Estados Unidos: trumpismo sin Trump

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Es posible imaginar que para 2020 Donald Trump no sea el Presidente de Estados Unidos. Está claro que el magnate norteamericano ha cometido errores puntuales, que desde lo temperamental hasta las convicciones militaristas y sanguinarias que tanto él como los integrantes de su gabinete han hecho extensivas, pueden conllevar a un desgaste significativo en materia electoral.

Donald Trump tiene ventajas, y quizás amplias posibilidades de repetir en el 2020, pero no son todas, llega con desgaste, lastimado, empantanado en sus propios reductos y sobre todo fastidiado.

No ha sido fácil el cambio de paradigma más hacia la derecha y el conservadurismo que el enarbola en los Estados Unidos. Los grupos de capital que lo apoyan desde que se dio a conocer lo tienen claro.

No son para nada descartables ni intrascendentes las declaraciones duras que ayer 11 de febrero de 2019, una de las aspirantes demócratas llamada Elizabeth Warren hizo, acotando que quizás para ese año de definiciones en Estados Unidos, Trump ni siquiera esté libre e incluso pudiera estar en prisión.

Warren va más allá y concluye determinantemente que hay posibilidades de que Trump ni siquiera culmine su periodo presidencial de cuatro años.

Está claro que por otro lado Trump se ríe de la legisladora contendiente y hace menos estas declaraciones; muestras típicas de soberbia, arrogancia y prepotencia que el poder económico, y la manera de ver la vida desde las mieles del poder empresarial le dan como soporte anímico al jefe de estado norteamericano.

A efectos de este hecho ver el siguiente hipervínculo: https://cnnespanol.cnn.com/2019/02/10/trump-warren-persona-libre-no-2020/

Hay cosas que Trump no puede esconder. No ha sido prudente, decentemente ejecutivo, ni tampoco sano, en declaraciones de temas migratorios, en la obsesión que él y el séquito de funcionarios y grupos de poder y acumulación de capital tienen de construir el muro con México, ni tampoco en las maneras para abordar los temas comerciales y económicos, entre otros.

Y es al respecto de los temas de coyuntura que debemos analizar si a pesar de Trump, o bien con o sin Trump, el Trumpismo continuará en Estados Unidos. Yo pienso, de forma responsable que sí.

Es el nuevo paradigma internacional, las nuevas relaciones comerciales, la reconfiguración del nuevo orden internacional con Estados Unidos comandando en tripartita con Rusia y China, por consiguiente la misma guerra comercial contra Rusia y China.

El camino progresivo del fascismo conservador de derecha militarista en países geopolíticamente estratégicos de Europa, particularmente Hungría, Turquía o Italia.

La reconfiguración hacia neo nacionalismos en otros países de Europa como los cambios que se avecinan en Francia, Alemania, Inglaterra o España, más la reconfiguración que habrá de darse paulatinamente en América Latina, empezando por los cambios que ya dieron inicio en las dos economías más importantes de la región, en torno a la llegada de Bolsonaro a Brasil y de AMLO a México, entre otros más.

Estos escenarios obligan a que, aún sin Trump, el neonacionalismo coyuntural, económico, semifascista, reaccionario y de derecha, tendiente al proteccionismo, bélico y sanguinario, todo lo anterior englobado en el constructo llamado trumpismo, continúen e incluso se prolonguen en el largo plazo en los Estados Unidos con incidencia al resto del mundo.

La derrota del modelo neoliberal globalista financierista, con matices de total desregulación por parte del Estado, luce derrotado en el mundo entero, y particularmente en sus centros de difusión más importantes como Nueva York-Chicago (Estados Unidos), Londres (Inglaterra), y próximamente París (Francia) y Berlín-Munich (Alemania).

Ésta, sin duda, es la variable más significativa para asumir que aun si la presencia de Donald Trump, el continuismo de su legado político se dará, independientemente de la personalidad a cargo de la casa blanca en Washington.

Todo lo anterior contemplando la opción de que Trump sea derrotado y enviado a la cárcel entre 2019 y 2020. Pienso que, además, son a la fecha muy pocas las posibilidades de que el escenario anterior ocurra.

Pienso que el Status quo dominante, los grupos de acumulación de capital que han respaldado a Trump y que lo odia, más la planilla de geo estrategas más importantes en jerarquía y peso de decisiones en Estados Unidos conocen de la importancia de Trump, por su personalidad, su energía negativa, su agresividad, su odio, sus rencores y su figuración constante.

Ellos tienen claro la utilidad de todo lo que Trump es capaz de englobar y ser de utilidad para los intereses más determinantes (vinculados hoy a la alta tecnología, la tecnología artificial, la industria y el comercio con alto valor agregado, más la industria y tecnología espacial).

El mundo puede repudiar a Donald Trump como seguramente se repudia a Vladimir Putin o al ministro Xi Jinping, pero son útiles al sistema y la reconfiguración del orden mundial, y eso cuenta aún más en la correlación de fuerzas internacional.

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