Factores prioritarios para Estados Unidos

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Estados Unidos tiene en el camino de sus retos venideros atender su coyuntura electoral, la cual ha empezado a cobrar réditos con las recientes campañas adelantadas del Presidente Donald Trump con el tema de Venezuela, lo migratorio con México, el muro, la disposición militar en la frontera, etc. así como con la dinámica de la correlación de fuerzas al interior del aparato de confrontación de la alta política estadounidense.

El reto de Trump, quien al parecer parte como amplio favorito, para ganar las elecciones en 2020 sin siquiera tener a la fecha el que será candidato por el frente Republicano, pero analizando la dinámica de las fuerzas y el poder popular y económico que al Presidente actual le enarbolan, será el de estabilizar aún más la economía, mejorar la situación deficitaria en aspectos comerciales, darle una mayor profundidad a la reconstrucción del mercado de trabajo, con mejoras salariales implícitas, ya que el camino de las promesas con los amagues en Venezuela y el repudio xenófobo hacia mexicanos puede quedarse corto de cara al futuro. Donald Trump lo sabe.

 

Está claro que el reto principal de Estados Unidos en la actualidad es hacerle frente a China y Rusia en su disputa bélica y comercial; este país se encuentra ansioso, por momentos descontrolado, en la contemplación dinámica (en política no hay entes pasivos), de su pérdida de hegemonía, de su debacle internacional y de su pérdida de influencia aún en zonas de occidente.

Las rutas de seda de China, amplios canales de dinamización de aspectos reales de economía y de alto valor agregado proveniente de actividades comerciales e industriales reales, y no de circuitos de libertad financiera parasitaria, son seductores caminos hacia las pretensiones de reconstrucción económica de Europa, quien yace deprimida en términos de economía mundo en la actualidad.

Esto sin duda inquieta a Estados Unidos desde el lado de la hegemonía, mas no desde la forma y el fondo de rehacer economías, pues Donald Trump está claro que también pertenece al eslabón nacionalista de génesis en términos de negocios y circuitos comerciales e industriales de valor agregado alto al interior de Estados Unidos. Hay una nueva forma desde 2016 de concebir la economía en ese país en la Casa Blanca y su alto buró político.

Sin embargo la inquietud estadounidense va más por el costo hegemónico que su propio cambio estructural le ha venido deparando y le deparará, ante la falta de perspectivas y de proyecto económico que el eslabón globalista financierista internacionalista presente en Estados Unidos encausa en la actualidad.

La crisis de 2008 afectó de forma dura la estructura económica de Estados Unidos. El exceso neoliberal financierista tuvo secuelas duraderas al largo plazo, y muchos de los sectores económicos que están detrás de Donald Trump ostentan ese enojo en las estructuras de alto poder de Estados Unidos.

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