En Reynosa, los jóvenes ya no le temen a las balas

 

Por Karina Hernández

El 16 de octubre, un enfrentamiento armado alertó a jóvenes del Cetis 131 en Reynosa, Tamaulipas. Sus reacciones en medios de comunicación no fueron de protesta, sino de normalización de lo sucedido al realizarse selfies y arriesgar su vida para obtener mejor sonido de los disparos.

Los alumnos presumen que diario se encuentran en esta situación: enfrentamientos armados donde ya no temen si les toca una bala perdida, al contrario, hacen lo posible por conseguir una buena toma y, posteriormente, hacerlo público en redes.

Los estudiantes viven en un entorno de inseguridad, esto los ha llevado a normalizar enfrentamientos del crimen organizado. A pesar de poner en riesgo su vida y la de compañeros, les han perdido el miedo a las balas: “Es la tercera balacera juntos y las que faltan”, presumen en Facebook.

Esto representa un problema tanto de seguridad como de protocolos durante balaceras. Profesores y alumnos hacen caso omiso al llamado de las autoridades: resguardarse, ya sea en salones o puestos aledaños a la institución, y los profesores no deben permitir la salida a los estudiantes durante el suceso.

Las fotos y vídeos publicados han llamado la atención, pero en especial uno donde tres alumnos caminan por la calle tranquilamente mientras hay un enfrentamiento cerca del Hospital Materno Infantil. Mencionan que todo es normal y que “puedes caminar sin que te pase nada”, además de presumir que usan cascos y chalecos antibalas.  

Estas acciones han alertado a las autoridades, las cuales ahora realizan simulacros en jardines de niños, primarias y secundarias, esto con el fin de enseñar a los niños y jóvenes el modo en el que deben actuar para poder proteger su integridad física. Esto ayudaría a establecer un protocolo de seguridad que funcione de manera adecuada, pero, sobre todo, alumnos y profesores deben seguirlo.

Del mismo modo, la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas usa a la Policía Estatal para llevar a cabo los operativos de Escuela Segura, el cual consiste en vigilar tanto en la hora de entrada como de salida, horarios intermedios y alrededor de las escuelas.

Durante patrullajes, mantienen contacto con directores de los planteles para brindarles un número telefónico y así lograr llegar más rápido en caso de emergencia.

Estas medidas se han implementado debido a la gran inseguridad en Reynosa. Los enfrentamientos armados se han vuelto comunes y en cada uno hay saldos de civiles y delincuentes heridos o muertos, pero los jóvenes son quienes se ven más vulnerables al tomar acciones erróneas, al no medir las consecuencias de no buscar un lugar seguro y no salir hasta que el fuego haya parado. Están expuestos diariamente a la muerte, a pesar de ya no temerle.

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