Garnachas “al comal”, muy lejos de compararse con los daños a la salud que provoca la “comida chatarra”: Barquera

Por Rivelino Rueda 

Los antojitos mexicanos con preparación al comal o en tostada, como los tlacoyos, los sopes y las quesadillas, están muy lejos de considerarse “comida chatarra”, como aseguran la industria de alimentos tóxicos y los detractores del etiquetado frontal de advertencia de comida ultra procesada. 

Simón Barquera Cervera, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud (CINyS) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), afirmó que el problema de estos alimentos, también conocidas como “garnachas”, es cuando se sumergen en aceite. 

En la conferencia de prensa vespertina en Palacio Nacional, en donde se informa diariamente sobre la evolución en México de la pandemia de la Covid-19, el funcionario señaló que en el Grupo Intersecretarial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC) hay una estrategia para concientizar que se regrese a la preparación original de la comida tradicional mexicana. 

En GISAMAC participan las secretarías de Agricultura, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Salud, Trabajo, Economía, Bienestar y Educación, así como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); el Senasica; Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). 

Además, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP); el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INN); el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI); la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio); el Instituto Nacional de Economía Social (INAES), y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). 

Barquera Cervera subrayó que la idea es que los antojitos mexicanos no predomine la preparación de alimentos tradicionales que siguen el proceso de algunos alimentos que oferta la “comida chatarra”, en donde “todo es sumergido en aceite, como las papás fritas, sino hacerlo más al comal”. 

Destacó que las encuestas nacionales que evalúan con mucho cuidado la dieta en todo el país, lo que han encontrado es que el principal determinante de los altos consumos de azúcar, grasa y sal, son los alimentos ultra procesados”. 

“Este es un primer paso que se tiene que dar, sí o sí, si queremos reducir en México las enfermedades crónico-degenerativas como la hipertensión, la diabetes y la obesidad”, anotó. 

Simón Barquera comentó, además, que “es impresionante lo saludable que es la comida tradicional mexicana, ya que muchos la comparan con las características que tiene la comida del Mediterráneo, porque contiene grasas buenas como las oleaginosas, como cacahuates, como el aguacate”.  

“También tenemos en México vegetales muy buenos, cereales, proteínas; el frijol, que es parte básica de la dieta del mexicano, y cuyo consumo ha estado reduciéndose en los últimos años y se ha estado reemplazando por alimentos ultra procesados”, expuso.   

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