From kid to gym

 

Por Astrid Perellón

 

Me encuentro en un parque maravilloso del norte de la Ciudad donde, separados por un angosto andador, está el área de juegos infantiles y el área de aparatos de ejercicio. Hoy los dos lugares están abarrotados. ¿Hace falta aclarar más hacia dónde va este tema?

 

Por un lado, escucho mamás con peroratas clásicas de: <<ahí no>>, <<cuidado porque te caes>>, <<mejor en otro>>, <<aquí cerca donde te vea>>, <<eso es para subir>>, <<a ver, mejor yo te subo>>, <<es la última vez que haces eso no me importa que te haya salido. Es peligroso>>, <<no corras>>.

 

En el extremo opuesto, pero justo enfrente para poder comparar, todo es silencio excepto por jadeos y ahogados sonidos de música en los audífonos de individuos, algunos musculosos, que podrían estar pensando: <<¿aguantaré en ese?>>, <<¿lograré sostenerme?>>, <<mejor empiezo mañana>>, <<allá lejos donde no me juzguen>>, <<¡cómo rayos se utiliza esto!>>, <<necesito un entrenador; no puedo solo>>, <<seguro mañana me duele, mejor no hago de más>>.

 

Entre los niños de los juegos y los adultos de los aparatos sólo hay un andador, como dije. Pero hay muuuucho más que eso. ¿Te suena familiar? ¿En qué parte del andador perdimos la voluntad de mover el cuerpo, sudar la gota gorda por el puro gusto de correr? ¿La curiosidad de probar, escalar, flexionar? De niños era juego y de grandes parece rígida disciplina. Por supuesto que podemos culpar a las mamás que, con su discurso, no fueron el manager que hubiera hecho triunfar a Rocky Balboa. Pero no todo se trata de ellas.

 

Un niño que salta, se ensucia, corre, trepa, hace cabriolas no es necesariamente el que quiera ser deportista, sino simplemente un niño que usa su cuerpo para explorar. En cambio, un adulto que corre, trepa, hace volteretas pensamos que debe ser gimnasta o free runner o, de otro modo, está de ocioso nada más. El cuerpo puede hacer eso y más. ¡Te reto!

Basta con vestir diferente. Si usas ropa y calzado que te permita moverte, sentirás más ganas de hacerlo. ¿Y si te sientas en el piso a responder llamadas, y si corres en las escaleras? (<<Te vas a caer>> <<Gracias, mamá, voy a colgar el celular para que no oigas cuando ocurra>>) Eres adulto, disfruta tu cuerpo. No sólo sirve para ir al gym, salir de antro, tener sexo, procurarte caber en el metro. Tu cuerpo puede muchas otras cosas. ¡Explora como cuando de niño te hartabas de usar el tobogán para descender! ¿Te atreviste a escalarlo en ascenso alguna vez?

 

Toma en cuenta cierta fábula del aquí y del ahora donde… ¡qué importa! ¡Tú las traes!

 

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