El Metro pone a prueba el civismo de los chilangos

Por Christian Marín

Fotos: Mónica Loya Ramírez

El Sistema de Transporte Colectivo Metro representa, casi por completo, el medio de transporte que la mayoría elegimos para llegar a la escuela, trabajo, casa o algún otro lugar.

Pero la realidad muchas veces choca de manera abrupta contra las expectativas. No existe una cultura de respeto por los espacios de las personas con capacidades diferentes. La presión de la llegada tarde al destino de todo el conglomerado que toma el transporte, muchas veces es un detonante para crear conflictos entre los usuarios.

Y es que son 5.3 millones de usuarios diarios, tan sólo en 2015, y es normal que no todos piensen de la misma forma o tengan los mismos valores. Sin embargo, lo normal no tendrían que ser los enfrentamientos, discusiones e incluso peleas físicas que más de uno hemos visto a lo largo de nuestro paso por el transporte.

Es a partir de todas estas situaciones que llegamos al término “civismo”, el cual, proviene del latín civis, que significa “ciudadano”, por lo tanto, es una virtud que posee el individuo que se encuentra dentro de una ciudad.

El civismo tiene como sentido hacer que las personas se respeten unas a otras y asimismo, respetar los espacios públicos para que todos puedan hacer el correcto uso de dicho lugar.  Entonces, ¿por qué actualmente en México es muy difícil que exista el civismo en los ciudadanos?

Todo eso debe a que el ser humano ha tomado tintes individualistas a partir del crecimiento acelerado que ha tenido la población, volviendo al hombre un ser desesperado, impaciente e intolerante, siendo estas características las bases de los problemas cívicos dentro del transporte público. Preocupados sólo por nosotros y nuestro bienestar, sin importar el hecho de afectar a otro ciudadano o a los espacios públicos, que como ya se había mencionado, todos tienen derecho a hacer uso de estos.

Para Victoria Camps, en su libro “El sentido del civismo”, el civismo “constituye el conjunto de cualidades que permiten a los ciudadanos vivir en la ciudad, es decir, vivir en comunidad respetando unas normas de convivencia pacífica, aceptando las reglas del juego de la democracia y los derechos fundamentales o los valores constitucionales.”

Y afirma que “Las actitudes cívicas deben girar en torno a tres valores básicos: la responsabilidad, la tolerancia y la solidaridad”

Por otro lado, el espacio público es parte fundamental del civismo, puesto que es el lugar en donde nos desarrollamos como sociedad, el sitio donde hay una relación y convivencia no necesariamente con personas que conozcamos con anterioridad.

En algún momento conoceremos a gente que tenga probablemente una ideología diferente a la nuestra. En ese momento existirán esos conflictos o choques que día a día vemos. “Son características del espacio público una integración parcial, un sistema social abierto y la interacción entre desconocidos”, dice Hans Paul Bahrt.

Entonces, en los llamados espacios públicos existen diversos factores que influyen en él, al contrario de lo que nosotros creemos el Metro es una espacio público debido a su costo y su accesibilidad (se encuentra en gran parte de la CDMX), tiende a convertirse en un constante campo de batalla. El por qué se relacionan este tipo de lugar con el conflicto es porque se considera un bien “rival”, que no es considerado como tal.

Dentro de lo que se planteaba al inicio de la construcción del transporte era que fuese una forma más rápida de llegar al destino de los usuarios. Pero en realidad, no se tenía mucho en cuenta la comodidad, y que el número de personas que utilizarían este medio influiría demasiado en estos conflictos como los desacuerdos por espacio o los acosos que sufrirían más tarde las mujeres.

Ejemplos de disputas y enfrentamientos entre usuarios son estos:

  1. Vídeo en el que se muestra la discusión entre dos mujeres al abordar el vagón del Metro, se volvió viral, pero antes que nada debe hacerse reflexivo. Circuló en redes sociales la grabación del momento en que un convoy del Sistema de Transporte Colectivo Metro, de la Ciudad de México, ingresa a una estación llena de usuarios y cómo las mujeres abordan el vagón exclusivo a empujones, generándose una discusión. 
  2. Estar embarazada y el reto de usar el transporte público en la CDMX.  Una periodista con 20 semanas de embarazo, explicó a través de un texto y un video algunas de las situaciones que vive día a día.  “La vida se pasa en cuidar que no te den un codazo en la panza, vigilar que no abran tu bolsa y mantener el equilibrio”. El proyecto inició luego de una experiencia en un microbús, donde el 80% de los pasajeros eran mujeres y ninguna fue capaz de ceder el asiento. Peor, tampoco se lo dieron a otra mujer con bebé en brazos. Ixchel Cisneros hizo lo que pudo: gritó: “aaaalguien que sea tan amable de darle su lugar a la muchacha que trae un bebé y se viene cayendo”. 
  3. Un Jesús “supercívico” que desafía la falta de civismo en el metro de México. Los Supercívicos es el binomio conformado por Arturo Hernández y Alex Marin y Kall, dos mexicanos que buscan llamar la atención a la falta de conducta cívica con humor y entretenimiento para generar conciencia ciudadana. El dúo toma videos de sus eventos y los publica en las redes sociales, con lo que han ganado popularidad. En esta ocasión, se suben al metro de la Ciudad de México para denunciar a las personas que no ceden los asientos reservados a discapacitados y ancianos.El transporte público debería de ser uno de los lugares en donde los ciudadanos luchemos contra ese individualismo creciente en la sociedad mexicana. Tenemos que comenzar a entender que al momento de entrar a una civilización, en el momento en el que salimos de nuestra privacidad y entramos a un espacio público, dejamos de ser individuales y tenemos que comenzar a comportarnos en sociedad, tenemos que saber que de ahora en adelante, lo que hagamos va a repercutir en los demás, ya sea de manera positiva o negativa.  Se podrá decir que el civismo pasa a un segundo término dentro de una sociedad, pero lo que no se sabe es que es la parte fundamental para la sana convivencia, de ahí se parte para que haya un crecimiento en conjunto, un desarrollo de la sociedad y no un estancamiento como el que se vive actualmente, el civismo tendrá que integrar a la sociedad, ordenarla y organizarla.

 

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