En Quintana Roo, los periodistas bajo el fuego cruzado de los cárteles de las drogas

Por. J. Jesús Lemus

En medio del fuego cruzado que ha generado la disputa por el control de Quintana Roo por parte de los carteles de Los Zetas –a través de la escisión Vieja Escuela Z– y el de Jalisco Nueva Generación (CJNG), se encuentran los periodistas.

La coerción, amenazas, asesinatos y desplazamiento forzado, son la moneda de cambio bajo la que los comunicadores en esta entidad ejercen el periodismo.

Solo en lo que refiere al índice de asesinatos registrados de enero del 2018 a la fecha, Quintana Roo es ya la primera entidad en donde con mayor recurrencia se han registrado este tipo de agresiones, donde ya han ocurrido cuatro ejecuciones de periodistas. El caso más reciente es el de Francisco Romero Díaz, quien fue asesinado a golpes el pasado jueves 16 de mayo.

El asesinato de Francisco Romero Díaz evidencia lo inoperante del programa federal de protección de periodistas del gobierno federal, pues este comunicador no pudo escapar a la muerte pese a que contaba con medidas cautelares de seguridad por parte del Mecanismo Federal de Protección, de la Secretaria de Gobernación (SEGOB).

Francisco Romero, quien dirigía la página informativa de Facebook “Ocurrió Aquí”, y era colaborador del semanario “Playa News”, fue llevado hasta sus asesinos mediante una llamada telefónica que recibió al filo de las cinco de la mañana del día de los hechos. Esa fue la última vez que su esposa y su hijo de seis años lo vieron con vida.

El cuerpo del periodista apareció con evidentes huellas de tortura y lesiones en todo el cuerpo, que fueron causadas con algún objeto contundente, con el que –según fuentes de la Fiscalía de Quintana Roo– se presume se le destrozó el cráneo. El cuerpo fue encontrado a un lado de su motocicleta al filo de las seis de la mañana en el estacionamiento del bar La Gota, ubicado sobre la Avenida 115 del municipio de Playa del Carmen.

La primera línea de investigación para tratar de esclarecer este caso, que ha establecido la Fiscalía de Quintana Roo, refiere a la posibilidad de una traición por parte de otro periodista, que fue quien lo pudo haber enviado al lugar de los hechos, según lo indica la última llamada registrada en el teléfono de la víctima dada a conocer por el fiscal general del estado, Oscar Montes de Oca.

Las razones del asesinato aún no se han establecido, pero las primeras investigaciones de la Fiscalía de Quintana Roo refieren a la posibilidad de lo incomodo que estaba siendo Francisco Romero para los intereses del cártel de la Vieja Escuela Z, sobre la que el periodista había atribuido diversas ejecuciones en Playa del Carmen.

Cabe recordar que el grupo de la Vieja Escuela Z, aún bajo el mando desde prisión de José Giraldo, “El Cubano”, es el que mantiene una férrea disputa por el control del territorio en Quintana Roo para el trasiego de drogas, el que se encara contra el grupo criminal del cartel Jalisco Nueva Generación, que lidera Jose Antonio Naires, “El Marruecos”.

Tanto José Giraldo como José Antonio Naires, fueron parte del grupo criminal de Leticia Rodríguez, “Doña Lety”, la que mantuvo la hegemonía en el tráfico de drogas en Quintana Roo, hasta la incursión del Cartel Jalisco Nueva Generación, el que logró el reclutamiento de “El Marruecos”, haciendo intestina la disputa por el control del narcomenudeo en los principales destinos turísticos de Quintana Roo.

En este entorno, la generalidad de los periodistas de Quintana Roo ha sido obligada al silencio para evitar la difusión de la ola de violencia. Los que se han negado a la censura han tenido que pagar el precio con amenazas de muerte, asesinaos y desplazamientos forzados.

El propio Francisco Romero ya había sido obligado al desplazamiento, pero regresó solo para encontrar la muerte.

Cifras Alarmantes

La ola de violencia en la que se encuentran inmersos los periodistas de Quintana Roo, como resultado del fuego cruzado por la disputa entre los carteles de la Vieja Escuela Z y el Jalisco Nueva Generación, se evidencia claramente en las cifras dadas a conocer por el Mecanismo Federal de Protección de Periodistas, en donde se señala que, hasta el 31 de marzo de este año, Quintana Roo era ya la cuarta entidad del país con mayor cantidad de periodistas protegidos.

En esa entidad se concentra el 7.5 por ciento de todos los periodistas que han tenido que recurrir a la protección federal ante las amenazas de muerte vertidas en razón de su labor.

Esta cifra solo es superada por el 13.6 por ciento que representan los periodistas protegidos de Guerrero, y el 15.3 por ciento, respectivamente, que significan los periodistas de Tamaulipas y la Ciudad de México.

A la fecha, el número de periodistas de Quintana Roo que son protegidos por el Mecanismo Federal ya suman 22, de los que siete son mujeres y 15 son hombres, los que en la mayoría –a la par de las amenazas de muerte– han tenido que vivir enfrentamientos directos con los miembros de los grupos criminales, manifiestos en los llamados “levantones” o “secuestros exprés”.

De la totalidad de periodistas de Quintana Roo que actualmente cuentan con medidas de protección –de los que 15 se encuentran desplazados de su lugar de origen–, solo cuatro de ellos cuentan con guardaespaldas, los otros 18 únicamente cuentan con un dispositivo electrónico, el llamado “botón de pánico”, que es el que portaba Francisco Romero Díaz, como única defensa antes de su asesinato.

El asesinato del periodista Romero Díaz es el sexto en lo que va del año, ocurrido luego del de Rafael Murúa Manríquez, en Santa Rosalía, Baja California Sur, registrado el 20 de enero; el de Jesus Ramos Rodríguez, en Emiliano Zapata, Tabasco, el 9 de febrero; el de Reynaldo López, Hermosillo, en Hermosillo, Sonora, el 16 de febrero; el de Santiago Barroso Alfaro, San Luis Río Colorado, Sonora, y el de Omar Iván Camacho, registrado en Guamúchil, Sinaloa, 24 de marzo.

De la misma forma, este asesinato es el cuarto que ocurre en Quintana Roo, en menos de un año. A Jose Guadalupe Chan, lo asesinaron en Playa del Carmen, el 1 de julio 2018; Rubén Pat, fue ejecutado también Playa del Carmen el 24 de julio del 2018 y a Javier Enrique Rodríguez Valladares, lo acribillaron en Cancún el 29 de agosto del 2018.

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