Estados Unidos y Rusia: impulsores del militarismo global

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

 

Uno de los aspectos cruciales que definen los itinerarios de ocupación para cualquier país del mundo que pretenda desafiar el destino y encause la dominación de otra parte del globo, que corresponda a íntimos intereses económicos y geoestratégicos, es la de la valoración de los parámetros militares a favor, los cuales deben ser eficientes para que respalden a cabalidad la fuerza de ocupación respectiva.

 

En ese sentido, en la actualidad, tanto Rusia como Estados Unidos pueden operar tranquilos el encausamiento de estrategias militares, prototipos bélicos y disposición de grupos de seres humanos entrenados con la mayor solvencia y sofisticación física, logística, táctica y estratégica, con miras a la imposición de una agenda acorde a las necesidades de la reproducción de los espacios de acumulación de capital que reivindiquen intereses supremos.

 

Mientras la guerra comercial, de cruciales influencias en la agenda económica del mundo y en los programas de operatividad de las instituciones internacionales, impone un velo que en forma de doble sentido abarca toda la atención mediática del planeta entero, Rusia y Estados Unidos mantienen un desarrollo paulatino, cercano al terror y el derramamiento de sangre, de prototipos de destrucción, de implementos de impacto intraterreno, de armamentos con aplicación digital, cuántica y artificial, así como de maquinarias de guerra que el mundo no ha podido ver en esta etapa contemporánea.

 

Particularmente Estados Unidos sigue empleando los criterios de ocupación expansionista, donde incluso a México le propone acabar con las garras influyentes del narcotráfico, ese que reproduce sus excedentes de capital en bancos regionales y nacionales de la Unión Americana acrecentando los montos de productividad del capital en las cuentas nacionales estadounidenses, con estrategias, ocupación y disposición táctica militar, evidenciando una vez más que la capacidad de consenso diplomático norteamericano se queda corto en cuanto los protocolos, mostrando que el camino sanguinario que corresponde con el derrotero de la actividad militar es el “camino adecuado”.

 

Por otro lado, Rusia, desde sus medios oficiales que se han vuelto de trascendencia internacional como Russia Today o Sputnik, muestra, a modo de victorias populares, el desarrollo de maquinarias, misiles, prototipos, implementos y tecnologías que dan muestra de las capacidades terroríficas que la utilización de todo aquello puede traer consigo para el ser humano.

 

Es increíble que ante la evidencia visual que la humanidad tiene de todo este bagaje militar supremo, la gente en su mayoría, sin asumir valoraciones determinantes totales, piense que estos temas son materia de la “locura de la conspiración” o formas de evidenciar una paranoia cabal, cuando el riesgo de vivir un nuevo fascismo es notorio ante el riesgo de indefensión que tendríamos frente a todos estos desarrollos militares.

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