¿Por qué escribes?… el escozor ante las flores

Por: Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

Para: Mr. Mostacho Honorca

 

Podrán cortar todas las flores,

pero no podrán detener la primavera.

Pablo Neruda

 

¿Desde dónde hablar en este momento? ¿de qué hablar? ¿qué consume nuestra existencia, de manera tal que es casi imposible restituir los dineros y vivir enteramente en la pobreza? Hablar de lo humano, de eso que somos, siendo testigo pero también dando cuenta de nuestro presente. De los retos de nuestra condición pretérita. El estar se ha vuelto volátil, casi desapareces.

Se es compañero del infortunio, se es vecino de los hombres prósperos, aquellos que amasan enormes fortunas y que ávidamente quieren más. Se es vecino del mendigo, de la mujer que habita la calle, del hombre que ha perdido todo, sólo les queda una esperanza… vivir. Aunque ya no tengan morada, un espacio que les permita soñar, imaginar un mundo distinto. Se es amigo del hombre que siente escozor ante las flores. ¡Sé!

Los vagabundos están estacionados en la vida, son testigos omnipresentes, voces silenciosas, miradas que pueden dar cuenta de lo acaecido, sin embargo duermen, comen… están sin anidar el presente. Tal vez eclipsados en algún momento de su pasado, su mente se ocupa de recrear aquel espacio donde fueron enteramente felices, para resistir y seguir arrendando, su memoria es poderosa; o tal vez no, tal vez no lo sea y no recuerden nada. ¿no saben quién soy? ¿qué sois? ¿por qué estoy aquí? ¿por qué no tengo familia que me guarde? Los indigentes que habitan nuestro glorioso presente neoliberal. Somos mendigos y prostitutas.

Las flores constantemente anidan mi infancia, adolescencia… mi madre amaba las flores. Sus rosales multicolores, sus geranios, su gardenia. Las macetas llenas de flores, los jarrones llenos de flores. En casa siempre había las vasijas necesarias para las decenas de flores. Las flores que asiduamente eran congratuladas por los seres alados… las flores que inundaban con sus aromas mi existencia. Mi madre era la señora de las flores… la reina de las flores.

Escribir es el ejercicio de dar cuenta de los cuestionamientos de la existencia. Escribir es el ejercicio de enumerar el malestar que implica vivir… respirar, observar, ser tocado por el Otro. Escribir es el ejercicio de dar cuenta del ser trastocado. Escribir es el ejercicio de dar cuenta de las preguntas… casi nunca respuestas, porque si saber no es un derecho, seguro será un izquierdo.

Escribes por los ausentes, aquellos que de lejos te escuchan, remotamente te tocan. Escribes y ves a tus lectores, pero nunca sabrás quiénes son, qué son. Escribes pensando en volar, planear, distorsionas tu existencia. Desfiguras la existencia de los otros. Trasmutas el estar… escribes para salvarte un poco, para encontrar consuelo, porque no sabes orar… porque nunca has creído en las plegarias. Porque naciste con Dios muerto. Escribes para besar… escribes y amas al Otro, a uno en particular… auque sienta escozor ante las flores.

Rescoldo… escribes porque crees vehementemente en que las cosas poseen alma, aurática singularidad. Escribes para que las mariposas se sigan alimentando… escribes porque no sabes callar, aunque tu voz no alcance. Escribes y te quejas, escribes y arrullas al colibrí. Escribes para encantar y escaldar al mundo. ¿Sabes quién te lee? Escribes para el hombre que siente escozor ante las flores. ¡Sé!

Escribes con el corazón en la mano, escribes de los muertos, de los feminicidios… escribes del machismo, escribes de la corrupción, escribes de la desigualdad, escribes de los millones de pobres, escribes de tus vecinos prósperos, aquellos que amasan enormes fortunas y que ávidamente quieren más. Escribes de tus vecinos mendigos. Escribes del claro de una lámpara, del alma constelada. Escribes de la sonrisa de la infancia. Escribes con la esperanza, con la férrea ilusión que algo ha de cambiar. Porque te cuestionas todo. Escribes porque es lo único que sabes hacer, aunque quien sabe si lo hagas bien… pero lo haces.

Escribes para vencer tu soledad. Escribes porque deseas estar junto a los grandes compañeros, convertirnos en uno. Escribes para andar, no quedarte inmóvil. Escribes porque lo gozas. Escribes porque repentinamente eres feliz, pleno. Escribes porque estás vivo, ¡siempre vivo! Escribes por melancólico, por costumbre. Escribes porque sólo así rememoras viejas victorias. Escribes porque luchas. Escribes porque crees, aunque naciste con Dios muerto.

Escribes por tus viejas causas. ¡Tú, buena causa!. Escribes por las ideas dulces. Escribes fervorosamente. Escribes para levantarte del suelo. Escribes porque no tienes hijos. Escribes por los descarnados… por los aherrojados. Escribes pensando en el hálito de la libertad… insuflo benjaminiano. Escribes porque la travesía no ha concluido… porque aún no hay CAPITAN a quien llorar, enterrar, porque todavía no hay quien te entierre. Escribes para encantar con coronas adornadas. Escribes porque adoras las flores. Escribes para acallar el silencio tuyo. Escribes… para coronarte aunque sientas escozor ante las flores. ¡Sé!

Escribes por Misisipí aunque no lo conozcas… escribes por la hierba lujuriosa. Escribes pensando en el dado ¿será seis? Escribes pensando en la noche callada y constelada. Escribes pensando en Neruda, pero también en Whitman… Escribes pensando en Kundera y en los poderosos cuadros de Bacon. Escribes nombrando a Burroughs, Ginsberg y Kerouac. ¡Escribes! Escribes con la presencia latente de Walter Benjamin. Escribes con la influencia determinante de Marx. Escribes porque hay mucha esperanza, pero no para nosotros sino para las generaciones futuras. Escribo por Kafka. Escribes con la irredenta ilusión de algún día poder trazar una historia destinta sobre mi país.

Escribes pensando en tu silencio… estrella lejana. Escribes pese al escozor ante las flores. Escribes porque las palabras son sonrisas… y bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. Escribes porque la sangre atraviesa tu piel, sangría de venas. Escribes porque tu corazón está frío. Escribes desgarrado ¿alguna vez luchó usted? Escribes porque no puedes padecerte. Escribes porque no soportas esta vida de perro. Escribes porque no te has ganado la caja donde te van a enterrar. Escribes porque no hay nadie que esparza tus cenizas. Escribes… para coronarte aunque sientas escozor ante las flores. ¡Sé!

Escribes porque tu abuela pizcaba algodón. Escribes porque tu madre eslabonó libros. Escribes porque leyó toda su vida. Escribes porque lees, porque no sabes hacer otra cosa, aunque no sabes si lo haces bien. Escribes para el Muso inmortal. Escribes porque habitas el mundo, para que desaparezcan los cadáveres… mutilados, los hombres colgados. Escribes por la miseria, por los pueblos mancillados, por las mujeres violadas. Escribes porque es tu memoria. Escribes… para coronarte aunque sientas escozor ante las flores.

Escribes por las fotografías, por los clavos y los tornillos. Escribes por la pluma, la tinta y la hoja en blanco. Escribes por la harina, el agua y el pan. Escribes porque el chico zapote, la guayaba y la mandarina. Escribes por Andrea… madre. Escribes por tu hermano, tus sobrinas y sobrinos, escribes por tus hermanas. Escribes por tu padre aunque no lo nombres… Martínez Verdugo. Escribes por el whisky, la cerveza y el mezcal. Escribes por los amigos, aunque algunos están ausentes, escribes por Oscar, Castaño y Sansores…escribes por las hermanas Loya. ¡Escribes! Escribes por Reversos. Escribo por ti, para ti… Muso sempiterno. Escribo para ti brujo inmortal, flama que quema, Rey de Hielo, aventura de vivir. Escribes… para coronarte aunque sientas escozor ante las flores. Por eso, aunque no sé si me lean, seguiré escribiendo.

Home again

One day I know

I’ll feel home again

Home again

Home again

One day I know

I’ll feel strong again…

 

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