado de dinero del crimen organizado, fraude, extorsión, tráfico de influencias, evasión, trata de personas, pedofilia, pederastia, contrabando, peculado y otras bondades que entre otros, representan personajes como Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa, Emilio Gamboa Patrón, Manlio Fabio Beltrones, Javier Lozano Alarcón, Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Yunes y una larga lista cuasi interminable que conforman esta caterva de cínicos traidores a la patria y al pueblo de México, y claro que no podemos dejar de citar a sus ilustres cachorros apátridas imperiales, Samuel García, Ricardo Anaya y Marko Cortés.

Esas son las auténticas y verdaderas razones por las que sigue en marcha una guerra sucia en contra de Andrés Manuel López Obrador y la Cuarta Transformación.

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