El niño escurridizo del Metro Revolución.

Por: J. Tonatiuh Pérez Cisneros

 

Foto: Eréndira Negrete

 

El edificio del Metro Revolución es un lugar lleno de historias de terror. Es una construcción de cuatro niveles. En cada uno de sus pisos se cuentan diferentes relatos de ultratumba.

 

No, no estoy hablando de los 73 millones de pesos que costó remodelar la estación, siete veces más que Isabel la Católica, estoy narrando cómo se manifiestan los entes y el miedo que provocó a sus testigos.

 

Ubicado cerca del emblemático Monumento a la Revolución, en la colonia Tabacalera, para ser más exactos en la avenida Puente de Alvarado, el edificio del Metro Revolución podría ser hasta el momento el lugar con más presencia paranormal del Sistema de Transporte Colectivo (SCT).

 

Sábado por la mañana, cuarto piso. Un hombre inicia sus labores: limpiar las oficinas de manera profunda, ya que en ese edificio se trabaja de lunes a viernes, y el sábado es el único día que se puede hacer limpieza de manera rigurosa.

 

El edificio presenta movimiento por el llamado “personal de limpieza” que presta sus servicios al Metro, personas que son contratadas por el STC para desempeñar una función importante y trascendente.

 

Concentrado en su labor y sin tener distracciones, un señor de alrededor de 60 años, delgado, estatura media, canoso, se dedica a su labor de todos los días. La diferencia es que el sábado se encuentra solo en el cuarto nivel.

 

El silencio lo rompen los vehículos que circulan por la calle y los ambulantes que venden sus productos  en el exterior del edificio y estación del Metro.

 

Sin personas en la oficina, empieza a percibir ciertos ruidos que lo distraen de su labor. Ente los módulos secretariales logra ver una sombra que se esconde, que juega, tal vez un esparcimiento que siempre le gustó.

 

Sin hacer más caso, sigue con sus labores. Ahora, la cabeza de lo que aparenta ser un infante, le rompe la concentración.

 

Asombrado por la presencia, deja sus herramientas de trabajo y se dirige al punto donde se escondió, todo aparenta a que es un niño. Sorprendido porque no lo escuchó entrar a la zona de escritorios, se dirige hacia donde vio que corrió. Lo ve parado junto a un escritorio, de espaldas. Le empieza a hablar sin recibir respuesta.

 

Al momento de quererse acercar para poder platicar con él, el niño sale corriendo hacia una silla secretarial con respaldo alto. El niño se sienta en ella y la hace girar. Al momento de dar la vuelta para quedar de frente al señor, ¡Oh sorpresa! Desapareció, se esfumó.

 

Aterrado, el señor de limpieza decide dejar el piso. Baja corriendo, le platica a sus compañeros lo que le acaba de suceder; se quita su ropa de trabajo y decide dejar el edificio para ya jamás volver a trabajar en él.

 

Una posible explicación a lo acontecido es que en ese mismo edificio, pero en la Planta Baja, zona de cajas, hace aproximadamente diez años, en un día de pago, aconteció una desgracia.

 

Dicen los testigos, cuentan, que un custodio estaba jugando con su escopeta cuando se le cae y le sale un tiro, matando a un niño y lesionando a la madre. Posiblemente dirían los expertos en lo paranormal que el niño sigue deambulando, yo diría jugando, en el lugar donde por desgracia perdió la vida.  

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