El peligro del tiempo mexicano… la Modernidad desde abajo y la redención

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

Articular históricamente lo pasado

no significa conocerlo “tal como realmente ocurrió”.

Significa apoderarse de un recuerdo

tal como fulgura en el instante de un peligro.

Walter Benjamin

En su discurso de toma de protesta ante el Congreso de la Unión, del pasado primero de diciembre el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR señaló la necesidad de elaborar “una modernidad desde abajo”. La crítica aporética que elaboró THEODOR WIENSENGRUND ADORNO y MAX HORKHEIMER en su importante texto: “DIALÉCTICA DE LA ILUSTRACIÓN” (1944) concluye que el sueño utópico elaborado por los Enciclopedistas en el siglo XVII, que tiene su consumación en la Revolución Francesa se ha vuelto en su sinsentido, es decir, LIBERTÉ, ÉGALITÉ y FRATERNITÉ, develan su verdadera esencia en su contrario.

La aporima conclusión a la que llega el francés GEORGES BATAILLE en “EL ESTADO Y EL PROBLEMA DEL FASCISMO” es que, el Estado por excelencia en la Modernidad es el fascista. El primer Estado moderno es el que experimentó la humanidad tras la llegada del Nacional socialismo al poder. Fue el Estado moderno quien eliminó a millones de personas en los campos de concentración… AUSCHWITZ, TREBLINKA, MAUTHASEN, DACHAU, SACHSENHAUSEN… son sólo una muestra de los más de 15 mil campos de exterminio, en esta experiencia histórica se concentra el grado extremo del desarrollo moderno ¿la LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD estuvieron presentes en ese espacio TOTALITARIO?… ¿es el TOTALITARISMO una expresión de la Modernidad?, bajó el diagnóstico de la TEORÍA CRÍTICA ¡SÍ!, no se trata de un equivoco o inconclusión de la Modernidad, sino su consumación.

Sin embargo, aquí se confrontan al menos dos posibles lecturas de la Modernidad… una Conservadora y la otra que rescata su sentido libertario. El Berlinés, WALTER BENJAMIN aporta una visión contrastante a este debate, en los claroscuros de la Modernidad, Benjamin va en búsqueda de la REDENCIÓN, de una exigencia porque la humanidad llegue a un estadío diferente; su lectura de la Modernidad se enmarca en el derrotero de la IZQUIERDA, en ese sentido y, haciendo un ejercicio de rememoración, de una nueva y vigorizante lectura del pasado, que rescata el proyecto emancipatorio de la modernidad y hace justicia a los derrotados de siempre, los POBRES, los que han nacido y heredado la miseria, los vencidos de siempre, los que han vivido eternamente aherrojados; para BENJAMIN no se trata del embate entre los discursos filosóficos de la modernidad, sino de su aspecto político; el posicionamiento benjaminiano plantea la reelaboración de nuestro estar en el mundo haciendo justicia a los domeñados.

BENJAMIN discurre entre la REVOLUCIÓN —la toma armada y violenta del poder que permitirá elaborar un orden de DERECHO distinto, donde los perpetuamente dominados puedan detener el tiempo— y el rescate del aspecto UTÓPICO de la existencia humana; la Modernidad es producto de la incompletud humana; por tanto, se habita eternamente en la CAÍDA, a la cual sólo se acerca haciendo justicia a los desheredados de la historia.

El paradigma de la Modernidad fue construído desde arriba, la élites enciclopedistas le impusieron al mundo occidental una visión sobre lo que era o no VERDADERO; aquello que derivado del método científico es parte del conocimiento; de igual forma la selecta minoría signó la noción de LIBERTAD, millones de hojas impregnadas de grandes ideas han pretendido conjurar el autoritarismo indicando el camino de la soberanía; la FRATERNIDAD también pasó por el decurso de los de arriba, lo mismo que esa ambigua noción de IGUALDAD. La promesa libertaria, igualitaria y fraterna de la modernidad fueron erigidas como ideas medulares que conducirían a la humanidad a un estadío superior, un mundo donde los hombres abandonaran su eterna condición de minoría de edad para llegar al despliegue del ILUMINISMO.

Siguiendo el camino kantiano, la humanidad permanece en su minoría de edad, estamos en la media luz de la Ilustración. No hay punto de inflexión, el Estado Nacional socialista fue profundamente moderno, como la dictadura pinochetista; expresiones ambas de la lectura triunfadora de la modernidad. La locución lopezobradorista: “elaborar una modernidad desde abajo”, tiene imbricado signos filosóficos, éticos y políticos —posiblemente no de manera consciente o tal vez accidental. El proyecto ideológico que subyace del lopezobradorismo es la contraposición al neoliberalismo, ese que nace como una respuesta autoritaria y conservadora a la crisis de acumulación del capital; no es casual que el primer Estado en experimentarlo a rajatabla, fue la dictadura pinochetista, donde se exterminó a miles de opositores… comunistas, homosexuales, disidentes. La Modernidad, autoritaria y CONSERVADORA, está hoy en tela de juicio.

En el banquillo de los acusados millones de votantes mexicanos dijeron: ¡no al NEOLIBERALISMO! Es decir, el dictamen de las urnas es una sentencia de muerte que México dictó al Neoliberalismo. La Republica afronta la hora justa en que los relojes del tiempo mexicano se han detenido. El TIEMPO estático, el punto de inflexión mexicano es extremadamente peligroso, el embate que México dará pasa necesariamente por la reelaboración de la Modernidad…. del porvenir, por una relectura del TIEMPO, donde el pasado ya no importa, está superado y desechado, el presente es un estadío transitorio e insignificante y los esfuerzos humanos se consuman en el futuro… PROGRESO.

ERIC HOBSBAWM señaló como el final del siglo XX, 1989… el 9 de noviembre concluyó una etapa histórica preñada por un proyecto conservador de la MODERNIDAD. La lectura crítica elaborada desde campos de batalla distintos, se cruzan; por un lado,WALTER BENJAMIN y en la otra punta del arco, la visión CONSERVADORA, de la TEORÍA CRÍTICA. La Modernidad generó el Estado Nacional socialista, el stalinismo, la industria cultural, la reproductibilidad técnica y una democracia TOTALITARIA, que parió al Neoliberalismo como una falsa ideología y alternativa de dominación. La dialéctica hegeliana esta impolutamente presente.

A casi tres décadas de la Caída del Muro de Berlín se experimentan los años que marcaran la centuria del veintiuno. El presente mexicano puede ser visto desde su extrema experiencia local, la lucha de una provinciana élite por derribar al SALVAJE empleado que llegó al poder y mantener a resguardo sus privilegios; o bien, la hora en que se consuman los tiempos de un camino distinto para la humanidad.

El proyecto civilizatorio experimentado, que se consuma en una idea evolucionista y del PROGRESO, ha dejado una pila de desechos, muerto sobre muerto. En la centuria pasada, la humanidad eliminó a millones de humanos, arrasó con la naturaleza, quien muda aúlla su extinción, su lamento implica un eterno luto. TRAUERSPIEL… pero hoy no alcanza la fantasmagoría calavérica, el impasse shakesperiano brama en el silencio ante lo absurdo: su representación. SHAKESPEARE ha muerto y su obra vaga por los pasillos de los escenarios hollywoodenses, ante su imposibilidad de encastrar en su condición pretérita.

A treinta años de la conclusión de la centuria pasada, el siglo XXI apresta sus luces para guiarnos, no se trata del resplandor de mediodía sino de aquellos instantes donde las proyecciones en la caverna permiten ver las sombras de los muertos, de los desechos que se lamentan. TRAUERSPIEL… La modernidad desde abajo puede ser un simple enunciado retórico, un tropo o barrido de la propaganda; o bien, el SÍMBOLO donde se birlen los derrotados de siempre y hagan posible un estar en el mundo distinto. Liberté, égalité y fraternité… pueden ser vanas charlatanerías del presente… o tal vez, impregnadas de las injusticias de todos los tiempos sean la inflexión que permita un atisbo de REDENCIÓN. La HORA CERO DE LA REPÚBLICApasa necesariamente por hacerle justicia a los aherrojados de siempre… esa responsabilidad es eminentemente COLECTIVA, la hora cero implica una lucha cabal por transformar nuestro estar en el mundo.

 

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