El segundo debate en la CDMX, para atacar y no proponer

Por Karina Hernández

Atacan, pero no proponen. La ambición que tienen por acabar uno con el otro es, por mucho, más grande que el deseo de realizar cambios en la ciudad, o incluso, el de ganarse la confianza de los ciudadanos. Claro, aunque ellos ya no confían.

La presentación en el debate de los candidatos a jefe de gobierno de la CDMX ha sido, más allá de propuestas, competencia por mostrar quién es el más corrupto, quién ha robado más, o cuál de todos es más ambicioso en prometer algo que, ellos mismos saben, no van a cumplir.

¿Se lo toman en serio los candidatos? Días previos al debate, el candidato del PRI, Mikel Arriola, manifestó: “Prepárense para un debate en el que vamos a ir con todo, vamos a criticar lo que se ha hecho mal en la Ciudad de México por parte de Morena y PRD”.

Arriola va en tercer lugar de las encuestas, pertenece a un partido al que los ciudadanos tienen rechazo. Así que su única opción, como ha venido siendo desde que inició su campaña: intentar desprestigiar a sus dos contrincantes: Claudia Sheinbaum y Alejandra Barrales.

Porque en este show, los otros cuatro candidatos, Mariana Boy (Partido Verde Ecologista de México), Purificación Carpinteyro (Partido Nueva Alianza), Lorena Osorio (indepentiente) y Marco Rascón (Partido Humanista), son de chocolate.

Irma Pérez Lince y Ricardo Raphael fueron los moderadores de este segundo debate. Especialmente en Ricardo, se podía notar cierta gracia que el encuentro le causaba. Se vio en la necesidad de pedirles a los candidatos que presentaran sus propuestas, más allá de mostrar quién era el peor. Aunque, de igual modo, no hicieron caso a la petición.

A quien más se ataca es a Claudia Sheinbaum ya que va en primer lugar en las encuestas. Lo que más se le ha criticado es la corrupción con el Colegio Rébsamen, esto debido a que el día de la asamblea con los padres, se lanzó como candidata a jefa de gobierno, dejando a un lado lo que era su responsabilidad.

Por otro lado, le reprochan por el personal que tiene en su campaña, por ejemplo, su exesposo, que han estado involucrados en temas de corrupción.

Pero, ¿qué quieren los ciudadanos? Propuestas. Es necesario escuchar lo que pretenden hacer y cómo lo van a hacer sin que al final de cada oración se desvíen atacando a otro candidato. No deberían tener la necesidad de que los moderadores les pidan propuestas, ya que esa es la principal finalidad del debate.

El próximo 20 de junio se llevará a cabo el tercer debate. Si en el segundo el intento por desprestigiarse mutuamente fue, en gran parte, lo que hicieron, en el tercero podría ser lo único que hagan.

 

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