¿Estás quebrado?

Por Astrid Perellón

 

Que te atraigan este tipo de artículos es sintomático. Quien tiene mentalidad de riqueza, aunque no tenga un peso en el bolsillo, los pasa por alto. Y no quiere decir que debas engañarte a ti mismo tomando una acción externa como dejar de leer este artículo solo para convencerte de que tienes una mentalidad de riqueza… porque, enfrentémoslo, no la tienes o ni siquiera te hubieras detenido ante el título.

 

A lo que voy es simple: todo resultado que estás cosechando es producto de lo que piensas/siembras. Quien siembra esfuerzo y suda la gota gorda no es precisamente el que cosechará riqueza. Tampoco quien no hace cosa alguna. Pero quien cultiva una mente rica, así serán sus frutos.

 

Probablemente esto te suene rarísimo si nunca habías pensado en ello. Y te puede sonar fastidioso si estás harto de leer el libro de sutano, tomar el webinar de mengano y simplemente no ves de dónde vas a sacar para la próxima renta. La cosa es sencilla: aún te esperan frutos agusanados pues hace tiempo que sembraste… pero en menos de 7 días podrías darte cuenta que sembraste con provecho.

 

Por supuesto que la fábula de la siembra no es del aquí y del ahora; es una metáfora tan vieja que pesa oírla. No por eso es menos vigente. Tus finanzas son frutos y quien en verdad ha sembrado (ya de perdida un frijol en un algodón durante Ciencias Naturales) sabe que no brota de un día para otro, sin embargo puede tener certeza del provecho que le sacará si cuida el crecimiento o no.

 

Si sembraste una roca no estarás esperando obtener un olmo y mucho menos que dé peras (otra fábula vieja). ¿Entonces por qué esperas que tu situación cambie de la noche a la mañana si sigues sembrando diariamente con el mismo empeño?

 

Propongo lo siguiente: déjate de fabular razones por las que no tienes dinero y comienza a fabular razones por las que debería llegarte. Tienes que acostumbrar tu mente a que tu siembra es <<porque lo merezco>>, <<porque lo disfruto>>, <<porque se siente bien y punto>> para sustituir las semillas estériles de <<al menos en casa nunca ha faltado el amor>>, <<el dinero es fruto de todos los males>>, <<el dinero corrompe>>. Ojalá no tuviera que decírtelo yo si no tu sentido común: ¿Cómo vas a recibir algo que detestas tanto?

 

Sé lo que dirás: detesto a mi suegra y aún así la recibo en casa. (Te intentas pasar de listo pero entiendo tu punto). Lo que estás consiguiendo es cosechar lo que siembras. Siembras desazón, desánimo, derrotismo y cosechas más fábulas de tu colección <<Mi serie de eventos desafortunados>>. Cosechas una relación saludable o, al menos, una aceptación del dinero y eso cosechas; situaciones donde puedes continuar apreciándolo.

 

Lo que necesitas no es pedir un préstamo. Tú lo que necesitas es entrenamiento emocional. Yo te entreno. Sígueme en Facebook: Niñoscopio.

 

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