El periodismo, ¿la profesión más peligrosa?

Por Juan Alberto Alva Álvarez

Foto: Edgar López (Archivo)

Recuerdo que cuando era niño el ser periodista, salir como reportero en la televisión o escribir en algún periódico era algo que llamaba mucho mi atención y en algún momento aspiré a estudiar esa carrera para convertirme en un periodista reconocido.

Me causaban asombro las crónicas que hacían en lugares en guerra, en zafarranchos en diversos puntos del mundo, o entrevistando a diversas personalidades del mundo de la política, del espectáculo o de la vida social del planeta.

Al día de hoy mi admiración y respeto por las personas que dignamente ejercen esa profesión es mayor; sin duda, se trata de un trabajo que lleva mucho riesgo, sobre todo en este país, en donde se ha convertido un verdadero riesgo ser periodista.

Se tienen presente los homicidios de periodistas reconocidos de este país, como lo son Miroslava Breach Velducea, Javier Valdez Cárdenas, Carlos Domínguez Rodríguez, pero no hay que dejar de lado que estos crímenes se han ido incrementando.

Según una cifra arrojada por el Comité de Protección a Periodistas, señaló a México como el país en donde más muertes a periodistas hay en el mundo, superando así a naciones como Siria, Filipinas, Irak, Paquistán y Bangladesh; así, indicó que del año 2000 a mediados del 2017, se habían registrado 105 homicidios a periodistas, 48 durante la presente administración y 32 en el sexenio de Felipe Calderón.

Sin duda, tristemente, esa cifra se va actualizando día con día, simplemente en el presente año van 8 periodistas asesinados, siendo el último Héctor González Antonio, asesinado a golpes en Tamaulipas.

La violencia que se vive actualmente en nuestros días ha dado como resultado que toda la sociedad vivamos en constante incertidumbre, para el caso concreto, los periodistas cada día viven con constante temor, limitando con ello el ejercicio del derecho de expresión consagrado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, concretamente se expresa que la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio es inviolable, sin que se pueda transgredir ese derecho por vías o medios indirectos

Sin lugar a duda, el hecho de que los periodistas en este país sean perseguidos, sancionados e incluso muertos por su forma de pensar, deja claro que el derecho a la libertad de expresión se encuentra coartado, ya que vivimos en un país en donde no se puede opinar, decir o actuar de manera libre.

Ahora bien, pretendo que el presente artículo sea un sencillo pero firme homenaje a esos periodistas que, tratando de ejercer su derecho de libertad de expresión han sufrido los embates de la delincuencia organizada y del propio gobierno o de políticos que se incomodan con lo que se dice de ellos.

Desde luego, es un privilegio poder dar un punto de vista muy particular en un medio de comunicación como es Reversos, en donde se ha dado la oportunidad de expresar lo que se siente, y lo que se quiere para este país, que sin duda es y siempre será superior a cualquier problema.

Pretendo que estas breves líneas sirvan para alzar la voz y exigir desde nuestras trincheras que la justicia llegue para Cecilio Pineda Brito, Ricardo Monlui Cabreba, Miroslava Breach Velducea, Maximino Rodríguez Palacios, Filiberto Álvarez Landeros, Javier Valdez Cárdenas, Jonathan Rodriguez, Salvador Adame, Luciano Rivera, Cándido Ríos, Edgar Esqueda, Gumaro Pérez Aguilando, Héctor González Antonio, Alicia Díaz González, Juan Carlos Huerta Gutiérrez, Leobardo Vázquez Atzin, Leslie Ann Pamela Montenegro del Real, Carlos Domínguez Rodríguez y todos aquellos que en ejercicio de su trabajo y de expresar libremente sus ideas han sido asesinados.

Sólo me resta decir y reiterar que no se puede seguir permitiendo que en México ocurran este tipo de cosas, no se puede seguir permitiendo que personas que trabajan para informar, para expresar su opinión de una manera “libre” sean asesinadas, y esperamos que en algún punto, podemos jactarnos de vivir en un país en donde expresar lo que pensamos no sea un delito o no sea motivo para amanecer muertos en algún lugar.

Related posts