El Emperador, Ryszard Kapuściński

Por Stephany Reyes Chávez

Foto 1: http://www.apeuropeos.org

Foto 2: https://imagessl5.casadellibro.com

 

Las letras de un libro jamás pueden considerarse perdidas, menos, si el escritor tiene la excelsa capacidad de ir hilvanando testimonios, datos precisos o anécdotas como el más fiel tejedor de historias que se pueda encontrar.

 

Kapuściński poseía ésta habilidad que se refleja inmediatamente en su libro El Emperador, donde echa mano de sus excelsas habilidades periodísticas para tener acceso a la intimidad de una figura tan emblemática como lo fue el Emperador de Etiopía, Haile Selassie.

 

El libro no se trata de un reportaje puramente escrito con las palabras del autor. Se trata más bien de un compilado de entrevistas que van tomando forma en el lector acerca de la presencia y personalidad de quienes los entrevistados llamaban “El Muy Altísimo Señor”  o “Su Más Sublime Majestad”.

 

Debió ser tanto el ímpetu en la repetición de estás palabras por parte de los testimoniales que entrevistó Kapuściński, que la transcripción al papel posee las mayúsculas de la oración de quien lo enuncia con tal energía que hasta pareciera indigno si quiera mencionarlo.

 

Los testimonios recabados pueden dar cuenta fielmente de la devoción que los etíopes le profesaban a Haile, deslindándolo incluso del mal curso que tomaba el país y achacándole esta problemática a sus consejeros, que eran quienes aportaban las opiniones y en la evaluación de la lectura. Es notable esa facilidad que poseía el Emperador para deslindarse de las problemáticas que azotaban a su reinado.

 

El trabajo reporteril de Ryszard muestra una entera dedicación y una gran intención de darle el mayor peso a las voces con las que intercambió espacio y tiempo para finalmente transcribirlas a este magistral texto periodístico.

 

El libro se aleja mucho de la idea de una adulación post mortem o de un homenaje para reconocer a un monarca. Se trata de un empeño periodístico con un gran valor donde la veracidad y la cuantificación de datos son los fieles protagonistas para reafirmar las primicias del periodismo.

En el texto, son escasas las intervenciones escritas del autor con simbología o contexto, ya que las mismas descripciones de sus entrevistados sitúan al lector en el lugar que él se esforzó en retratar a través de las letras.

 

La crónica parece planeada de forma intencional, pero los datos aportados por las personas entrevistadas conforman una historia perfectamente cronológica sin que el autor tenga que hacer énfasis en los tiempos y momentos de la historia.

Ryszard viajó a Etiopía a recorrer perfectamente la historia de este personaje de la realeza, pasó mucho tiempo empapándose de la situación de confusión que reinaba en el país. La lectura de El Emperador trasmite un tinte trágico pero al mismo tiempo pareciera que quienes algunos consideraban un tirano, tenía aires de humanidad y carácter servil.

 

La narración del libro es completa y sin duda alguna enmarca un gran reportaje que reúne las características propias de este género: la entrevista, la narración a manera de crónica, los testimonios, la investigación y el trabajo de campo.

 

Kapuściński revela una forma de escritura donde no se tiene que tener una técnica perfecta para lograr adentrar al lector.

 

Sin duda, resaltan sus dotes como periodista, pero este libro en particular, posee una lectura sencilla pero astuta donde el lector se ve envuelto en las particularidades de la vida de una persona que jamás conoció, pero por el tono y los datos recabados pareciera una persona que sigue viva, o incluso que fue posible conocerla (para los mexicanos) el día que Haile Selassie vino a México a estrechar relaciones diplomáticas y develó una placa en la estación del Metro Etiopia el 22 de junio de 1954.

 

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