Empleo justo en casa, una batalla que compete a todos

Por Rivelino Rueda

Aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) aprobó el pasado 5 de diciembre el proyecto que establece en la ley el registro de las y los trabajadores domésticos al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), aún existen varios pendientes en esta materia para dignificar esa vital labor.

De entrada, los principales temas urgentes en esta batalla de las y los trabajadores domésticos son concretar en la legislación el salario digno, el pago de aguinaldo, la firma de un contrato laboral y el derecho a vacaciones.

La organización civil “Empleo justo en casa” destaca que por la asignación de roles de género, la mayoría de quienes desarrollan el trabajo doméstico y de cuidado de personas dentro de los hogares son mujeres.

Actualmente, existe una escasa distribución de estas tareas entre integrantes de dichos hogares y una falta de corresponsabilidad del Estado y otros sectores sociales para generar políticas y proporcionar servicios accesibles que ayuden a los hogares a disminuir estas cargas.

Por ello, los hogares intentan resolver esta tensión contratando trabajo doméstico y de cuidados que les permita conciliar la resolución de necesidades dentro de su espacio privado con sus actividades en el espacio público.

Según la Encuesta Nacional de Uso de Tiempo (ENUT, 2014), casi dos millones de hogares (1 millón 987 mil 294) declaran que contratan trabajo doméstico y de cuidados. En estos hogares viven 4 millones 854 mil personas que se benefician de las actividades de las trabajadoras remuneradas del hogar.

Actualmente 2.4 millones de personas trabajadoras trabajan de manera remunerada en los hogares, el 95 por ciento son mujeres, lo que equivale al 10 por ciento de las 19.8 millones de mexicanas económicamente activas.

A pesar de las importantes contribuciones económicas y sociales de las trabajadoras del hogar remuneradas, la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS, 2011) documenta que muchas de ellas viven explotación laboral, discriminación y violencia dentro del lugar de trabajo.

El 96 por ciento de las trabajadoras del hogar remuneradas no tiene ningún tipo de contrato laboral y la mayor parte no recibe los beneficios sociales que determina la ley para el resto de las personas trabajadoras (ENOE 2016).

Estas condiciones profundizan las desigualdades sociales que en la práctica para las trabajadoras representan bajos ingresos y mínimas posibilidades de enfrentar situaciones emergentes o invertir en su futuro o en el de su familia.

Salario digno

Actualmente no existe un salario profesional establecido. Pero para calcularlo, la agrupación Empleo justo en casa recomienda tomar en cuenta el profesionalismo con el que desempeñan su trabajo las trabajadoras del hogar y el tipo de actividades que realizarán. También considera que si estas actividades aumentan, con el paso del tiempo se debe realizar un ajuste al salario además del aumento salarial anual.

El Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (SINACTRAHO) desarrolló un tabulador salarial que realiza un balance entre capacitación y la experiencia de la trabajadora y cómo estos factores deben ser reconocidos.

Aguinaldo

A las trabajadoras del hogar les corresponden al menos el pago de 15 días de aguinaldo y puede llegar a ser hasta de 40 días de sueldo. El aguinaldo se paga en efectivo, no se paga con regalos o en especie.

Empleo justo en casa recomienda que si la empleada del hogar no ha cumplido un año trabajando en la casa, se debe pagar la parte proporcional a los meses que ha trabajado, es decir, el aguinaldo proporcional:

Fórmula para calcular el aguinaldo proporcional

1. Multiplicar el salario diario por 15.

2. Dividir el resultado entre 12 meses del año.

3. Multiplicar el resultado por el número de meses laborados en el año.

Vacaciones

El trabajo del hogar es un trabajo. Por eso las vacaciones son un derecho. Considerando un trabajo de tiempo completo, el primer año se deben dar 6 días hábiles de vacaciones. Cada año se aumentan dos días de vacaciones hasta que se cumplan 12 días hábiles.

Contrato

El contrato es un convenio entre dos partes que protege a las personas involucradas. Es un documento que establece claramente cuáles son las responsabilidades que se espera que realice la trabajadora y cuáles son los derechos que debe otorgar la persona empleadora.

El contrato es útil para tener mayor claridad en cuanto a:

–Horarios.

–Actividades que se solicita que la trabajadora realice.

–Sueldo.

–Fecha en la que se debe pagar.

–Vacaciones.

–Aguinaldo.

–Razones para terminar la relación laboral.

Seguridad social

La seguridad social es un derecho de las trabajadoras y otorgarla es una obligación del Estado y de la persona empleadora.

Al inscribir a la trabajadora o trabajador al Seguro Social, ella o él tienen la oportunidad de tener asistencia médico familiar, quirúrgica, farmacéutica y hospitalaria, así como a las pensiones de Invalidez y/o de Viudez, retiro en Cesantía en Edad Avanzada (60 años) o por Vejez (65 años de edad), Orfandad y Ascendencia.

Para inscribir a la trabajadora del hogar en el IMSS bajo el régimen de “seguro voluntario” hay que entrar a la página del IMSS, al apartado de Incorporación voluntaria de trabajadores domésticos al seguro social. Ahí se describen los pasos a seguir para incorporar a la trabajadora.

Related posts