EPN: La regresión autoritaria y su palabra rota

Por José María Dregler

Foto: Edgar López (Archivo)

De los 266 compromisos que firmó ante notario público como candidato y prometió a los electores que cumpliría, Enrique Peña Nieto, como  presidente de la República, ha cancelado, en total, ocho y ha suspendido uno.

A 10 meses de la fecha en que los votantes vayan a las mesas de votación a elegir a su sucesor y a 15 meses de que deje el Poder, el mandatario, en deuda con los ciudadanos que lo eligieron, nada mencionó, en el mensaje de Palacio Nacional, alusivo al Quinto Informe de Gobierno, sobre las promesas que fueron la columna vertebral de su campaña del 2012, bajo el slogan de “te lo firmo y te lo cumplo”.

Después de casi 57 meses de gobierno, el de Atlacomulco sólo ha podido cumplir 150 de sus promesas realizadas en la campaña proselitista del 2012, lo cual representa poco más del 56 por ciento; a contrapelo, al 14 de agosto de 2017, tiene pendiente de cumplir 107, es decir, el 40 por ciento del total de los compromisos que asumió ante notario público.

En su alocución en el Patio Central de Palacio Nacional ante mil 400 invitados, el Ejecutivo nada dijo de esas cifras, obtenidas por Reversos mediante el sistema de transparencia, y, mucho menos, nada dijo de esos ocho compromisos cancelados y uno suspendido que quedarán, una vez que se retire de la política cuando deje el Poder, en promesas puras:

El equipamiento con infraestructura básica el centro logístico e industrial “Puerto Interior Tlaxcala” para que más empresas puedan instalarse en la entidad, a cargo de la Secretaría de Economía: CANCELADO.

La construcción del tren transpeninsular de Mérida, en Yucatán, hasta Punta Venado en Quintana Roo, a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes: CANCELADO.

La construcción de la refinería Miguel Hidalgo, a cargo de Petróleos Mexicanos: CANCELADO.

La edificación del Centro de Convenciones de Córdoba, en Veracruz, a cargo de la Secretaría de Turismo: CANCELADO.

La construcción de tanque de almacenamiento de agua en “EL Salto”, municipio de Amecameca, a cargo de la Comisión Nacional de Agua: CANCELADO.

La construcción de la presa de almacenamiento “La Maroma” en el altiplano potosino, a cargo de la Comisión Nacional de Agua: CANCELADO.

La construcción de la presa Santa María para apoyar las actividades productivas del sur de la entidad, a cargo de la Comisión Nacional de Agua: CANCELADO.

La construcción del tramo corto de la red ferroviaria Aguascalientes-Guadalajara, a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes: CANCELADO.

Apoyar el proyecto del tren rápido Querétaro-Ciudad de México, a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes: SUSPENDIDO.

Éste es el principal ejemplo de que la palabra de Enrique Peña Nieto, de cara al 2018, vale muy poco, por no decir que nada vale, porque, simplemente, no ha cumplido lo que ha firmado.

El incumplimiento de los compromisos de campaña de Peña Nieto podrían palidecer ante casos como los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, la Casa Blanca, el incremento de la violencia, la corrupción, los desaparecidos, las fosas llenas de muertos, las violaciones del Ejército a los derechos humanos, el acuerdo incremento de la deuda, el espionaje y un largo etcétera… sin embargo, cuando un político pierde la confianza y el acuerdo con la sociedad que lo llevó al poder porque no cumplió con su palabra, simplemente no le queda nada.

Por ello, es de esperarse que este rompimiento de Peña no sólo con su palabra sino con la sociedad, más allá de la previsible compra y coacción del voto, afecte su estrategia sucesoria rumbo al 2018 y evitar así la regresión autoritaria.

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